La alargada sombra de un adelanto electoral se aleja conforme avanza la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado, pero en el Partido Popular ya han empezado a trabajar para desembarcar en La Moncloa después de las próximas elecciones generales.

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La caída en picado de Ciudadanos y su giro a la izquierda ha revitalizado al equipo de Pablo Casado, que ha marcado ya una estrategia basada en una "agenda centrista". El objetivo es "mostrar" y "convencer" al votante "desencantado" con Inés Arrimadas de que la única opción de echar a Pedro Sánchez del Gobierno es votar al Partido Popular.

En Génova, el cuartel general de los populares, ya ha puesto en marcha la denominada "operación Ciudadanos", que consiste en "ocupar todo" el espacio que un día Albert Rivera arrebató al Partido Popular. Los conservadores han encontrado una oportunidad de oro con "los bandazos" del partido que heredó Arrimadas tras el descalabro histórico de su antecesor en las elecciones de noviembre: "Necesitamos a Ciudadanos así, con la mano tendida a Sánchez", destaca un barón autonómico en conversación con este diario.

Un revulsivo

La ruptura en directo con Santiago Abascal y los aplausos a derecha y a izquierda del nuevo Pablo Casado ha dado vida al Partido Popular, necesitado durante meses "de un revulsivo para creernos que de verdad podemos volver a ganar". El secretario general, Teodoro García Egea, cifró en 1.500 las nuevas afiliaciones que se registraron durante el primer fin de semana tras la moción de censura de Vox.

El discurso que el líder del PP escribió de su puño y letra para romper definitivamente con su excompañero Abascal sirvió también para empujar hacia la izquierda a Ciudadanos, que intenta valer los diez escaños que tiene en el Congreso de los Diputados manteniéndose sentados en la mesa de negociación con el Gobierno. El PP cruza los dedos para que los naranjas sigan llamando a la puerta de Sánchez: "Cada vez que Arrimadas se hace una foto con el Gobierno, nosotros subimos un escaño", pronostica un fontanero genovés. 

Tras certificar oficialmente el giro al centro, Casado ha explicado en sus discursos qué significa para el PP ser centrista: "Es apoyar el libre mercado frente al proteccionismo de la autarquía"; "es decir sí a Europa"; "es hacer política desde el interés general rechazando el oportunismo demagógico"; "es decir sí al liberalismo reformista frente al populismo antiliberal". 

Cataluña

Todavía no hay elecciones a la vista, pero el presidente del Partido Popular se ha propuesto ya recorrer España, para conocer de primera mano las necesidades de los ciudadanos desplegando una agenda institucional repleta de reuniones con los sectores afectados por la pandemia, a los que escucha y con los que comparte qué soluciones le daría si él fuera presidente del Gobierno. La última visita oficial la hizo este viernes a Barcelona, desde donde Casado conversó con el gremio de la restauración y le mostró el apoyo "en unos momentos trágicos con una caída absoluta de toda la hostelería".

En Génova han dado la orden de no criticar la estrategia de Inés Arrimadas de acercarse al PSOE y centran todos los ataques a desacreditar que el Gobierno haya elegido como socio de Gobierno a EH Bildu. La dirección nacional del PP se ampara en los cuatro gobiernos que mantiene con Cs para mantenerse al margen de las críticas: "Tendrá que ser Cs quien explique su posición en los Presupuestos, sobre todo tras el acuerdo de Sánchez con Bildu", se limitan a decir. 

La primera gran prueba de fuego para Casado llegará con las elecciones catalanas, donde el Partido Popular ya prefiere romper la coalición con Ciudadanos, que reclama ser cabeza de cartel en una hipotética alianza electoral.

Presentarse ante la sociedad como el único líder capaz de disputar el Gobierno a la coalición de PSOE y Unidas Podemos es una prioridad en Génova, donde han elevado la apuesta: "Convenceremos hasta a los socialistas desencantados con el pacto con Bildu de que Casado es la única opción de no trocear España", reflexiona un alto cargo del PP. "Hay millones de ciudadanos que se sienten huérfanos, porque Cs también les ha traicionado. Solo nosotros tenemos un proyecto sólido para ellos", añade.

"Salir a la calle"

Casado ha dado la orden a todos sus cargos de "salir a la calle", donde "nos encontraremos cara a cara con una España desatendida a la que nadie escucha y a la que nosotros sí vamos a escuchar".

En la última Junta Directiva Nacional, el líder del PP habló de implementar el programa del Partido Popular "de abajo arriba", desde el rincón del pueblo más pequeño de España hasta Puerta del Sol para llegar algún día a La Moncloa: "Tenemos presencia, experiencia y la seguridad de que nos lo tomamos en serio. Nos vamos a dejar la piel para que puedan recuperar su vida, su empleo, su negocio, su futuro y el de sus familias", les pidió.  

En las elecciones de abril de 2019, los naranjas rozaron el sorpasso y se quedaron a 200.000 votos de alcanzar a los azules. Año y medio después, los conservadores miran precisamente hacia aquel día, cuando solo retuvieron 66 escaños, para empezar a reescribir de nuevo una historia que se ha marcado por objetivo absorber todo el espacio que un día cedieron a Ciudadanos.