Pedro Lozano Jiménez, conocido como el Rambo de Requena, terminó su larga huida por los montes de la España del interior este lunes en Teruel, en un descampado a pocos kilómetros del lugar donde hace dos años y medio Igor el Ruso asesinó a dos guardias civiles y a un ganadero. Este vecino de Sagunto de 28 años, buscado por la Guardia Civil desde febrero por un largo historial delictivo por robos, fue capturado en el monte de los alrededores del municipio turolense de Andorra después de que un vecino de la localidad, Salomón Amador, lo acompañara en su propio vehículo hasta un lugar donde el delincuente no encontrara salida.

Amador salía de comprar tabaco cuando vio a un individuo "desaliñado, corriendo, mirando hacia atrás". Minutos antes había escuchado el bando que distribuyó el alcalde de la localidad, que es su hermano, en el que avisaba de que se buscaba al delincuente de Valencia en el pueblo. "Me metí en el coche, al verlo me imaginé que era él y lo esperé en una esquina por donde sabía que tenía que pasar para intentar atropellarlo. Pero fallé". Los nervios se apoderaron del joven, que no atinó a arrancar rápido el vehículo. "Cuando me di cuenta se me había metido dentro. Empecé a chillar porque pensé que me mataba, pero estaba tranquilo. Me pidió ayuda para escapar".  

El andorrano tuvo al delincuente en el asiento de atrás de su coche durante cinco o seis minutos. La conversación la recuerda así: 

- Mírame. ¿Sabes quién soy?

- ¿Qué necesitas?

- Tengo que salir de aquí.

- He leído tu historia en la prensa. Te voy a ayudar, pero en el coche no podemos salir porque todas las entradas al pueblo están bloqueadas.

- Tengo que salir.

- Te voy a llevar a un sitio donde puedes escapar a pie.

En ese momento le acercó hasta un lugar a las afueras del pueblo donde el delincuente quedaba cercado por la Guardia Civil. "No le vi ningún arma, solo llevaba colgada una bandolera", cuenta el vecino a EL ESPAÑOL. El Rambo le pidió llevarse la fiambrera que llevaba en el coche, pero desechó el dinero que le ofreció. "Lo metí en un bancal, pero en el medio minuto que tardé en llegar adonde la guardia civil cambió el rumbo y cruzó por debajo del río Regallo". Lo detuvieron una hora después. 

La persecución

Unos minutos antes de cruzarse con Amador, el fugitivo dejó el coche en el que huía en una calle sin salida situada muy cerca de un bar. Casualidad o no, el dueño de este establecimiento llamó dos días antes a la guardia civil advirtiendo de que había visto a alguien muy parecido al fugitivo valenciano que se buscaba desde hacía meses en la provincia vecina. La búsqueda entonces resultó infructuosa.

Aragón estrenaba este lunes la Fase 3 del desconfinamiento cuando prácticamente toda la provincia de Teruel fue cerrada a cal y canto a partir de las doce de la mañana. Un matrimonio que vive en Zaragoza se trasladó hasta la localidad turolense de El Castellar, un municipio situado en la sierra Gúdar-Javalambre, para abrir de nuevo su casa tras estar tres meses encerrados en la capital. Al entrar, comprobaron que la cerradura estaba rota: el fugitivo, que podía llevar varios días dentro de la vivienda deshabitada, escapó por la parte de atrás en un coche Suzuki Vitara. Pusieron la denuncia y comenzó la persecución con la matrícula del coche como única pista.

El Rambo de Requena llegó a las 15.30 a Muniesa, otro municipio turolense situado a cien kilómetros del lugar donde robó el coche. La Guardia Civil identificó la matrícula del vehículo extraído por la mañana y le dio el alto, pero el conductor respondió abriendo fuego contra ellos. Otra vez consiguió escapar a pie, pero minutos después robó un Citröen C15 blanco. Un guardia civil resultó herido en el abdomen y fue trasladado al hospital zaragozano Miguel Servet, donde permanece ingresado con pronóstico grave, aunque no se teme por su vida. 

La Guardia Civil cerró todos los accesos de la provincia y desplegó todos sus efectivos para localizar la furgoneta. El alcalde de Muniesa, que se llama exactamente igual que el ganadero asesinado por Igor el Ruso en 2017, José Luis Iranzo, grabó un bando en el que pedía a los vecinos que se refugiaran en sus casas. A las 17.00 horas, era el alcalde de Andorra el que advertía a la ciudadanía de que se buscaba al delincuente en el municipio: media hora antes se había identificado el último vehículo que había robado a 35 kilómetros de distancia. De nuevo, emprendió la huida a pie.

El destino quiso que fuera el hermano del alcalde de Andorra quien se topara minutos antes de las cinco de la tarde con el delincuente y compartiera con él su último viaje. En un arresto de película, el fugitivo ofreció resistencia, resultó herido en una pierna y, acto seguido, fue trasladado en helicóptero hasta el mismo recinto hospitalario en el que se recupera el guardia civil al que hirió por la mañana.  

Despliegue

Los vecinos de la localidad siguieron desde sus ventanas un "inédito" despliegue policial que faltó cuando Igor el Ruso disparó a matar en el mismo territorio dos años y medio antes. El alivio por este final feliz se mezcla con el sinsabor de lo que se pudo haber hecho para detener a Feher y no se hizo.

La queja suena unánime en el territorio, que reclama más efectivos para que la España rural no se convierta en un paraíso que sirva de escondite para los delincuentes: "Ojalá hoy fuera 5 de diciembre de 2017 y se hubiera puesto el mismo dispositivo para detener a Feher antes de que asesinara". La Plataforma Amigos de Iranzo, una red de amigos y vecinos del ganadero asesinado por Igor el Ruso en 2017, no olvida los fallos del pasado y reprocha a la Guardia Civil que todavía no haya explicado a la ciudadanía qué falló entonces para no evitar aquel crimen. 

"Esto pone más en evidencia que nos dejaron abandonados a nuestra suerte y para tapar eso nos mintieron sin rubor". El portavoz de la plataforma, Luis Manuel Alquézar, pide a los portavoces de los grupos políticos con representación parlamentaria que se pongan de acuerdo para impulsar una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados que esclarezca los fallos de seguridad que precedieron al triple crimen de 2017. "Queremos que declaren todos aquellos que estaban aquellos días y ahora no están. Es más necesario si cabe que lo hagan y expliquen lo que nos tenían que haber explicado en aquel momento. Este lunes, al menos, se avisó a la gente. En 2017 no", denuncia a este diario. Todavía hay registradas 87 preguntas sin respuesta sobre aquel errático dispositivo policial en la Subdelegación del Gobierno de Teruel.

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