La Diada que se celebra este 11 de septiembre está marcada por las restricciones a las que obliga la pandemia, pero también por las cada día más acentuadas divisiones entre los políticos independentistas. Con los apoyos del separatismo a la baja, los radicales han tomado el verdadero protagonismo de este día.

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Un grupo de encapuchados, simpatizantes de Arran (una organización juvenil vinculada a la CUP), ha prendido fuego a un retrato de la Familia Real en el que aparecen todos sus integrantes, desde los reyes Eméritos hasta los actuales, junto a Cristina y Elena y la princesa Leonor y la infanta Sofía.

Los hechos han tenido lugar en el paseo del Born, al término de una manifestación convocada por la organización independentista que ha acabado con un acto político que ha empezado con la quema de la fotografía. En concreto, se han reunido unos 200 militantes de la organización juvenil, en filas de cuatro personas y manteniendo cierta distancia.

Por otra parte, la Guardia Civil ha detenido en Balaguer (Lleida) a cuatro personas vinculadas a los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) cuando intentaban realizar actos vandálicos en instalaciones de la red del AVE, han informado a Efe fuentes de la investigación.

Las detenciones se han practicado esta madrugada cuando los agentes los sorprendieron tratando de actuar contra las instalaciones ferroviarias del AVE.

Desde primera hora de este viernes, se han sucedido varios actos vandálicos en tramos de la red de ferrocarril de Cataluña, entre ellos el AVE Barcelona-París y el AVE Barcelona-Lyon, por la quema de neumáticos en la vía entre Gerona y Figueras (Gerona).

Según ha informado Renfe en un comunicado, a las 10.25 horas se ha podido recuperar el servicio de los trenes de alta velocidad entre la capital catalana y Figueres, que ha afectado a cuatro trenes, entre ellos uno con destino a París y otro a Lyon.

Apoyos en mínimos

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) prevé movilizar a partir de las 17.00 cerca de 50.000 personas en un centenar de puntos de la geografía catalana pese a las peticiones del Colegio de Médicos catalán para que se anularan estas concentraciones. El año pasado fueron 600.000 los manifestantes, la cifra más baja desde 2012. 

Y es que los números en los que planea el independentismo quedan muy lejos de las que se sacaban a relucir hace una década. En el último CEO (el CIS catalán), por primera vez, más de la mitad de la población manifestaba no querer que Cataluña se convirtiera en un Estado independiente. Según este último sondeo, publicado el pasado mes de julio, son un 50,5% de los catalanes, frente al 42% partidario de la separación.  

En el terreno político, la situación planea entre la incertidumbre y la división. Por una parte, puede que esta sea la última Diada con Torra al frente de la Generalitat. El president tiene una cita el próximo día 17 en el Tribunal Supremo, que deberá decidir sobre su inhabilitación por desobedecer a la Junta Electoral Central.

Por otra parte, los socios del gobierno airean cada vez más sus diferencias con la convocatoria electoral en el aire y con la respuesta a la posible inhabilitación. Si esta se consuma antes de unos comicios, tomaría las riendas el vicepresidente, Pere Aragonès (ERC), que se espera encabece la lista de su formación si finalmente hay elecciones anticipadas. 

Menos clara está la estrategia en el seno de JxCat después de que el expresidente Carles Puigdemont decidiera romper con el PdeCat al crear su propio partido, desencadenando una crisis interna.

Divisiones

Con todo, las celebraciones de la Diada han arrancado con la tradicional ofrenda floral de instituciones, partidos y entidades al monumento a Rafael Casanova de Barcelona. Un acto con un formato encorsetado por las medidas que impone la Covid-19. 

En lugar de las varias decenas de militantes que solían unirse a las comitivas de partidos -independentistas, socialistas y comunes- para depositar las coronas de flores al pie del monumento, esta vez ha habido delegaciones reducidas -la del Govern solo la integraban Quim Torra, Pere Aragonès y Meritxell Budó- y mucho silencio. Este año, los acordes de "Els Segadors", banda sonora habitual del acto, ha estado ausentes.

Meritxell Budó, Roger Torrent, Miquel Iceta, Ada Colau, Elsa Artadi, Marta Vilalta, David Bonvehí y portavoces de otros partidos y entidades han ido interviniendo frente al micrófono para hacer sus llamamientos respectivos, uno de ellos compartido por todos: respetar las normas de seguridad para prevenir los contagios.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha defendido que esta Diada tiene que ser la última "con represión" y con "demócratas en las cárceles", y ha acusado al Gobierno central de no querer afrontar el conflicto político con Cataluña por estar "secuestrado" por la derecha y la derecha extrema.

"Es la tercera Diada consecutiva con presos y con exiliados. Hombres y mujeres demócratas de pura cepa que tendrían que estar en total libertad", ha afirmado en declaraciones a la prensa tras la ofrenda floral.

También se ha acercado al monumento a Rafael Casanova el líder del PPC en el Ayuntamiento de Barcelona, Josep Bou, que reivindica la figura de quien fue conseller en cap de Barcelona durante el asedio de las tropas borbónicas, hasta la caída de la ciudad el 11 de septiembre de 1714, y que acusa al independentismo de apropiárselo.

De repente, en la Ronda de Sant Pere se ha escuchado "Els Segadors" con el sonido de las 'gralles', el instrumento musical que traían tres componentes de la comitiva de Òmnium Cultural.

Otra de las imágenes de las ofrendas ha sido la conversación breve que han mantenido tres exconselleres: Àngels Chacón -recién cesada del Govern tras mantener su carné del PDeCAT-, por un lado, y Laura Borràs y Elsa Artadi, referentes del espacio de JxCat, por otro.

Al finalizar las ofrendas oficiales, el periodista Cake Minuesa se ha acercado al monumento y ha depositado una bandera española sobre las coronas de flores mientras grababa un vídeo para su canal de YouTube.

Un hombre con la camiseta de la selección catalana lo ha increpado y le ha arrebatado la bandera, aunque Minuesa se ha sacado otra del bolsillo y la ha vuelto a depositar a los pies del monumento, hasta que agentes de los Mossos d'Esquadra se lo han llevado fuera del lugar, mientras una mujer retiraba la otra bandera española.