Miquel Iceta Llorens (Barcelona, 1960) culminará su larga carrera política siendo nombrado este martes ministro de Política Territorial y Función Pública, según confirman fuentes gubernamentales. Cubrirá así la tradicional cuota del PSC en los gobiernos socialistas y lo hará en una cartera muy sensible a la cuestión territorial, una materia en la que sus opiniones nunca han pecado de pacatas.

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Iceta (que aunque catalán de nacimiento tiene parte de su familia vasca) nunca ha ocultado ser del sector más catalanista de su partido. En 2019, entrevistado por un diario independentista de Euskadi, llegó a asegurar que si algún día el 65% de los catalanes respaldasen la independencia de su comunidad, la democracia tendría que "encontrar un mecanismo para hacerlo posible".

Era el mes de marzo y quedaban apenas cuatro semanas para las elecciones generales del 28-A, motivo que posiblemente provocó que matizase en Twitter sus palabras. En un sintético hilo de siete puntos resumió su posición, tratando de desactivar la polémica.

En él se definía como "federalista convencido" y tras una serie de generalidades -"diálogo dentro de la ley"; "la España de todos"; "soy contrario a la independencia"...- abordaba el siempre espinoso asunto del referéndum de independencia, asegurando no ser partidario del mismo "en una sociedad dividida al 50%". Pero concluía abogando por "un pacto sobre autogobierno y financiación que cabe en un Estado autonómico o federal", añadiendo por último que "convendría que los ciudadanos pudiesen refrendar ese pacto". 

Referéndums y naciones 

Más claro aún se mostraba en el verano de 2012, cuando aún no era el primer secretario del PSC (cargo que ostentaba entonces Pere Navarro) y en una conferencia dijo que "los referéndums de independencia se han de poder hacer". Puso entonces el ejemplo de las dos consultas llevadas a cabo en Canadá sobre la provincia francófona de Quebec (en 1980 y en 1995) y la que ya se vislumbraba en Escocia, que se llevaría a cabo finalmente en 2014 con victoria de los contrarios a la independencia. Las condiciones, afirmó entonces, deberían ser "una pregunta clara" y el "quórum" sería también importante, aunque evitaba fijar un porcentaje de participación.

Meses después, en otra entrevista, en este caso en un diario de tirada nacional, aseguró que en España hay ocho o nueve naciones. "Las he contado" proclamó, aludiendo a la definición de nacionalidad que la Constitución y diversos estatutos autonómicos hacen para País Vasco, Cataluña, Galicia, Aragón, Valencia, Baleares, Canarias y Andalucía, además del preámblo del Estatuto de Navarra.

Nacionalidad y nación, concluyó entonces Iceta, son "sinónimos". Al tiempo que añadía que "se puede ser nación sin aspirar a Estado".  

En definitiva un perfil, el de Iceta, con más aristas políticas que el de la hasta este martes titular de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias. Antes que ella, en el primer Gobierno Sánchez, entonces del PSOE en solitario, ocupó la cartera otra dirigente del PSC, la hoy presidenta del Congreso, Meritxell Batet.