EL ESPAÑOL publicará esta madrugada a las 05.00 horas una nueva entrega de los audios del comisario José Manuel Villarejo que están haciendo tambalearse aún más al Gobierno de Pedro Sánchez. Se trata, en esta ocasión, de nuevos audios clave de la ya célebre comida de Villarejo, Garzón y Delgado en 2009 en el restaurante Rianxo.

Las polémicas cintas han puesto hasta ahora en la picota a Dolores Delgado. La ministra de Justicia, que ofreció versiones contradictorias sobre sus encuentros con Villarejo cuando era fiscal de la Audiencia Nacional, ha visto cómo salían a luz extractos de su conversaciones con el policía ahora en prisión. 

En lo publicado hasta la fecha se puede escuchar a la hoy ministra llamando "maricón" a Grande Marlaska (actualmente compañero en el Consejo de Ministros) o escuchando como Villarejo le confiesa que creó una "red de información vaginal" para sonsacar información sensible a políticos y personalidades de las altas esferas. 

La cercanía entre Villarejo y la ministra Delgado que se desprende en los audios ha colocado en una situación más que delicada a un Gobierno ya acorralado por otros escándalos. La reacción del Ejecutivo de Sánchez: aferrarse al victimismo y emprender una ofensiva política, mediática y legal para tratar de impedir nuevas publicaciones. 

El magistrado Diego de Egea decidió este viernes abrir una pieza secreta para investigar la relación que pudiera existir entre los responsables del digital 'Moncloa.com' y los investigados en el caso Tándem, como Villarejo o el también excomisario Enrique García Castaño. Una de las primeras decisiones del juez de la Audiencia Nacional ha sido, precisamente, solicitar la entrega de los audios que tenga en su poder.

La iniciativa del magistrado se produce horas después de que medios afines al Gobierno iniciaran una campaña contra el digital que ha publicado los audios que han puesto contra las cuerdas a la ministra de Justicia y al propio Ejecutivo. La Cadena Ser ha apuntado que el editor de Moncloa.com tiene vínculos con Villarejo porque hace más de dos décadas hizo negocios con un empresario con el que también ha trabajado el excomisario. El País, por su parte, arremetía contra la publicación de los audios por tratarse de conversaciones "privadas" y suponer -asegura el diario- una "extorsión al Estado".

El jueves, la vicepresidenta del Gobierno abría la puerta a limitar la libertad de expresión de los medios de comunicación. "Como bien sabemos y como han dejado claro en numerosas sentencias nuestros altos tribunales, la libertad de expresión no lo resiste todo. No lo acoge todo. Tendremos que empezar a mirar en qué tipo de regulación conjunta habríamos de empezar a tomar decisiones sobre este asunto", dijo Carmen Calvo. El hecho de pronunciarse así en plena crisis política, hacía más inquietantes sus palabras.

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