Las Fuerzas de Seguridad del Estado han detectado un plan de los Comités de Defensa de la República (CDR) y de su escisión, los Grups Autònoms d’Accions Ràpides (GAAR) para llevar a cabo una serie de "acciones relámpago" en Cataluña el 21 de diciembre. El objetivo: dispersar a los cuerpos policiales -Mossos d'Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil- para llevar a cabo sus sabotajes en escenarios con menor presión de las fuerzas del orden.

Tomás Serrano

"¡Seremos ingobernables!", sostienen los CDR a través de sus redes sociales. Más contundentes son los GAAR, quienes, pese a definirse como grupos no violentos, cuentan en su ideario con un manual para llevar a cabo sus acciones contra las fuerzas del orden. Fuentes de seguridad consultadas por EL ESPAÑOL han tenido acceso a ese manual, que detalla algunos de sus principios fundamentales: los sectores estratégicos contra los que intervenir, cómo deben moverse e incluso qué material deben llevar consigo los manifestantes.

Uno de sus principios clave pasa por la agilidad. Que los miembros de los CDR y de los GAAR se muevan rápidamente de un escenario a otro. Que lleven a cabo pequeños sabotajes que obliguen a los cuerpos policiales a intervenir, a dividirse en pequeños grupos. "Divide y vencerás", como rezan tantos manuales de estrategia.

Las mismas fuentes de seguridad dibujan tres escenarios posibles: que el despliegue policial garantice el Consejo de Ministros sin mayores contratiempos; que se produzcan altercados en las inmediaciones pero que Sánchez y los suyos logren reunirse; y la cancelación del encuentro por debilidades de seguridad. Tanto el segundo como el tercer escenario serían celebrados como una victoria por los grupos radicales.

Como adelantó este diario, ese manual interceptado por las fuerzas de seguridad detalla a los CDR y los GAAR su ámbito de actuación: no alejarse demasiado lejos de sus casas, moverse en escenarios que les resulten familiares y siempre tener a mano una escapatoria.

El reto de Marlaska

Recordemos que desde el Ministerio del Interior se va a realizar un gran despliegue policial para asegurar la seguridad de Sánchez y los demás miembros del Gobierno. Las primeras líneas del plan implican a más de 1.000 policías nacionales y guardias civiles, la mayoría de ellos antidisturbios, procedentes de diferentes provincias españolas.

El 21-D será una prueba de fuego para Fernando Grande-Marlaska, que afronta el reto de que no se repitan las escenas de cargas policiales que vivió su predecesor, Juan Ignacio Zoido, en el referéndum ilegal del 1 de octubre. Ya se han iniciado los diálogos entre los diferentes cuerpos policiales para coordinar el despliegue. No obstante, sobrevuela el fantasma de la gripe azul -una baja masiva entre los Mossos con el pretexto de una enfermedad repentina- que podría poner en riesgo la seguridad de los ministros.

Los grupos radicales tratarán de explotar estas vulnerabilidades mediante sus "acciones relámpago" y demostrar a Sánchez y a su equipo que "no son bienvenidos" en suelo catalán.