Tánger

Policías de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Melilla se presentaron esta semana en la plaza de toros de la ciudad, donde hay acogidas cientos de personas marroquíes atrapadas por el cierre de la frontera, para notificar algunas órdenes de expulsión que ya habían cumplido los plazos legales.

Un grupo de ciudadanos marroquíes fueron trasladados a la jefatura de policía, donde les exigieron firmar documentos “por los que serán expulsados a Marruecos, cuando se resuelva el problema del cierre de la frontera”, advierte a EL ESPAÑOL una organización de derechos humanos marroquí.

A este poco menos de medio centenar de personas se les pidió que firmaran las órdenes de expulsión, aunque algunas se negaron. En todo caso, solicitaron la asistencia de abogados y traductores para quienes no podían comunicarse por desconocer la lengua española.

Desde Melilla, una estudiante marroquí bloqueada en la ciudad desde el 13 de marzo, cuando Marruecos cerró la frontera de manera unilateral por la pandemia, explica que “algunos de ellos firmaron el papel por desconocimiento, es decir, que pensaban que era solo una tarjeta de salida”. Además asegura que “la Policía les dijo que se les negará la entrada a los países Schengen durante cinco años”. Y se defiende al mantener que “esto es ilógico porque no hemos cometido un delito”.

“España nos expulsa y Marruecos nos abandona, ¿a dónde vamos? No sabemos nada, Marruecos no se comunica con nosotros de ninguna manera”, lamenta esta estudiante que primeramente se alojó en casa de su tía en Melilla.

Un trámite "rutinario"

Orden de expulsión de Melilla.

Sin embargo, fuente policiales aseguran a EL ESPAÑOL que “se trata de un trámite habitual y rutinario. Completamente personal y se ciñe a las circunstancias y alegaciones individuales de cada uno. Solo que, al tener el mismo domicilio de hecho, tantas personas, pues han coincidido por casualidad en las notificaciones”. Además, las mismas fuentes mantienen que “no se obligó a firmar a nadie”.

Con estas órdenes de expulsión gubernamental que decreta la delegada del Gobierno, se inicia un expediente de expulsión, con tres posibles procedimientos (ordinario, preferente y simplificado) cada uno con diferentes plazos para las alegaciones y contestación de la Administración.

Las órdenes de expulsión son muy habituales en España, solo que en Melilla debido a la proximidad, cuando son ciudadanos marroquíes se ejecutan con prontitud, excepto ahora que está la frontera cerrada y no se procede a la expulsión. Según los propios marroquíes bloqueados, “muchos residentes en la plaza de toros se irían voluntarios, si pudieran”.

Las autoridades melillenses aclaran que “a quienes se les ha dado la orden de expulsión es a personas que han entrado irregularmente a Melilla, por mar principalmente, o tenían estancia irregular. Hablamos de personas que no están atrapadas sino que han entrado voluntariamente”. De hecho, desde el otro lado de la valla, uno de los trabajadores transfronterizos explican que “muchos de nuestros vecinos han entrado a Melilla por el agua”.

Mientras, las autoridades desde la región de Nador insisten que “hay empleados transfronterizos con autorización de trabajo a quienes les han quitado el pasaporte en la plaza de toros”.

No pueden repatriar

En la plaza de toros conviven también personas migrantes “debido a la emergencia sanitaria de la Covid-19 (que entre otras cosas implica la necesidad de pasar cuarentena) y al importante número de personas que hay en el CETI”, explican desde la Delegación del Gobierno de la ciudad autónoma.

Efectivamente, fuentes de Interior confirman que “los procedimientos administrativos de expulsión no se paralizaron ni con el estado de alarma”, y advierten que “cuando se recupere la capacidad de retorno, se ha dado la orden de reabrir los CIE”. Por su parte, las normativa de los CIE seguirán siendo las mismas.

Sin embargo, “ningún país nos permite repatriar a nadie en estas fechas, y menos Marruecos”, explican desde la Policía Nacional en Melilla.

Según ha podido saber El ESPAÑOL, el miércoles por la noche hubo una trifulca fuerte en la plaza de toros, con lanzamiento de objetos desde la calle al interior, y como resultado hubo un herido, que al día siguiente pasó a disposición judicial.

En todo caso, el altercado no tiene relación con estas órdenes porque precisamente las personas que tienen causas judiciales pendientes no son expulsadas para que acudan al juicio oral. Incluso, en ocasiones, el juzgado les pone una orden de prohibición de salida.

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