La llegada del nuevo año cogió a cuatro comisarías de la Policía Municipal en Madrid con serias dificultades para hacer frente a las bajas temperaturas. Hace dos semanas que en diversas instalaciones de las unidades de Villa de Vallecas, Chamartín, San Blas y Moratalaz no cuentan con calefacción. En una de ellas, la de San Blas, algunos de sus agentes aseguran que tampoco disponen de agua caliente. Con la llegada de la ola de frío, esas circunstancias se han vuelto más adversas que nunca.

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El jueves, a las puertas de la mayor nevada en 70 años en España, la ola de frío y nieve empezó a congelar Madrid y a cubrir la ciudad de un espeso manto de nieve. No tardarían mucho los policías de toda la ciudad en quedar desarmados por la borrasca Filomena.

En esas cuatro comisarías no tuvieron otra opción que permanecer toda la noche encerrados. Aguantaron el temporal como buenamente pudieron, encadenando más de 30 horas seguidas de trabajo. Uno de los agentes de esos destacamentos refiere incluso la dificultad para encontrar radiadores con los que poder calentarse. Y el modo en que tuvieron que pernoctar. "Conseguimos unas colchonetas y las pusimos para dormir en el suelo".

"Un frío tremendo, incluso más en el interior que en el exterior. No sentíamos las manos y no había posibilidad de calentarnos", explica otro de ellos, destinado en otro de esos cuatro recintos. El viernes realizó el turno de las 8 de la mañana a las tres de la tarde. Para entonces la nevada era ya de proporciones estratosféricas. Intuía lo que se vendría encima de madrugada.

Entrada a la Comisaría del barrio de San Blas. EL ESPAÑOL

"Poco a poco se fueron complicando las cosas", explica. Tuvieron que salir a rescatar a personas atrapadas y cada vez eran muchas más. A las 11 entraba el turno de noche, pero no se pudieron incorporar".

De ese modo, a muchos como él no les quedó más remedio que continuar prestando el servicio. En su caso, buena parte del tiempo lo ocupó en labores de rescate de personas atrapadas en sus coches tanto en la M40 como en la M21. "La sorpresa estaba las comisarías: cuando volvíamos y queríamos realizar nuestras necesidades, o intentábamos calentarnos, nos encontramos que no disponíamos de agua ni de calefacción". 

Material prefabricado

Ya semanas antes de la borrasca Filomena los agentes de esas comisarías habían manifestado sus quejas al respecto. En la Comisaría Municipal de Villa de Vallecas, por ejemplo, carecen de calefacción en la planta superior. Allí se encuentran los vestuarios, las duchas y el área de descanso de los efectivos. 

A la imposibilidad de paliar el frío se le unió la falta de recursos para combatir el temporal. "Carecíamos de material, palas y picos para la nieve. Para liberar a la gente utilizábamos conos con los que íbamos quitando la nieve. Mucha impotencia de querer hacer más y no poder".

La Comisaría de Policía Municipal del barrio de San Blas está hecha de módulos prefabricados. EL ESPAÑOL

Al carecer de material necesario para remolcar o limpiar vías, no les quedó más remedio que meter los dos únicos todoterrenos disponibles en esas dependencias a las personas que iban poniendo a salvo. "Hacíamos el apaño con cadenas de tela. Incluso hasta 7 personas a la vez, y aún así dimos muchos viajes de ida y vuelta. Unos compañeros tuvieron que reanimar a una persona con parada cardíaca, que finalmente falleció".

Tanto en esta como en la de San Blas -una de las más precarias de la ciudad- se temía que el medio metro de nieve llegara a hundir el techo de las endebles dependencias. La estructura de ambas, como las de otras ocho en toda la capital, están compuestas de módulos prefabricados que fueron adquiridos en el año 2005.

En aquel entonces Alberto Ruiz-Gallardón (PP) estaba al frente del Palacio de Cibeles. "Le van poniendo parches, pero en invierno es una comisaría muy fría, y en verano una lata de calor", explica uno de los efectivos destinados en ese lugar. 

El agente que se encontró el concejal socialista en su visita a la Comisaría de Vallecas. EL ESPAÑOL

Diversos sindicatos llevan años denunciando el mal estado de la instalaciones debido a la fragilidad de los materiales con los que se construyeron. En ellas se han sufrido frecuentes inundaciones, cotocircuitos, y caídas de techos. Ahora Madrid anunció que las eliminaría pero no llegó a ejecutar el plan. El actual alcalde, José Luiz Martínez-Almeida, también ha prometido que las sustituirá antes de que termine su mandato.

Tal es la situación que se vive en estos centros que quienes acuden de visita y lo comprueban no consiguen dar crédito. Este miércoles por la mañana, el concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid Ignacio Benito visitó la Unidad Integral de Distrito de Policía Municipal en Villa de Vallecas.

Allí se encontró, a eso de las 6.45 de la mañana, a la hora del cambio de turno, a un agente combatiendo el frío con un calefactor encajado entre en las rodillas.

No es de recibo, dice, que "los agentes del distrito que se tiran horas en la calle trabajando en sitios con una climatología muy adversa como la Cañada Real" tengan que resguardarse en sus coches en lugar de en la comisaría para entrar en calor.

"Falta de previsión"

Desde el Sindicato de Policía Municipal CPPM inciden en esa falta de acondicionamiento en las instalaciones. También en la "falta de previsión" de sus superiores. "Las medidas que han tomado sabiendo que venía una fuerte nevada han sido insuficientes".

"La situación es especialmente crítica porque muchos policías no han podido volver a sus casas y han tenido que dormir en las unidades. Estamos reclamando a través del departamento de salud laboral, pero esto deberia ser resuelto de forma inmediata por parte de la jefatura y la dirección del cuerpo", señalan desde el colectivo..

Es "durísimo", dicen los agentes, trabajar en estas circunstancias "tan adversas". "Se les debería de caer la cara de vergüenza a los que dirigen el cuerpo". Ya hace dos veranos se reprodujo una situación similar en la comisaría de Villa de Vallecas. 

La única diferencia es que en aquel momento la climatología, explica uno de los agentes, era totalmente opuesta a la actual. "Hace 2 años compraron unos aparatos muy modernos de aire acondicionado. El primer verano se estropearon. Pasamos julio y agosto con 40 grados de calor. Cuando lo arreglaron ya era septiembre".