El General de Brigada Félix Blázquez, recién nombrado jefe del Mando de Operaciones de la Guardia Civil, el número 3 'de facto' en el cuerpo, está siendo investigado desde el año pasado por el Juzgado Togado Militar Central número 1 de Madrid por un presunto delito de acoso laboral y otro de prevaricación administrativa.

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Según ha podido saber EL ESPAÑOL a través de fuentes jurídicas y como ha avanzado el diario El Correolos hechos tuvieron lugar en el año 2017, dos años después de que Blázquez asumiera el mando y control de la 11 Zona como Jefe de ese sector de la Guardia Civil, es decir, como jefe de la Benemérita en el País Vasco. 

La llegada de Blázquez a la cúpula del Instituto Armado se ha producido después del seísmo que los últimos acontecimientos han propiciado en el seno del cuerpo. Suyo es el puesto que ocupaba el teniente general Fernando Santafé Soler, cesado este mismo miércoles por el ministro del Interior. Su salida se producía después de la dimisión de Laurentino Ceña, el Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil.

Ceña tomó esa decisión al no estar de acuerdo con el cese fulminante del coronel Diego Pérez de los Cobos, jefe de la Comandancia de Madrid, quien se había negado a facilitar a altos cargos del ministerio determinada información sobre un proceso penal en curso. Esos informes solicitados por la jueza a los investigadores de la Policía Judicial, versaban sobre la actuación del gobierno de Pedro Sánchez durante el 8-M, a las puertas de la explosión de la pandemia del coronavirus.

Según las diligencias previas del juzgado que indaga en los hechos, a las que ha podido acceder este periódico, el 21 de enero del año pasado se acordó citar como denunciados a diversos Mandos de la Guardia Civil, entre ellos a Blázquez. Junto a él, dos Comandantes un capitán, un teniente y un cabo primero.

Los hechos se remontan a finales de 2015, cuando el guardia civil que denunció a través de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) a sus superiores llega destinado al Puesto de Llodio (Álava). Ese fue el inicio de un camino tortuoso que le ha llevado a ser sancionado con varios expedientes disciplinarios. El 5 de octubre de 2018 no pudo aguantar más y presentó denuncia ante el Juzgado de Instrucción de Guardia de Vitoria-Gasteiz.

En total, entre junio de 2017 y abril de 2018, al agente que denunció se le llegaron a incoar cuatro expedientes disciplinarios por falta grave -resueltos con sanciones disciplinarias por el General-, y uno por falta muy grave, incoado por el General y resuelto por el Director General. 

Segun fuentes de Interior, Blázquez nunca ha tenido relación personal con el agente que le denunció. Simplemente era su máximo superior cuando le abrieron cinco expedientes disciplinarios. Por protocolo, era uno de los que habitualmente tenía que firmarlos.De todos ellos dos prosperaron, otros dos se archivaron, y uno están en trámites. 

El caso en Madrid 

Desde entonces el caso ha viajado de un juzgado al siguiente sin solución de continuidad. Las diligencias previas se incoaron en el Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria, el cual se inhibió el 4 de Abril del año siguiente a favor de la Jurisdicción Militar. 

El asunto fue remitido entonces al Juzgado Togado Militar Territorial número 43  de Burgos. A su vez, este se inhibió a favor del Juzgado Togado Militar Central (Madrid). Este juzgado finalmente no aceptó su competencia en el caso, al considerar que no había personal aforado. Tras un nuevo recurso de apelación, acordó su competencia.

Hace algo más de dos meses, a mediados de marzo, la denuncia se le notificó a los mandos. En una providencia dictada ese día, justo tras la aprobación del decreto del estado de alarma, el juzgado detallaba que "se procederá a recibirles declaración a todos ellos". Este hecho previsiblemente se retrase hasta por lo menos el 4 de junio, que es cuando en principio se reanudará la actividad en los tribunales tras la fase de desescalada.

El agente llegó a ser supervisado por un especialista en Psiquiatría del Hospital Militar de Zaragoza. En diciembre de 2017, tras varios meses de situaciones de presunto acoso, el doctor en Medicina y especialista psiquiátrico emitió un informe valorando al denunciante:

"Desde su llegada al destino de Llodio se han producido una serie de problemas que a este perito le resultan cuando menos peculiares. El citado guardia ha sido expedientado en 3 ocasiones por unos motivos que nos parecen, por el relato que nos hace el informado, que debería ser investigados de forma más pormenorizada, ya que por lo que se nos relata pudiera ser constitutivo de un presunto acoso laboral. Siendo iniciada su baja por el psicólogo por diagnóstico de 'personalidad anómala', aspecto que no constatamos por la exploración hecha ya que lo único que se aprecia es un estado de estrés agudo por la presión laboral y los expedientes disciplinarios abiertos".

Al agente le impusieron sanciones económicas -por valor de 15.000 euros- y también otras que conllevaron que perdiese su destino laboral.

Traslado de destino

A la salida de Ceña al frente de la Benemérita, Santafé se quedaba, tras los últimos y graves acontecimientos, en una situación realmente complicada. Este pasado martes, Marlaska tomaba la iniciativa y presentaba en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros al general de división Pablo Salas, que ha coincidido en múltiples ocasiones con el ahora ministro y (magistrado en excedencia) en operaciones que él dirigía durante su etapa en la Audiencia Nacional. Él es ahora el nuevo máximo responsable operativo del cuerpo. 

Esa decisión no gustó internamente a los altos cargos como Santafé -siete puestos por delante-, ya que el rango militar de Salas es muy inferior al suyo. Era a él, por jerarquía, antigüedad y tradición, al que le correspondía suceder a Ceña como DAO. Ese tipo de cambios no resultan nada habituales en el Instituto Armado, donde siempre hasta ahora se respetaba el escalafón de la antigüedad.

Santafé sabía que más tarde que pronto saldría de ese puesto porque ya estaba hablado, y ahí fue cuando se ascendió a Blázquez. Según fuentes del Instituto Armado,  Blázquez cuenta con la confianza de la directora general.

El 27 de diciembre de 2018, Blázquez había sido trasladado finalmente del destino donde se produjeron los presuntos hechos por los que fue denunciado. Había ascendido de general de División a general de Brigada. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, le nombró nuevo mando único operativo para coordinar las actuaciones frente a la inmigración regular en la zona del Estrecho de Gibraltar.

El relevo, explicaron desde el Ministerio, "responde a la necesidad de que la persona que ejerza el puesto lo haga a plena dedicación por ser una materia de especial importancia y complejidad", según recogía Europa Press. "Por ello, y a pesar del excelente trabajo realizado hasta ahora por el general Contreras, se ha tomado la decisión de que el general Blázquez ostente este cargo con dedicación plena", argumentaron.

El nuevo número 3 de la cúpula de la Benemérita está en posesión de numerosas condecoraciones entre las que destacan Gran Cruz del Mérito de la Guardia Civil Cruz, Encomienda, Placa y Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo, Cruces Distintivo Blanco al Mérito Militar, Cruces de la Orden del Mérito de la Guardia Civil en sus categorías Plata y Blanca, Cruz Distintivo Blanco Mérito Policial, Placa y Encomienda de la Orden de Isabel la Católica, Encomienda Mérito Civil, Medalla de las Naciones Unidas, Medalla de la Defensa Nacional de Francia, distintivo oro, Medalla de la Seguridad Interior, distintivo oro, modalidad Gendarmería Nacional, Medalla de la Orden Nacional del León de Senegal.