Se desempeñó en algunos de los puntos más conflictivos en la Cataluña post-procés. Aquella en la que los cascotes volaban, en la que se registraron cientos de heridos y hubo que lamentar cuantiosos daños materiales. J.M.A.N., veterano miembro de la Unidad Central de Intervención (UCI), estaba en primera línea. Prueba de ello es la lesión que sufrió en el muslo izquierdo, donde recibió el impacto de una bola de acero. Sin embargo, su caso ha quedado excluido de la lista de agentes condecorados por el Ministerio del Interior por su intervención en la operación Ícaro.

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El episodio tuvo lugar el 19 de octubre. Los disturbios y altercados salpicaban Cataluña tras hacerse pública la sentencia del procés. Policías nacionales y guardias civiles brindaban apoyo a los Mossos d'Esquadra en labores de orden público.

El operativo en el que participaba J.M.A.N. tenía lugar en Girona. El policía y sus compañeros tenían la orden de proteger la subdelegación del Gobierno en esta localidad, objetivo prioritario de los radicales, así como otras infraestructuras críticas.

La historia figura en el informe de alegaciones por las condecoraciones presentado por el Sindicato Unificado de Policías (SUP). Los agentes se dirigieron hacia un túnel bajo un paso elevado de las vías del tren, a la altura del Passeig d'Olot. Habían recibido informes de que los violentos se estaban concentrando y que preparaban una fuerte ofensiva por las calles de Girona.

17 frente a 400

Eran unos 400. Estaban armados con toda clase de material más o menos improvisado: rodamientos, cohetes… y piedras, muchas piedras. Obtenían más munición a partir del mobiliario urbano de un parque cercano.

Los policías eran 17. Escudo en ristre, los agentes tomaron posiciones. Las órdenes eran claras: que los radicales no avanzasen. Ellos constituían el último muro frente al desorden público. La delgada línea azul, suelen decir los policías al ver las imágenes de aquellos dispositivos en Cataluña.

Los hechos tuvieron lugar durante los disturbios que se vivieron en Cataluña tras la sentencia del 'procés'; en la imagen, una escena que se vivió en Barcelona. Marta Pérez EFE

Es fácil imaginarse la escena. El sonido de los cascotes cayendo, impactando contra los escudos. Los policías manteniendo unidas las filas. Pelotazos de goma para disuadir a la masa. Se produjeron avances alternos en las posiciones. Los policías siempre unidos. Los radicales se protegían entre las columnas de los subterráneos. Las luces de las farolas iluminaban aquella escena de combate.

El choque fue principalmente frontal, pero los violentos también hostigaron a los agentes desde la izquierda y la derecha. J.M.A.N. mantenía su escudo en alto. No sólo cubría su propia seguridad, también la de su compañero bocachero [como en jerga policial se conoce al que porta la escopeta de pelotas de goma].

La lesión

Era una contienda desigual, principalmente en número. Los radicales continuaban con su hostigamiento, tratando de romper esa delgada línea azul. Los policías tenían que medir sus fuerzas, principalmente por la falta de material. Las pelotas de goma eran limitadas y no podían disparar sin control.

Fue entonces cuando llegó el golpe, según los detalles que aparecen en el informe de alegaciones del SUP. Fue una de las muchas bolas de acero que los radicales lanzaron con tirachinas contra su posición. Impactó de pleno en su muslo izquierdo.

Imágenes del escrito presentado por el SUP; abajo a la izquierda, bola de acero arrojada con tirachinas por los radicales, a la derecha, el muslo lesionado del agente. SUP

El agente siguió en pie. Prestó servicio hasta las cinco de la madrugada y, una vez en el hotel, comprobó el alcance de la lesión. El muslo estaba completamente amoratado. Pero aquella noche no era excepcional y, en previsión de los disturbios que se producirían en los días consecutivos, siguió trabajando. El derrame era considerable, pero no estimó realizar parte médico para quedarse junto a sus compañeros.

El reparto de medallas

No fue el único. De hecho, una de las principales reivindicaciones que los sindicatos de la Policía Nacional plantearon a la Dirección del Cuerpo es que, ante la escasez de efectivos, muchos agentes se enfrentaron a jornadas maratonianas. Algunos de ellos con lesiones que no les impedían desempeñar sus funciones.

La de J.N.A.M. es una historia de las muchas alegadas por el SUP. Agentes que no presentaron parte médico pese a haber sufrido heridas y que no fueron condecorados por su actuación en Cataluña.

El Ministerio del Interior ha repartido 322 medallas en el marco de la operación Ícaro [como se conoce al dispositivo policial durante estos disturbios], pero el sindicato considera que muchos compañeros quedaron fuera de un reconocimiento justo; por ahora ya ha anunciado medidas judiciales para que también se les condecore.