La sesión de control del Congreso de los Diputados celebrado este miércoles ha estado condicionada por la bronca entre los diputados de ERC -Gabriel Rufián como protagonista- y el ministro de Exteriores, Josep Borrell. Se han escuchado palabras como "fascista" o "golpista". Y también denuncias de escupitajos de un parlamentario al ministro socialista. La presidenta de la Cámara, Ana Pastor, ha respondido con contundencia ante el desorden en un emocionado discurso en el que ella misma se ha presentado como víctima de "insultos machistas" por parte de los parlamentarios.

"Esta es la casa de la palabra, pero la palabra no se puede utilizar por ninguno para insultar", ha reprendido Pastor, antes de anunciar que retirará del diario de sesiones las palabras "golpista" y "fascista" pronunciadas por Rufián antes de ser expulsado. 

"Les voy a decir por qué -ha señalado Pastor-. Leerán el diario de sesiones no mañana, lo leerán dentro de 100 años. Y esta generación, que posiblemente tendríamos que representar lo mejor de la Historia de España después de estos 40 años de democracia, estamos demostrando especialmente en el pleno del miércoles que no utilizamos bien la palabra que nos han dado los españoles para representarles".

En esas, Ana Pastor ha denunciado "falta de respeto a la presidencia". Ha sido en este momento cuando, emocionada y al borde de las lágrimas, ha comentado los "insultos machistas" que recibe por parte de los diputados cuando pide silencio o llama al orden a la Cámara. "Me llaman la institutriz".

La presidenta del Congreso ha terminado su discurso asegurando que "no hay honor mayor que presidir este pleno": "Pero también les digo una cosa; no voy a permitir que cosas como han ocurrido esta mañana vuelvan a ocurrir en el hemiciclo". Los diputados han respondido a Pastor con una ovación.