"Os vais a cansar de escucharnos". Así reaccionaba Ignacio Garriga, candidato de Vox a la Presidencia de la Generalitat, a las agresiones que sufrió su comitiva este sábado en Vic. "A los tribunales", ahí llevará Santiago Abascal como presidente del partido todas las pruebas que pueda reunir de ese ataque y el que él mismo sufrió el domingo en Salt. Entre ellas, el vídeo y las fotografías que acompañan esta información.

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Los sondeos electorales les favorecen y confirman su entrada por primera vez en el Parlamento de Cataluña, e indican sus serias opciones de ganarle la batalla por la derecha al Partido Popular. Pero es que además los dirigentes de Vox no desaprovechan las oportunidades que les dan los independentistas exaltados para capitalizar situaciones tan desagradables y peligrosas como las de este fin de semana. Si alguno de los alborotadores pensaba que los amedrentaría, su pronóstico fue lo opuesto al efecto logrado.

El minuto largo de grabación se corresponde con la llegada de Garriga y Javier Ortega Smith en la furgoneta de Vox a Vic, municipio barcelonés y uno de los núcleos con mayor concentración de voto independentista en Cataluña. El vídeo no sólo muestra a los alborotadores que atacaron a patadas y golpes el vehículo, sino cómo los agentes de los Mossos d'Esquadra no pararon la agresión. Un agente, sin equipos de protección ni de intervención se limitaba a pedir calma a la marabunta.

A eso se refería el propio Abascal cuando, este domingo, afirmaba que no sólo iría "a los tribunales", sino a la Junta Electoral Central (JEC). En ambas instancias, judicial y política, denunciará al conseller de Interior, Miquel Sàmper, y a los responsables del incidente de Vic y el de este domingo en Salt (Gerona), en el que varios exaltados le arrojaron piedras, huevos y otros objetos.

Las imágenes que ilustran este artículo también serán aportadas como pruebas, según ha podido saber este diario, de fuentes cercanas a Vox. Abascal advirtió este domingo por la tarde, durante un acto en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), de que recabarán toda la información y no dejarán escapar a ningún responsable, sea quien sea... una sugerencia evidente de a quién señaló de inmediato.

El líder del partido de derecha conservadora reprochó a sus rivales que los militantes de Vox no atacan los mítines de los demás partidos, mientras que en los suyos se viven incidentes de este tipo "por gente que sigue instrucciones de algunos medios" que, aseguró, piden un cordón sanitario a Vox.

"Eso es incitar al odio y eso acaba en la violencia que padecemos". El líder de Vox, en todo caso, supo llevarse a su terreno los altercados, y atribuirlos al miedo de otros partidos a que el mensaje político de su formación cale en los votantes, en esta última semana de campaña, que se le presenta halagüeña.

Las furgonetas de Vox, atacadas en el último fin de semana de la campaña electoral del 14-F. E.E.

"¿Por qué lo hacen? Porque no quieren que se hable de los problemas reales. Y ya os digo, lo que van a hacer es morder el polvo cuando gobernemos, porque van a tener que empezar a trabajar como todos los ciudadanos honrados", ha añadido.

Tres heridos leves

A la vista de las imágenes y de los destrozos en las furgonetas del partido, en el entorno de Vox se celebraba que, al menos, el balance es simplemente material. Sólo dos jóvenes cercanos al partido resultaron contusionados este sábado en Vic. Y, en otro incidente más allá de los que han saltado a los medios por implicar a los líderes del partido, este periódico ha podido confirmar que una afiliada de Vox ha denunciado una agresión en la que le partieron una ceja en Sabadell.

Una de las furgonetas de campaña de Vox, atacadas en Vic (Barcelona) y Salt (Gerona). E.E.

Las pedradas en Salt no fueron sólo para Abascal, figura máxima de Vox, ni para Garriga, su cabeza de lista en Cataluña. También cayeron sobre el portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, y el eurodiputado y portavoz del Comité de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé.

Abascal, perseguido y amenazado cuando era más joven en las calles del País Vasco por los cachorros de ETA, al tiempo que los terroristas cumplían las amenazas con la tienda de su padre, también fue capaz de hilar las agresiones de este fin de semana con la presencia de Arnaldo Otegi en el mitin central de Esquerra Republicana.

"Hoy estaba Otegi, supongo que celebrando los muertos de Hipercor. Podrían haber invitado a Troitiño, que hoy ha salido de la cárcel, y así disimulaban un poco menos". Y es que al coordinador general de EH Bildu, dijo, "se le dejaba hablar, mientras a Vox se le hostiga y se le prohíbe ejercer sus derechos políticos".

Cerca de Cs

Los líderes de Vox han vivido este fin de semana con indignación, tal como confirma su en torno a este diario. Con indignación y con cierta sensación de que se cumplía el refrán de "ladran, luego cabalgamos". Porque este mismo domingo se publicaba una encuesta en la que la lista encabezada por Ignacio Garriga se sitúa muy cerca en intención de voto y escaños (8-9) a la de Ciudadanos, a un solo diputado de los liberales (9), que se desplomarían desde los 36 con los que ganaron en 2017.

Es decir, que los de Abascal arrasarían al PP (3-4 asientos), al que duplicaría en votos y que se quedaría en último lugar de las formaciones con representación parlamentaria. Pero es que, además, tocarían con la yema de los dedos ser la primera fuerza detrás de los tres grandes: PSC (32-34), ERC (32-34) y JxCat (29-31).

El sondeo, realizado por Gesop para El Periódico, se nutre de 751 entrevistas hechas entre el 4 y el 6 de febrero, y estima una participación del 56% al 58%. Es decir, de 20 menos que en las autonómicas de 2017, en las que votó el 79% del censo. El hundimiento de la movilización ciudadana perjudica en esta ocasión claramente a Ciudadanos y al PP, cuyos descalabros serían capitalizados por el PSC de Illa y la lista de Vox, respectivamente.