El Partido Socialista de Navarra (PSN) revive sus peores momentos. Se presentó a las elecciones autonómicas del 26 de mayo como una alternativa a la coalición Navarra Suma (Na+), integrada por Unión del Pueblo Navarro (UPN), PP y Ciudadanos. Navarra Suma ganó con 20 diputados, pero no logró la mayoría absoluta de 26 diputados.

María Chivite, la candidata del PSN, logró que su partido quedase segundo el domingo arrebatando a Geroa Bai la condición de alternativa a UPN y sus aliados. Desde el primer momento, se propuso explorar un acuerdo de gobierno con Geroa Bai, de la presidenta en funciones Uxue Barkos, Podemos e I-E, donde está Izquierda Unida. Juntos suman 23 diputados, tres más que Na+, pero tampoco los suficientes. Al PSN le haría falta la abstención o apoyo de los siete diputados de EH Bildu, con quien Chivite ha asegurado que no va a negociar. 

Ahora, como en 2007, el PSN tiene que decidir si contar con la izquierda abertzale para llegar al poder o permitir que gobierne la derecha. Entonces, bajo amenaza de una gestora por parte de un Ferraz dominado por José Blanco, el entonces candidato regional Fernando Puras cedió ante la Ejecutiva federal y el partido sufrió un duro golpe. En 2014, cuando otro líder del PSN, Roberto Jiménez, planteó una moción de censura contra la presidenta, de UPN, Yolanda Barcina, acabó siendo disuadido de nuevo por Madrid. La ecuación también incluía a Bildu. El partido en Navarra volvió a implosionar para no depender de Bildu y no convertirse en un talón de aquiles para el líder del PSOE. 

Una encrucijada que puede volar los puentes con Ferraz

Hoy, el PSN se encuentra en otra encrucijada que no sólo podría llevarse por delante al partido y el liderazgo de María Chivite, la actual secretaria general, sino también al hombre fuerte en Madrid, Santos Cerdán, número dos de la Organización del PSOE que dirige José Luis Ábalos. Cerdán fue miembro de la Ejecutiva navarra desde 2004 hasta 2017, siendo los últimos cinco años secretario de Organización regional. 

Durante toda una semana, Chivite anunció que cumpliría con sus compromisos electorales de tratar de gobernar frente a la derecha. "Terminaremos lo que empezó el 28 de abril con las elecciones generales en España y lo que hace doce años no pudimos concluir en Navarra", dijo al día después. Toda su Ejecutiva la apoyó. La Ejecutiva federal dejó hacer a Chivite, siempre advirtiendo que no aceptaría ninguna negociación con EH Bildu. "Eso lo hemos dejado claro toda la campaña electoral y siempre. No a acuerdos con Bildu y no a hacer al señor Esparza presidente del Gobierno", repitió.

La cuadratura del círculo parecía difícil, pero no imposible. La estrategia del PSN estaba clara: pactar hasta lograr más diputados que Navarra Suma y luego presentar la alianza a EH Bildu como un 'lo tomas o lo dejas', responsabilizándolo de la posibilidad de que UPN, PP y Ciudadanos alcanzasen la presidencia. Si Bildu permitía el Gobierno de Chivite, sería como hizo junto a los independentistas catalanes en el Congreso al respaldar la moción de censura de Pedro Sánchez, que rechazó haber pactado nada a cambio.

Cerdán hizo presidente a Sánchez, pero no a Chivite

Precisamente en esa estrategia que hizo presidente a Sánchez tuvo un papel importante Santos Cerdán en tanto que Secretario Ejecutivo Coordinacion Territorial del PSOE. Él estuvo en el núcleo duro que hizo a Sánchez presidente y la Ejecutiva ha tratado de delegar en él buena parte de la estrategia desde la noche electoral. Nadie mejor que él, que conoce el partido en Navarra como la palma de su mano. 

Ferraz mandó parar este lunes por orden de Sánchez. Fuentes de la Ejecutiva anunciaron que se desmarcaban de la decisión de Chivite de negociar la única fórmula posible de ser presidenta: un pacto de izquierdas a cuatro contando con la abstención de Bildu. "No nos gustan los contactos de los que se está hablando", explicaron desde la sede del partido. 

"Esto es un asunto que está claro, siempre ha estado claro y por tanto no tenemos que volver a decirlo. El PSOE no cuenta evidentemente con EH Bildu ni ahora ni en ninguna forma de concertación de gobierno", dijo por la tarde la vicepresidenta, Carmen Calvo, número cuatro del partido. Ábalos, el jefe de Cerdán, también está en lo mismo. Hasta José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno que tuvo que hacer frente al desafío en 2007, con ETA aún matando, está haciendo gestiones para evitar la dependencia de Bildu. 

Cerdán podría tener que pasar de ser el mejor embajador del PSN en Ferraz a iniciar un proceso sancionador contra Chivite o la Ejecutiva del partido en Navarra, a la que tantos años perteneció. Según fuentes de la Ejecutiva, la dirección navarra apoya muy mayoritariamente a Chivite. Los contactos con Geroa Bai, Podemos e I-E, siguen previstos para este miércoles, jueves y viernes. El pulso está echado. 

El PNV y los pactos a la andaluza

Varias son las variables que Sánchez ha tenido que incorporar a su decisión. Por una parte, las advertencias del PNV, fundador de Geroa Bai. Dejar gobernar a UPN, PP y Ciudadanos pondría en peligro el apoyo a la investidura del líder del PSOE de los seis diputados nacionalistas vascos. Eso sí, podría abrir la expectativa de ganar los dos diputados de Na+ en el Congreso, puestos por UPN, no por el PP y Ciudadanos. 

En los últimos días, el PSOE empezó también a ser acribillado a críticas por parte de UPN, PP y Ciudadanos. ¿Cómo puede exigir a PP y Ciudadanos que rechacen los votos o las abstenciones de Vox, aún sin incluirlos en el Gobierno, y al mismo tiempo hacer lo mismo en Navarra? Si Chivite gobierna, el PSOE será acusado de fraguar un pacto a la andaluza (incluso aunque no haya pacto), solo que con el partido heredero del brazo político de ETA. 

"El presidente no quiere empezar la legislatura con ese lastre", explican fuentes socialistas. "El PNV, con quien pactaremos en Euskadi, tendrá que entenderlo", explican.