Un agente de la Guardia Civil ha sido condenado a seis meses de prisión por insultar y proferir comentarios homófobos a uno de sus superiores. El miembro del Instituto Armado ya condenado había definido a uno de los tenientes del destacamento, delante de otros compañeros, como una persona que "perdía aceite". 

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La sentencia del Tribunal Territorial Primero, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, es tajante en la condena ante un delito previsto en el artículo 43 del Código Penal Militar: "insulto a un superior".

En su sentencia, la Sala militar censura al guardia civil por "dañar la dignidad y el honor de la persona afectada". En este caso, el agente raso pronunció injurias, insultos y "manifestaciones intolerables" y de alto contenido homófobo.

Los hechos ocurrieron el 1 de noviembre de 2016. El ahora condenado se encontraba con otros cinco compañeros haciendo la parada de rigor en una estación de servicio. Fue ahí cuando comenzó a realizar diversos comentarios despectivos contra el teniente. Se refería a él como "el niño de la pringue". Hacía alusión a su orientación sexual. Decía también que "perdía aceite". 

No era la primera ocasión que hablaba de él en esos términos. Esta vez había testigos que se hartaron y decidieron tomar cartas en el asunto. Le advirtieron porque no era la primera vez que se refería así al oficial.

"Máxima firmeza"

La defensa del oficial ha sido gestionada desde la Unión de Oficiales de la Guardia Civil. Desde esta asociación mantienen la "máxima firmeza en la defensa del ejercicio de la acción de mando por parte de los oficiales. Estamos desgraciadamente acostumbrados a que se critique al mando por el mero hecho de serlo, de ostentar su cargo y ejercerlo".

Para esta asociación, la crítica y el insulto resultan una falta de respeto en el seno de la Benemérita. "No puede ser tolerada en uno de los Cuerpos policiales de mayor prestigio del mundo".

Después de aquel episodio en la gasolinera, se cursó sobre el agente un parte disciplinario. Al año siguiente le sancionaron con la pérdida de cinco días de haberes, con suspensión de funciones durante ese período de tiempo. Y se inició el proceso de denuncias ante el Tribunales militar. 

"Intolerable"

En la vista oral, el acusado dijo que no recurrió la sanción disciplinaria porque entendía que era justo que se la impusieran. Eso sí, también se defendió diciendo que la expresión que él había utilizado -"es el niño de la pringue"- era conocida por mucha gente. Y que él nunca había dicho que su superior perdiera aceite.  

Ahora ha llegado la condena por aquellas palabras. "Son manifestaciones intolerables que atentan contra la disciplina y contra el honor del oficial y el de su propia familia", dice la defensa del sargento.

"De ninguna manera, vamos a tolerar que se veje a un oficial. Existen cauces reglados para la crítica, pero no para el insulto y aún menos para ridiculizar o perseguir a un profesional, utilizando insultos, inventando acerca de su condición sexual o poniendo en tela de juicio su propia intimidad", añaden fuentes del Cuerpo.