El episodio vivido en la embajada de México en Bolivia ha propiciado una fuerte tensión diplomática... con los policías nacionales en el epicentro del terremoto. Las acusaciones pasan por una supuesta injerencia española en pro de la liberación de un grupo de altos cargos del Gobierno de Evo Morales. Protestas que se desataron tras el escándalo que armó un grupo de vecinos próximos a la legación y que se enfrentó a los agentes encargados de la seguridad de los representantes españoles.

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"¡Qué está pasando aquí! ¡Que salgan los vecinos!", gritaba uno de ellos al detectar la presencia de los vehículos diplomáticos asignados a la embajada española en Bolivia. Los ciudadanos señalaban y grababan a los policías, miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO). Estos trataron de ocultar su identidad mediante unas gafas de sol y ocultando parte de su rostro con una braga táctica.

Bolivia atraviesa una situación de máxima tensión política y social tras la reciente caída del Gobierno de Evo Morales, envuelto en acusaciones de fraude en las pasadas elecciones generales del 20 de octubre. Altos cargos de aquel ejecutivo ingresaron en dependencias diplomáticas, como es el caso de la legación mexicana objeto de la polémica.

Las informaciones publicadas en los medios señalan que en la embajada mexicana permanece, entre otros, Juan Ramón Quintana, representante de la cartera de Presidencia durante el mandato de Morales. De ahí la tensión que acompaña al entorno físico de la legación.

Se desata la polémica

El pasado día 28 de diciembre confluyeron todos los elementos para desencadenar el tenso episodio. La encargada de negocios en Bolivia, Cristina Borreguero, acudió a la embajada de México. Una "visita de cortesía", según fuentes oficiales. Los diplomáticos españoles en el país están protegidos desde hace varias semanas por los GEO, precisamente a raíz de la tensión política que se está viviendo. Una escolta que es habitual en otros países.

Los agentes acompañaron a la encargada de negocios hasta el perímetro de la embajada. Fuentes diplomáticas consultadas por EL ESPAÑOL detallan que en estas visitas se abordan diferentes asuntos de interés. Entre otros, podría figurar la situación que atraviesa la propia embajada mexicana, en la que permanecen los altos cargos políticos de Morales.

Los GEO permanecieron en el exterior de la legación. Fue en ese momento cuando se desató la tensión. Los vecinos sospecharon de la presencia de los vehículos de matrícula diplomática en las inmediaciones del recinto. También les llamó la atención la presencia de los policías españoles.

Las protestas vecinales

Asociaron su presencia con un intento de liberación de los hombres de Morales. "¡Qué está pasando aquí!", gritaron. E increparon a los agentes: "¡Por qué están entrando así!". Fuentes policiales detallan que fue entonces cuando los agentes cubrieron parte de su rostro con gafas de sol y una braga táctica. Aseveran que el desempeño de un policía de esta condición en estos destinos depende en gran medida de su anonimato.

En imágenes difundidas por la cadena de televisión boliviana Unitel se ve el nerviosismo que se vivió en la zona. Hay vecinos que pegan patadas a los coches asociados a España y que increpan a los allí presentes. Aquellas escenas fueron el desencadenante del episodio que ha conducido a una fuerte tensión diplomática entre ambos países.

El Gobierno de Bolivia no tardó en asumir la tesis de la injerencia de España. Acusaron a los representantes diplomáticos de llevar consigo a hombres "encapuchados" y "presumiblemente armados" para perpetrar sus intenciones. Se referían, sin duda, a los GEO que escoltaban a la encargada de negocios y que cubrieron sus caras con las bragas tácticas.

Las acusaciones se mantienen dos días después del episodio. El actual ministro de la Presidencia de Bolivia, Yerko Núñez, habla de "atropello a la soberanía boliviana por el Reino de España" y denuncia un "plan internacional para desestabilizar la recuperación de la democracia y la pacificación de nuestro país". Además, se ha anunciado la expulsión de dos diplomáticos españoles de Bolivia.