Los agentes que constituyen el Área de Brigada Móvil de los Mossos d'Esquadra (BRIMO, equivalente a los antidisturbios de la Policía Nacional) ya están "hartos" de los últimos episodios que se están viviendo en Cataluña. Hablan de las protestas que se viven en las calles, después de que Quim Torra alentase a los violentos a "apretar" en un otoño caliente. Tras los últimos incidentes, los agentes consideran que el president les utiliza como "parapeto" frente a los grupos organizados violentos.

En la tarde de este jueves, Torra reunió a sus consejeros para dar respuesta a las protestas contra el Govern: universitarios, médicos, profesores y funcionarios han saltado a la calle para pedir mejoras en sus condiciones. La agitación en la calle despierta la inquietud de ciertos sectores de la policía autonómica, que se preguntan por cuánto tiempo se prolongará esta situación. Pero no son precisamente estas manifestaciones las que más les inquietan, sino los movimientos de las organizaciones radicales.

El hartazgo es "considerable" entre los antidisturbios de los Mossos, según explican fuentes asociativas a EL ESPAÑOL. Recuerdan episodios recientes en los que "se ha puesto en juego la propia seguridad de los agentes". Ponen como ejemplo los altercados que se vivieron el pasado 29 de septiembre, cuando los Comités de Defensa de la República (CDR) brindaron una "bienvenida caliente" a los policías y guardias civiles de Jusapol que protestaban por las calles de Barcelona por su situación salarial. Varios manifestantes resultaron heridos. Hubo detenidos entre los miembros de los CDR.

Pero no es el único episodio. Las mismas fuentes recuerdan el intento de asalto al Parlament que tuvieron que reprimir en el primer aniversario del 1-O. O los sucesos de este miércoles, en el que los Bomberos también trataron de irrumpir en la Cámara en sus reivindicaciones laborales

Son algunos de los hechos destacados en un "ambiente de crispación", detallan las mismas fuentes. Porque, al igual que en estos episodios, los agentes del BRIMO han tenido que intervenir en "decenas" de ocasiones en los últimos meses. Se muestran "preocupados" por la escalada de desorden que se vive en las calles de Cataluña.

El discurso de Torra

Los CDR, Arran y otras esferas radicales ya anunciaron un "otoño caliente" para Cataluña. Exigen que se ponga en marcha la maquinaria que conduzca a sus fines independentistas. También reivindican la puesta en libertad de los políticos presos por su implicación en el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

Quim Torra, en el primer aniversario del 1-O, lanzó un guiño a los sectores radicales para que prosiguiesen con sus acciones en los espacios públicos catalanes: "Apretad, hacéis bien en apretar", inquirió el president. Las fuentes asociativas consultadas por EL ESPAÑOL destacan la estupefacción que estas palabras provocaron entre los agentes de los BRIMO, los encargados de contener a los violentos en los altercados.

'Non gratos'

El hartazgo de estos mossos no es incompatible con su falta de sorpresa. Como adelantó este diario, los CDR prepararon una campaña de acciones para obligar a los agentes a posicionarse entre república catalana o Constitución. Tras las últimas cargas policiales, los radicales consideran que el cuerpo ha optado por la primera opción y, desde entonces, les han declarado non gratos en Cataluña.

El conseller de Interior, Miquel Buch, se ha convertido en el foco de las protestas de los independentistas. Precisamente, por la actuación de los Mossos d'Esquadra. Exigen a Torra su cese inmediato y que los Mossos se incorporen de facto al camino independentista que ellos mismos han trazado.

Los BRIMO ven con preocupación este recorrido. No por la falta de medios -se consideran preparados para hacer frente a este tipo de situaciones-, sino porque no ven fin a una espiral que cada vez les resulta más opresiva.