Casi 7.000 agentes de la Guardia Civil, Policía Nacional y la Ertzaintza garantizarán la seguridad en España durante la celebración de la cumbre del G7 en Biarritz (Francia), en un dispositivo en el que, según el Ministro del Interior, Fernando-Grande Marlaska no existe "ninguna improvisación".

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Grande-Marlaska ha hecho esta afirmación durante la constitución del CECOR, el centro instalado en la Subdelegación del Gobierno en Guipúzcoa, desde el que las autoridades coordinarán todo el dispositivo de seguridad organizado con motivo de la celebración de la reunión del G7 en Biarritz (Francia) entre el 24 y el 26 de agosto, a pocos kilómetros de Irun, donde estos días distintos movimientos sociales desarrollan también una "contracumbre" paralela.

"Se ha preparado: hemos colaborado con Francia en los últimos meses en distintas reuniones a nivel de los ministerios del Interior, y también hay un comité permanente de seguimiento entre el Ministerio de Interior, la Secretaria de Estado de Seguridad y el Gobierno Vasco", ha detallado Grande-Marlaska, quien ha comparecido en San Sebastián junto a la secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, y los delegados del Gobierno en Euskadi y en Navarra, Jesús Loza y José Luis Arasti, respectivamente.

El ministro ha explicado que existen distintos "dispositivos" para "garantizar" el normal desarrollo tanto de la reunión del G7 como de la "contracumbre", en "coordinación" con Francia, con un despliegue en el que participan 1.878 efectivos de la Guardia Civil y 932 del Cuerpo Nacional de Policía, además de 4.000 ertzainas y distintos agentes de la Policía Foral navarra y de la Guardia Municipal de Irún.

Ha destacado también que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están "formados y preparados para prevenir hechos violentos" como los que han ocurrido en otras cumbres, algo que, según ha comentado, es "un hecho objetivo" que obliga a adoptar "las medidas necesarias".

Se trata, ha detallado, de "elementos violentos que aprovechan que parte de la ciudadanía ejercita sus derechos de oposición" para "infiltrarse" con la intención de "ejercer la violencia" y lograr un "protagonismo" que "una sociedad democrática" no puede "admitir" de manera violenta.

Tras alabar la cooperación hispanofrancesa en este ámbito, así como la coordinación entre los distintos recursos policiales a ambos lados de la frontera, el Ministro ha insistido en el objetivo de "garantizar la seguridad" del G7 pero también "el desarrollo pacífico de la 'contracumbre'" porque, según ha comentado, "en todo Estado de Derecho que se digne todas las sensibilidades sociales" pueden ejercitar sus derechos y sus libertades "de una forma pacífica".

"Agradezco la importante colaboración hispanofrancesa que es desde hace años relevante y seria; pero también del conjunto de las Fuerzas de Seguridad del Estado, por su preparación y formación y su capacidad de respuesta ante cualquier contingencia", ha remarcado.

Grande-Marlaska también ha hecho hincapié en los problemas de circulación previstos en la frontera de Irún durante los días del G7 que, según ha dicho, supondrán unas "dificultades añadidas", teniendo en cuenta la operación de tráfico de regreso de vacaciones habitual en estas fechas.

Por este motivo, ha hecho "un "llamamiento a la responsabilidad" de los ciudadanos, muchos de ellos súbditos magrebíes que regresan desde el norte de África a Europa, para "pedirles el sacrificio suplementario" de que opten por itinerarios alternativos a los pasos fronterizos del País Vasco.

Ha recordado, en este sentido, que un año cualquiera, en la Operación Paso del Estrecho se desplazan 3,5 millones de personas y 800.000 vehículos, una situación para la que, según ha comentado, su Ministerio "también está preparado".