Santiago Abascal celebraba en Barcelona la irrupción de Vox en el Parlament con once escaños, por delante de Ciudadanos y el PP, un resultado que no dudaba en calificar de "gesta histórica que podremos contar a nuestros hijos y a nuestros nietos". Lo hacía en un discurso que seguía al de su candidato, Ignacio Garriga, quien por su parte no dudaba en proclamar a su formación como los "líderes de la oposición" a, decía, "el independentismo y la izquierda".

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En la misma línea, Abascal afirmaba ser "la primera fuerza política nacional en Cataluña" en votos y escaños en las elecciones catalanas, aludiendo veladamente a la separación entre el PSOE y su partido hermano, el PSC. 

El líder de Vox colocaba a los socialistas catalanes en el mismo saco que ERC y Junts Per Catalunya, pues los tres, a su juicio, han "atacado el orden constitucional". Se remontaba para ello a la época del Estatuto de 2006, que definía como "un golpe de Estado blando" frente al "golpe de Estado definitivo" que, explicaba, tuvo lugar en 2017 por parte de los independentistas.

La campaña "más difícil" 

Abascal afirmaba que su partido había obtenido su éxito pese a los actos de violencia en su contra, que se sucedieron durante toda la campaña electoral. Una violencia, afirmaba, "promovida por la Generalidad, por escrito, tolerada por la consejería de Interior, una violencia jaleada y relativizada por la vicepresidencia del Gobierno de España y por una parte de los medios de comunicación" concluía. En síntesis: "La campaña más difícil que ningún partido político haya tenido que afrontar en la Europa democrática". 

Abascal y Garriga subrayaban el hecho de que su partido hubiese obtenido representación en las cuatro provincias catalanas. Un hecho que el presidente de Vox vinculaba a la circunstancia de haber recorrido el territorio de la región "palmo a palmo" aun, reiteraba, "en las peores circunstancias". 

Pese a todo, y ante la suma de los independentistas para gobernar, mayor incluso en escaños que la de 2017, Abascal afirmaba que "hemos de reconocer que son unos malos resultados para España, y por lo tanto unos malos resultados para Vox". Igualmente, hablaba de su "responsabilidad" de "construir una alternativa patriótica contra el socialismo sin escrúpulos, contra el comunismo totalitario y contra el separatismo egoista que hoy controla los gobiernos de España y de Cataluña".  

Por primera vez, Vox adelanta al PP en una de las comunidades más pobladas de España. También a Ciudadanos, en la tierra donde nació la formación naranja y donde logró el hito de ganar las autonómicas de 2017. Siete de sus escaños los obtiene en Barcelona, dos en Tarragona, uno en Gerona y otro en Lérida. Más de 200.000 votos en total que les convierten en la cuarta fuerza política catalana.