"Si una mujer no dice sí, todo lo demás es no". La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, ha recordado este martes en el Congreso el compromiso del Ejecutivo y de la mayoría de grupos parlamentarios de modificar el Código Penal para impedir que delitos como el que ha condenado a los miembros de la conocida como la Manada sean considerados abusos sexuales y no violaciones.

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El "lema" de la reforma será precisamente esa frase, coreada en las plazas como "sólo sí es sí" y que pretende acotar al máximo el margen de los jueces para distinguir entre unos delitos y otros. "O es "sí" claramente o es "no" y punto. Y no hay interpretación posible", ha dicho Calvo. "No queremos correr riesgos en el consentimiento interpretativo" de la mujer.

Calvo ha asegurado que el Gobierno emprenderá una "reforma del Código Penal e incluso de la Ley de Enjuiciamiento" criminal para "asegurar mucho mejor en términos de garantías los tipos penales que no pongan en riesgo a través de la interpretación lo que son gravísimos delitos". 

La diferencia entre abuso, agresión y violación

En estos momentos, el Código Penal distingue (artículos 178-182) entre abusos sexuales no consentidos por la víctima y agresiones sexuales, que cuando incluyan penetración vaginal, anal o bucal, conllevarán condenas por violación.

Los abusos se producen, aunque no sean consentidos, cuando no medie violencia o intimidación. Ejemplos de abusos son los cometidos sobre niños, discapacitados o personas bajo el efectos de alguna droga, ya que no hay consentimiento pero tampoco violencia o intimidación. 

Las agresiones sexuales son las que incluyen o bien la violencia física o la intimidación. En el juicio de la Manada, el tribunal concluyó que no había habido violencia ni intimidación, algo contestado por numerosos colectivos feministas al argumentar que el contexto (varios hombres mayores frente a una mujer indefensa) era ya una situación de violencia e intimidación muy clara. 

Fuentes del entorno de la vicepresidenta aseguran que el objetivo de la reforma es considerar agresión sexual o violación (en el caso de que haya penetración) todo aquello que no sea consentido expresamente. Es decir, que no decir que sí será, en la práctica, decir que no para evitar que los hechos sean considerados abusos, como en el caso de la Manada, que no ha sido citado mencionada en concreto por Calvo. 










"Ahí es donde está preservada su autonomía, su libertad, el respeto a su persona y a su sexualidad", ha dicho Calvo, que también ha comprometido mejoras para "acompañar a las víctimas en su defensa".

Calvo no ha hablado de plazos ni formulación concreta, pero sí ha dicho que el Gobierno se inspirará en cambios legislativos introducidos en Suecia y Alemania para mejorar la ley.