"Es un plan para acabar con el gobierno que hay, pero no quiero que lo sepa nadie, solo los justos (…) es algo como en la segunda guerra mundial fue WALKIRIA (sic). Yo lo hago. Necesito ayuda y tiene que ser patriotas (…) Soy un francotirador y con un tiro preciso se acaba el Sánchez ante de que del todo hunda a España. No haría falta guerras".

Manuel Murillo, de 63 años, ha pasado el último año y medio en la cárcel. Amenazas como la que abren este texto y otras muchas hicieron temer a los Mossos d’Esquadra que pudiese cumplir sus propósitos de atentar contra Pedro Sánchez. Tenía armamento más que suficiente para hacerlo. Y también la destreza necesaria para empuñar el arma.

¿Y la determinación? La Fiscalía de Barcelona entiende que los mensajes intervenidos a través de su cuenta de WhatsApp constituyen un indicio sólido de delito de homicidio en grado de proposición. A ello hay que sumar varias acusaciones relacionadas con la tenencia ilícita de armas.

Por todo ello, Manuel Murillo afronta un juicio en el que se le piden hasta 18 años de cárcel… pese a que él arguyó que trataba de "tonterías" y que intentaba impresionar a una mujer del grupo.

Vecino de Terrassa y sin antecedentes penales, Murillo formaba parte de un grupo de WhatsApp bautizado con el nombre de T por E. Estaba constituido por "un número no determinado de personas afines a ideología política nacionalista y conservadora", según el escrito de la Fiscalía al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

El grupo 'T por E'

Las noticias vinculadas con la exhumación de los restos de Franco fueron el punto de partida de su exaltación. Un rechazo que terminaría conduciendo hasta las amenazas por las que fue detenido. Así se expresó en el grupo de WhatsApp T por E el 18 de julio de 2018, en un mensaje enviado a las 16.28 horas:

"No podemos permitir que humillen al GENERALISIMO Francisco Franco ni a José Antonio Primo de Rivera (sic). Es una venganza por haber perdido la guerra. Estos no sólo saben ganar la guerra cuando el otro está muerto. Sino no tienen cojones ni saben luego como llevar un país. No lo voy a consentir. Si es preciso me voy a ir armado y me sentaré en la tumba de Franco y si se acercan disparo".

Y acto seguido:

"Si tocan a Franco sugiero que empiece la guerra otra vez por nuestro honor, patriotas no podemos consentir. Y esta vez no dejaremos ni uno".

Entre sus mensajes, Manuel Murillo reflexionaba sobre la necesidad de un "alzamiento nacional". Mensajes anclados en un discurso belicista: "Ahora sólo queda la guerra". Y sobre Pedro Sánchez afirmaba: "Ya me gustaría tenerlo un día en el punto de mira".

Los mensajes

El grupo de WhatsApp era un grupo activo. El detenido no conocía personalmente a casi ninguno de sus componentes. Más tarde declararía que la mayoría de sus mensajes eran "tonterías" y que sólo los escribía para hacerse "el patriota" ante una dirigente de Vox: "Sé que no es excusa, pero había bebido".

Según la Fiscalía, Murillo fue fraguando un discurso de rechazo hacia la figura de Pedro Sánchez. Así se deduce del contenido de sus mensajes. A continuación reproducimos algunos de ellos:

"Al Sánchez hay que ir a cazarlo como un cuerno (ciervo) y poner la cabeza en la chimenea. Tantos cazadores en España y ninguno tiene cojones. Solo matan pobres animalitos que no rompen España, a este sí que hay que cazarlo".

"Si lo sacan [a Franco del Valle de los Caídos] me cargo al Sánchez, lo juro".

"Hay que convocar una gran manifestación en toda España (...) y pedir que se marche Sánchez o proclame elecciones (...) o si no un comando que asalte por la fuerza la Moncloa, si no queda más remedio (...) y este comando que cuente conmigo".

Las amenazas del detenido no sólo se registraron en ese grupo de WhatsApp; también contactó por privado con uno de sus miembros al que le instaba a "estar organizados", "armados para dar un golpe de Estado y cargarse a toda esa mierda que se ponga por delante".

A otro contacto le requirió para formar "un buen comando". Y a otro le dijo que "le habría de pegar al traidor del Sánchez".

La denuncia

Pero las principales amenazas las vertió en una conversación privada con la dirigente local de Vox. Aquella a la que, según su declaración posterior, trataba de impresionar en un alarde de "patriotismo".

"Es un plan para acabar con el gobierno que hay, pero no quiero que lo sepa nadie, solo los justos (…) es algo como en la segunda guerra mundial fue WALKIRIA. Yo lo hago. Necesito ayuda y tiene que ser patriotas (…) Soy un francotirador y con un tiro preciso se acaba el Sánchez ante de que del todo hunda a España. No haría falta guerras", le dijo por WhatsApp.

Esta dirigente política local denunció los hechos ante los Mossos, motivo que propició la investigación y posterior detención, el 19 de septiembre de 2018, de Manuel Murillo. En su vehículo Seat León se le intervinieron una pistola, una carabina y un puñal, además de útiles diversos para la práctica de tiro.

En su vivienda se le incautaron tres revólveres, una escopeta, un fusil de asalto, una ballesta artesanal, un artefacto explosivo improvisado, así como ingente cantidad de munición, un silenciador, visores telescópicos y herramientas para la manipulación de cartuchos.

La Fiscalía de Barcelona pide para él penas que alcanzan los 18 años de prisión.