Cada día, religiosamente, cuando caen las 20.00 de la tarde, se les sale a aplaudir. Es una especie de ritual que si acaso insufla ánimo. Pero poco más. Cuando deja de sonar el eco de los aplausos los sanitarios vuelven de nuevo al tajo, a cargar sobre sus hombros gran parte del peso de la lucha contra el coronavirus. Y viven jornadas maratonianas, asumiendo también las consecuencias psicológicas que todo esto les dejará. Ante esta situación, ¿qué mejor que unas vacaciones pagadas cuando todo esto pase.  

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Ya desde la política -el líder del Partido Popular, Pablo Casado, fue el primero- se habla de premiar de una forma excepcional al personal sanitario que está en esta guerra contra el coronavirus. Su carga de trabajo, su estar en primera línea constantemente jugándose la salud, vale según el líder popular para que los sanitarios reciban una paga extra cuando todo esto acabe y se pueda volver a la normalidad. A falta de detalles de en qué consistiría, se podría añadir una la nueva bonificación consistente en que los sanitarios disfruten de vacaciones gratis. No sólo de las que ya son suyas, sino que todas esas horas de más se premien.

EL ESPAÑOL ha planteado esta hipótesis, la de vacaciones gratis para los sanitarios, a distintas asociaciones y sindicatos de enfermeros y médicos así como a varias asociaciones y federaciones de hoteleros. La sintonía entre ambas partes es inmejorable. Salvo casos contados, que opinan que lo realmente importante no es el premio sino mejorar los cimientos, la mayoría de los consultados verían con buenos ojos que se llegara a algún acuerdo en este sentido. La idea sería crear una especie de Imserso para los sanitarios. Igual que la tercera edad puede aspirar a hacer turismo y descansar prácticamente a gastos pagos, ¿por qué no iban a hacerlo aquellos héroes que se juegan la salud propia por salvar la nuestra?

Un grupo de enfermeros en País Vasco. EFE

Desde el sector sanitario resaltan lo siguiente. Durante esta pandemia están con una sobrecarga de trabajo sin precedentes. Se doblan turnos, se hacen horas extra, se prolongan jornadas y, sobre todo, hay una carga emocional que va a ser difícil de atajar. Todo esto va a pasar factura, a medio y largo plazo, en la psicología de los trabajadores. Y, en ese sentido, todas las medidas son bienvenidas. Las vacaciones incluídas, para aliviar el cansancio físico pero también el desgaste mental.

En cuanto a los hoteleros, su lucha es otra, pero compatible. Ellos andan a caballo entre dos mundos. El primero, el reconocimiento social que se brinda a los sanitarios -eso, elevados a héroes- y la disposición para darles cuantas facilidades se pueda. El segundo, su cruda realidad: la crisis acabará afectando especialmente a la temporada alta de los hoteles. En esas, cualquier medida para que la gente los llene es buena.

Descanso y apoyo psicológico

“Por las características de nuestro trabajo, estamos acostumbrados a enfrentarnos a las situaciones más preocupantes, más frágiles y débiles del ser humano. Estamos acostumbrados a convivir con la enfermedad y la muerte. Pero no a esta escala”, explica a este diario María José García, portavoz del Sindicato de Enfermería (Satse), uno de los principales del país. “Lo habitual es que los pacientes estén acompañados. Pero ahora no. Vivimos con su soledad y les ayudamos a intentar no sentirla. Y no tenemos tiempo y estamos sobrecargados. Los enfermeros están hartos de llorar viendo lo que están viendo. Y luego no pueden volcar en casa lo que están viviendo”, añade.

Ante esa situación, García ve unas probables vacaciones, sin pensar en nada más que en lo que se está haciendo en ese momento, como una salida más que digna, aunque no la única. Recalca que, aunque ahora están en tensión y aguantando, la cantidad de depresiones que van a venir después por el estrés será considerable. Por ello quieren que se intente buscar una fórmula para atajar el problema no sólo en el momento inmediato de la salida del confinamiento sino de todas las consecuencias que estos meses acarrearán.

“Es que estamos hablando de doblar turnos, de hacer horas extra, de prolongar las jornadas cada día”, continúa. “El trabajo que están desempeñando ahora mismo les está conllevando una sobrecarga emocional tal que van a necesitar descanso y mucho apoyo psicológico. El agotamiento emocional va a ser difícil de superar y las vacaciones van a hacer falta”. Desde su sindicato ya han ido más lejos y, además de una paga extra, han pedido que se les otorgue a los sanitarios un total de ocho días de vacaciones por mes de coronavirus trabajado.

Sin embargo, hay algunos sectores que creen que esto sería un lujo, ya que temen que pueden peligrar las vacaciones regulares, las habituales de siempre. La crisis del coronavirus está copando los hospitales de esta enfermedad, aplazando cualquier otro tipo de atención y engrosando considerablemente las listas de espera. Por ello, muchos sanitarios temen que una vez se acabe con el Covid-19, se queden igualmente sin vacaciones para aligerar dichas listas de espera.

Una sanitaria vasca en un acto de recuerdo a una auxiliar fallecida. Luis Tejido EFE

“Ya están empezando a correr los rumores sobre que pueden limitar las vacaciones”, explica Julián Ezquerra, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts). “Pretender que hagamos un esfuerzo más para trabajar en esa lista de espera nos parecería desproporcionado. Creemos que se deberían mantener todos los contratos que se han hecho para paliar la crisis del coronavirus y que se contrate a los que acaban su residencia ahora para reforzar las plantillas”, añade.

“En una crisis como la que estamos viviendo, toda la adrenalina que se libera te hace estar en el día a día. Pero vemos a familiares que se mueren solos, se posponen los duelos y se dilatan en el tiempo. Todo esto va a pasar factura”, alerta. “Las depresiones y estados de ansiedad van a venir. Vendría muy bien esa posible semana de concierto con los hoteles, darse un baño en la playa y no pensar en nada más sería terapéutico. Pero hacen falta más cosas”, añade Ezquerra.

Quién sea, pero que vengan

En la otra cara de la moneda están los hoteleros. Ya antes de que la crisis golpeara tan fuerte, a principios de marzo, veían como una de cada tres reservas se cancelaba. Ahora, resulta difícil ver luz al final del túnel. Muchos ya dan este año por perdido y muchos no podrán volver a abrir. Por eso, este probable Imserso sanitario vendría relativamente bien al sector. La premisa es la siguiente: que venga quien sea, pero que venga.

Ya ha habido algún movimiento dentro del sector. Es el caso de la cadena hotelera Magic Costa Blanca, que cuenta con hoteles en Benidorm, Valencia y Alicante, y que ha sorteado 50 vacaciones gratuitas a personal sanitario y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero esto se trataría de una cosa puntual, de un mero sorteo. El sector vería bien una inversión a gran escala que, a la vez que premia a los sanitarios, les sirva para mantener cierta actividad.

Un hotel Magic Costa Blanca, que regalará estancias a sanitarios, en Alicante.

“Nosotros no podemos negarnos a ninguna iniciativa que pueda traer algún cliente a nuestro establecimiento. A ninguna”, explica Luis Callejón, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol. “Es que no van a abrir los hoteles esta temporada alta. Ahora sólo dependemos del turismo nacional y tiene el bolsillo afectado. Si se les pone facilidades a los funcionarios, para nosotros sería una buena noticia”, añade. “Aunque no va a salvar a todos los muertos que va a haber en el sector hotelero”, comenta.

En ese mismo sentido, en la Comunidad Valenciana han iniciado una campaña que, bajo el nombre Déjanos cuidarte, proveerá de descuentos a todos los que están en esta lucha. “Sabemos que cuando todo esto termine y volvamos más fuertes que nunca, ellos serán quienes necesiten una pausa y un merecido descanso”, explican a este diario desde la Asociación Empresarial Hostelera de Benidorm, Costa Blanca y Comunidad Valenciana (Hosbec).

Y el clamor ya es común ahí donde se pregunte. “Me parecería una medida buena que pondría en valor a los servicios sanitarios”, asegura Isabel Juan Rodríguez, de la Asociación Provincial Empresarios de Hostelería de Almería. “Una especie de bono tipo Imserso es una buena iniciativa para el personal sanitario y a la vez para llenar los hoteles”, comenta. Pero advierte: “Todo dependería del interés del Gobierno”. Ahí, sí, ya habría que ver. Unos se tienen el cielo ganado y otros lo necesitan como agua de mayo, casi literalmente, pero no depende de ninguno de los dos.