Después de tres días, cinco rescate y con 363 migrantes a bordo el barco Open Arms ha conseguido finalmente un puerto seguro donde desembarcar. En la tarde de este sábado, tras la negativa "reiterada de Malta", las autoridades italianas han concedido una autorización para que la nave desembarque a estas personas en el Pozzallo, en la isla de Sicilia.

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Fuentes del Open Arms aseguran a este periódico que ya han puesto rumbo a tierras italianas y prevén que el desembarco se lleve a cabo este domingo entre las ocho y las nueve de la mañana. "A pesar de todas las dificultades, el esfuerzo vale la pena y 365 vidas se han salvado en esta misión y 363 mañana estarán en tierra firme por primera vez en mucho tiempo", escribió la ONG en las redes sociales.

La autorización por parte de Italia llegó después de que ponerse en marcha el mecanismo de repartición de migrantes en varios países europeos, explicó el Ministerio del Interior italiano, aunque no citó los países implicados.

La situación a bordo del barco se tornaba ya insostenible y así lo denunciaba el efe de misión del Open Arms, Gerard Canals. "La situación a bordo se complica a medida que pasan los días. El hacinamiento sumado a la escasez de víveres, que se limita a 2 días más, nos obliga a reclamar con urgencia puerto donde desembarcar. Malta nos ha negado formalmente y en 3 ocasiones puerto y las gestiones con Italia se dilatan". 

La organización española ha informado que durante la noche han evacuado a dos personas en Italia debido a que sufrían graves quemaduras y fuertes dolores abdominales. Según EFE, una de estas personas es un joven somalí, de 17 años, cuyos padres fueron asesinados por el grupo yihadista Al-Shabab y cinco días antes de subir a la patera fue torturado por los traficantes libios.

El último rescate, en estos tres días, se llevó a cabo la noche del jueves al viernes cuando desde el barco avistaron a una patera de madera a la deriva con dos cubiertas. En ella navegaban "100 personas apiñadas". A bordo, ya había otros 282 inmigrantes salvados en cuatro operaciones distintas, entre ellos tres mujeres y 38 menores no acompañados y que proceden de países como Sudán del Sur, Gambia, Egipto, Senegal, Chad, Burkina Faso, Guinea y República Centroafricana.

Actualmente, el Open Arms es el único barco humanitario que opera en la zona del Mediterráneo central, después de que otras naves como el Ocean Viking de Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranee y el Alan Kurdi de la ONG alemana Sea Eye fueron autorizados por Italia y Malta a desembarcar a sus rescatados.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) estima que más de 60 personas han perdido la vida en lo que de 2020 intentando alcanzar de forma irregular las costas del sur de Europa. Naciones Unidas y las ONG llaman a la Unión Europea a ofrecer a las organizaciones humanitarias un mecanismo para el desembarco que garantice a los rescatados un puerto seguro de forma ágil.

Por otro lado es conveniente recordar, después de haber salvado más de 6.000 vidas, que la continuidad de la organización de Proactiva Open Arms está en riesgo ya que desde hace meses el barco sufre continuas averías que están dificultando las labores de rescate en el mar. La ONG asegura que a día de hoy no pueden afrontar estos gastos y están intentando recaudar la cantidad suficiente que les permita hacer una reparación completa de la nave.