-"En Majadahonda un compañero ha dado positivo".

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-"El cuartel de El Escorial está cerrado al público".

-"Están esperando que vengan de la comandancia a desinfectar el cuarto de puertas. Y a que hagan la prueba a un guardia que está con fiebre".

El caos ha sido el dueño de las últimas horas de los centros sanitarios de Madrid. La inquietud, entretando, se ha instalado en las comandancias. Los agentes de la Guardia Civil trabajan estos días a destajo, se afanan, luchan con todos los medios para prevenir e informar en la crisis del coronavirus. Pero llegan hasta donde pueden, como reflejan algunos de ellos en esos mensajes. Distintas unidades consultadas por EL ESPAÑOL hablan de una actividad desbordada, como en casi todos los frentes de la primera línea de contención ante la pandemia.

Está siendo todo vertiginoso. También el aumento de contagiados en toda España. Y con él, la preocupación. No ayuda, desde luego, que los activos de la Benemérita vienen menguando en las últimas horas en la comunidad autonómica debido al encierro voluntario al que se están sometiendo muchos de ellos ante posibles casos de COVID-19. Están preocupados, sobre todo por los más de 100 agentes que permanecen en cuarentena. Y esto solo en la comunidad autónoma de la capital de España. En el epicentro de la crisis sanitaria.

El virus mantiene bloqueada buena parte del país, a expensas del crecimiento exponencial del número de personas infectadas. Y en esta partida, la Guardia Civil, junto con el resto de fuerzas y cuerpos de seguridad, jugará un papel crucial como pieza clave para paliar el Covid-19.

Cuentan fuentes del cuerpo a EL ESPAÑOL que se teme un foco de contagio en el seno de la organización. Si bien algunas fuentes del cuerpo hablan de una partida de 50.000 mascarillas y más de un millón y medio de guantes disponibles para su empleo, otras aseguran que esas reservas no están llegando a todas las unidades.

Esas mismas fuentes explican que no se están poniendo los medios necesarios para preservar la salud de los agentes. Hasta el momento, relatan fuentes de la Benemérita a este diario, la única unidad que ha surtido de equipos a los suyos es la Unidad de Protección y Seguridad de la Guardia Civil (UPROSE). En otras, algunos han tenido incluso que ir por su cuenta a comprar el material que no les entregaban en la comandancia. 

Los acontecimientos se precipitan conforme pasan las horas. Hasta el momento, según portavoces oficiales del cuerpo, hay seis miembros contagiados de un total de 81.000 integrantes. Se teme que puedan ser muchos más. 

El cuartel de Valdemoro, donde precisamente dio positivo un agente del servicio de armas, es uno de los lugares a los que más atención se le está prestando en los últimos días, dado que en el hospital de esa localidad del sur de la capital de España se concentran un buen número de afectados por el COVID-19. Para no desbordar los servicios sanitarios ante la avalancha de nuevos contagiados, muchos agentes de la Guardia Civil que están detectando el cuadro de síntomas de la enfermedad están tomando la decisión de aislarse en sus casas. 

Mascarillas caducadas en 2011

No todos los agentes cuentan con los recursos necesarios. La situación es tal que hay quien está trabajando con mascarillas caducadas en el año 2011. Los representantes sindicales advierten de la situación por la que van a tener que pasar muchos agentes del cuerpo: son ellos los que tienen que dar servicio de cara al ciudadano. Son ellos quienes, en los últimos días, recorrieron casa por casa la localidad de Haro (Logroño) para notificar a los distintos vecinos que habían dado positivo por coronavirus.

Lo hicieron enfundados en trajes con toda la protección posible, con máscaras para ir cubiertos por completo, con el objetivo de preservar al máximo la salud de los miembros del cuerpo que están saliendo (y saldrán) una jornada tras otra a hacer servicio público en la calle. 

Guardias civiles en la localidad de Haro, el pasado domingo. EFE

Es por eso que las asociaciones demandan una mayor cantidad de material para preservar la salud de los agentes y para prevenirles de ser infectados. Material que, aseguran, está resultando insuficiente. La Asociación Unificada de Guardias Civiles explica que, mientras el Ejército y la Policía han implementado ya los protocolos de protección necesarios, los guardias civiles aguardan a que se anuncien medidas desde la Dirección General del Cuerpo: flexibilidad en los turnos de trabajo, soluciones a la conciliación familiar, material protector...

Un ejemplo de esto es la precaria dotación de mascarillas que está llegando a los agentes del cuerpo. En algunos casos, aseguran a EL ESPAÑOL fuentes sindicales, caducadas. Es el caso de varias partidas de estos elementos protectores que han llegado a Canarias.

Hay agentes destinados en la comandancia de la Guardia Civil de Tráfico de Ourense que están utilizando las mascarillas con las que se les dotó para la ola de incendios del año 2017. En Palencia, en una unidad de 20 personas, solamente se han entregado 3 unidades de mascarillas, 4 cajas de guantes de nitrilo y un mono de tela. En el cuartel de Cuenca casi ningún agente tiene material de protección. 

Fuentes oficiales indican, no obstante, que están en proceso de hacer llegar el material necesario a todos los agentes. En Barcelona, por ejemplo a última hora de este jueves llegó un cargamento de mascarillas en perfectas condiciones.

"Falta protección por todas partes", denuncian aún así desde la asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC). "Hemos solicitado que se refuercen equipos, medidas de protección de personal, de forma urgente, para las Unidades que están en primera línea de riesgo, como personal de aeropuertos, puertos y fronteras sin olvidarnos del resto de personal que presta sus servicios en todo el territorio nacional". 

No se desinfectan las instalaciones

Desde AUGC exigen también una mayor dotación de medios y lanzan otra advertencia: no se están desinfectando las instalaciones. Explican que uno de los lugares en los que no se está poniendo suficiente atención es el cuartel de Valdemoro. 

Uno de los inconvenientes de trabajar de cara al ciudadano es que los miembros de la Benemérita no van a poder teletrabajar. Va a resultar enormemente complicado también para aquellos miembros del cuerpo que realizan trabajo de oficina. "Es imposible -asegura un mando del cuerpo a EL ESPAÑOL- porque dependemos de nuestra intranet. Para acceder a todas las aplicaciones tenemos que hacerlo desde los ordenadores que tengan implantado el sistema de la Guardia Civil, o desde ordenadores del propio cuerpo. No podemos acceder a las aplicaciones sin que la tarjeta de red tenga una codificación".

En la Comandancia de Tráfico de Ourense están empleando mascarillas de los incendios de 2017. E.E.

Entretanto, con los niños en casa, muchos agentes se las están apañando como pueden al cambiarse turnos y días con sus compañeros. Muchos de ellos realizan ya malabarismos de todo tipo para poder proseguir con los trabajos en sus respectivas unidades y, al mismo tiempo, lograr pasar tiempo en casa con los suyos. 

Por esto, por la obligatoriedad de seguir acudiendo a las comandancias y a los centros en los que el cuerpo desempeña su labor, exigen que las instalaciones sean desinfectadas. Muchas de las directrices que les han sido distribuidas, aseguran, no pueden llevarse a cabo porque no se les ha dotado de los medios necesarios para cumplirlas. Y esto, ante el estado de cuarentena al que se está sometiendo un número cada vez mayor de agentes, es algo que preocupa sobremanera dentro de la Guardia Civil. 

Los agentes son y serán una pieza fundamental de la sociedad, y más lo serán en las próximas semanas si el estado de alarma se activa y se cierran por completo localidades como Madrid, donde se encuentra el principal foco de afectados de toda España.