Madrid ha conseguido contener la expansión del virus sin haber cerrado completamente la economía. Su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, reinterpretó a su manera el real decreto de estado de alarma que ofrecía perimetrar regiones durante una semana consecutiva y optó por cerrar Madrid solo los días festivos. Con esta ocurrente fórmula que descolocó a todos, la líder regional ha conseguido mantener a raya las muertes e ingresos en UCI en los últimos diez días y, a la vez, ha permitido a los empresarios mantener abiertos sus negocios.

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Según los últimos datos oficiales registrados, en Madrid han muerto 41 personas este jueves víctimas de la Covid y se han registrado 428 ingresos nuevos en algún hospital regional en las últimas 24 horas. Desde el día 2 de noviembre, la región que pilota Ayuso ha mantenido los datos de fallecidos en una horquilla inamovible entre las 24 defunciones que se registraron el domingo 8 y las 41 que se computaron este jueves y el pasado 6 de noviembre.

En el caso de los datos de ingresos en UCI en las últimas 24 horas, la curva acumulada en la última semana en Madrid también da un respaldo a la gestión de Ayuso. El lunes 2 de noviembre hubo 466 ingresos en alguna Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de algún recinto hospitalario de la región. Este dato ha encontrado su registro más bajo este jueves, con 428 ingresos nuevos. El miércoles se computaron nueve hospitalizaciones más.

La tendencia a la baja ilusiona a los dirigentes de la Comunidad de Madrid, que planean dar "alguna buena noticia" este viernes, en el sentido de relajar las restricciones impuestas en algunas de las áreas sanitarias que llevan más tiempo semanas cerradas y cuyos datos epidemiológicos van mejorando.

Los dirigentes madrileños prefieren, de momento, mantener la cautela antes de cantar victoria: Madrid acumula el mayor número de contagios de toda España desde que estalló la pandemia, con 328.548 positivos, muy por delante de Cataluña, que ocupa el segundo lugar en el ránking, con 274.425 afectados.

Plan Barajas

Madrid se ha convertido en la autonomía que ha plantado cara a la gestión de Sánchez, desafiándole hasta el punto de considerar que el Gobierno central aplicaba un estado de alarma a la carta simplemente "por ideología". La presidenta Ayuso echó un pulso muy fuerte al Ejecutivo central, que se escudaba en los malos datos epidemiológicos para cercenar los planes del Ejecutivo regional, que no se arrugó ante las directrices marcadas por el ministerio de Sanidad.

Controlar los pasajeros que entran por el aeropuerto de Barajas era otra de las reivindicaciones históricas del Gobierno madrileño, que se ha puesto en contacto hasta por carta con el Gobierno de Pedro Sánchez para tratar esta cuestión. Finalmente, Moncloa ha claudicado antes los deseos de Ayuso y exigirá un test PCR a aquellos pasajeros que pongan un pie en suelo español. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, quiso restar importancia a la medida: "sólo el 0,08% de los casos" positivos registrados son importados de otros países.