D. L. F C. F.

Andrés de Vicente no es un desconocido para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Galicia. Tampoco para los medios de comunicación. Este joven, ya mayor de edad, saltó a los titulares de cuatro columnas hace cinco años tras agredir al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Por aquello pasó dos años en un internado para menores.

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Este viernes volvió a ser noticia. En esta ocasión, Andrés fue detenido en un bar por agredir a otra persona. Momentos antes había lanzado loas a favor de la banda terrorista ETA. También gritó frases en apoyo a la formación EH Bildu.

La detención se produjo cerca de las 23 horas del pasado martes. Tras proferir los citados gritos, los clientes le pidieron que se marchase del lugar, pero eso no hizo más que encender su mal genio. Andrés sacó un cuchillo e hirió a uno de los clientes en la cabeza antes de huir del lugar.

Agentes del Grupo de Seguridad Ciudadana en servicio se personaron en el lugar tras ser requeridos y establecieron un dispositivo de búsqueda por la zona. Posteriormente localizaron al agresor cerca del lugar de los hechos.

Ataque a Vox

Los comportamientos violentos de Andrés son frecuentes en él, casi un modo de vida. También muestra una fijación por atacar a ciertas corrientes políticas y por alabar las del signo contrario.

En 2019, junto a algunos amigos, reventaron un acto de Vox. Comenzaron tirando petardos e insultando a los representantes del partido, por lo que tuvo que intervenir la Policía y dispersar al grupo. Pero el hostigamiento no paró.

Andrés pretendía llegar más lejos en su particular escrache. Fuera del perímetro de seguridad, en unas calles de la parte vieja, agredió a los líderes del partido. “La tomaron con Juan Manuel porque él llevaba un pin de Vox. Al otro lo sujetaron y entonces empezó la paliza”, explicaron entonces desde la formación a EL ESPAÑOL. Una vez más, Andrés la tomó con un político. 

Y lo hizo, aunque no se le conozca filiación –más allá del Pontevedra de fútbol, del que es seguidor confeso– con grupos de extrema izquierda, según apuntaron fuentes de Vox, que denunciaron a Andrés y sus compañeros por un delito que podría “agravarse por terrorismo”. Más allá de eso, todo apunta a que aquel escrache lo organizó "la Coordinadora Antifascista de Vigo, hermanada con Resistencia Galega”, apuntan desde la formación. Coincide, al fin y al cabo, con los gustos de Capi, que comparte sus ideas a golpe de retuit en las redes sociales.  

Problemático

Algunos conocidos de Andrés y varios de los que coincidieron con él en el instituto lo han descrito como un chico inadaptado. Sufrió bulling de varios compañeros, lo que le llevó a cambiar de colegio en varias ocasiones. Un amigo suyo del internado de Los Sauces reconoció a este periódico estar "afectado y sorprendido".

Sin embargo, narró algunos momentos que hacían de Capi una persona especial, alguien que no era como los demás: "Un día se escapó del colegio y estuvo desaparecido. También solían darle algunos ataques. Era como si, de repente, perdiera la cabeza. En esos momentos sí que tenía algunas peleas o situaciones violentas", contó este compañero de clase a EL ESPAÑOL, que explica que Capi estaba medicado y que lo pasaba mal en aquellos momentos.

Otra alumna del internado recuerdaba que siempre buscaba la aceptación, trataba de llamar la atención burlándose de algunos compañeros y fumaba en clase.

En este internado, donde la matrícula asciende a los 600 euros mensuales, se alojaban, a grandes rasgos, dos tipos de estudiantes, cuenta este antiguo compañero de Capi: "Algunos estábamos allí por temas deportivos y otros eran bastante problemáticos".

Las aulas de Los Sauces están situadas en un alto en Pontevedra y sus alumnos sólo pueden salir a la ciudad una hora cada día. Este compañero describió a Capi como un chico "desconfiado", al que le costaba fiarse de la gente, "quizá por las burlas que recibía". Allí, Capi acostumbraba a compañeros y profesores a gamberradas como ésta: un petardazo nocturno.

Familiar de Rajoy

Uno de los datos que siempre ha llamado la atención de Andrés es su parentesco con Mariano Rajoy. La abuela del joven y la esposa del expresidente, Elvira, tenían relación. De familiar tradicional y de derecha, parece como si el gallego quisiese alejarse de su herencia familiar.

Admirador de Fidel Castro y de la antigua Unión Soviética, es, como reconoce en su cuenta de Twitter, “antifascista”. 

De hecho, antes de golpear a Rajoy en Pontevedra, durante la campaña de 2015, cuando paseaba tranquilamente, ya tenía claro cuál era su objetivo: el Partido Popular. “Voy a hacer un atentado en la sede del PP”, escribía entonces, cuando todavía era menor de edad. “Ladrones de mierda, que dimitan (…) Mariano, vergüenza de Pontevedra”, añadía, en otras publicaciones.

Su obsesión, entonces, era la formación de su paisano, con el que sólo compartía equipo de fútbol. Ahora, todo ese odio y rabia interna puede ir contra cualquiera. Incluso en un bar.