El PSOE propuso un impuesto al diésel con el que pensaba recaudar hasta 670 millones de euros. Así constaba en su proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Sin embargo, nada sobre él figura en el programa electoral hecho público este lunes, donde la fiscalidad de este combustible, en el punto de mira de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, se queda en una referencia flobal y genérica

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El compromiso del PSOE con el gravamen se limita al "impulso a una fiscalidad medioambiental que desincentive la contaminación, impulse el proceso de descarbonización de la economía y favorezca la transición ecológica", sin más referencias concretas. 

El programa del PSOE contrasta mucho con el de 2016, cuando Sánchez tenía expectativas mucho más limitadas de llegar a la Moncloa. Así, de estos compromisos han desaparecido la práctica totalidad de las derogaciones propuestas en el último programa y las subidas de impuestos más polémicas. El PSOE no quiere incomodar ni hacer propuestas polémicas. Por eso se centra en prestaciones sociales deseadas por muchos colectivos y cuyo principal punto débil podría ser la financiación, un debate más teórico y con menos potencia que los reclamos. 

La estrategia del PSOE se resume en la alerta contra la extrema derecha, la defensa del Estado del bienestar gracias a nuevas prestaciones sociales y un mensaje de moderación y sentido común. "Este no es mi candidato preferido, pero visto lo visto", dijo Sánchez este lunes en Leganés refiriéndose a sí mismo como el mal menor. 

Así, el capítulo de ausencias es notorio en el programa electoral, empezando por otros impuestos medioambientales (CO2, óxidos nitrosos, emisiones de vehículos, residuos...), pero tampoco el de la banca prometido por Sánchez como líder de la oposición y que fue devuelto al cajón en cuanto llegó a la Moncloa. 

Religión en las escuelas

"Defendemos una escuela pública laica y gratuita como garantía de los valores públicos y respeto de las creencias privadas. De ahí que, en nuestro modelo de escuela pública no quepa la integración, ni en el currículo ni en el horario escolar, de enseñanzas confesionales", decía el programa de 2016. 

Entonces, el PSOE luchaba contra Podemos por la hegemonía en la izquierda que ahora parece estar fuera de toda duda. En 2019, el PSOE ya no propone sacar la religión de las escuelas.

Si la Constitución define a España como un "Estado aconfesional", ahora el PSOE define a España como una "sociedad multiconfesional". 

En 2016, el PSOE proponía "denunciar los Acuerdos de España con la Santa Sede", conocidos como "concordato", una serie de pactos que perviven desde la Transición y que, según el PSOE y otros partidos de izquierda, han garantizado a la Iglesia Católica un trato preferencial. 

Hace tres años, el PSOE proponía "avanzar en la autofinanciación de las confesiones religiosas", frase que no figura en el de 2019, donde apenas sobrevive una de las muchas propuestas de 2016: promover cementerios públicos no confesionales. 

Tampoco hay mención al 135

En su lucha por acentuar su perfil izquierdista, Sánchez aseguró que revisaría la reforma del artículo 135 de la Constitución, aprobada bajo el mandato del presidente José Luis Rodrígurez Zapatero con el apoyo del entonces líder de la oposición, Mariano Rajoy. En esa reforma se garantizaba el pago de las deudas públicas y fue inducida por las autoridades europeas en el peor momento de la estabilidad financiera de España, generando gran malestar a la izquierda del PSOE y también entre sus propias filas. 

En 2016, el PSOE proponía "reformar el artículo 135 para incorporar las condiciones de salvaguarda de la Estabilidad Social del Estado" para asegurar "un nivel adecuado y suficiente de financiación de los servicios y prestaciones sociales". Esa propuesta tampoco figura en el programa. 

Entre otras ausencias están la derogación de la prisión permanente revisable (ahora el PSOE defiende esperar a que se pronuncie el Tribunal Constitucional), la derogación de la reforma laboral (ahora sólo se eliminarán "los aspectos más lesivos") o los copagos farmacéuticos en su totalidad, ya que sólo se retirarán para los colectivos más vulnerables. Si este lunes Sánchez defendió en Leganés (Madrid) blindar en la Constitución las pensiones, no figura en el programa.