"El enemigo se camufla entre la población civil". Más allá de su tamaño menudo, la comandante Gala Gallego (42 años) habla con la grandeza de su seguridad, adquirida tras un planeamiento preciso de la misión. Por delante, el inestable escenario de Irak, golpeado con dureza por el Estado Islámico y un sinfín de fuerzas enfrentadas en los últimos años, hoy bajo la incertidumbre de una guerra postrera. Bajo su mando, 74 militares y una unidad de cinco helicópteros españoles que, por primera vez, desplegarán en este conflicto. Seis meses en zona hostil.

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La comandante detalla la misión desde la base militar de Almagro (Ciudad Real), donde aguarda junto a su contingente a su traslado a Irak. La unidad estará compuesta por cinco helicópteros: tres Chinook y dos Cougar que ya viajan a bordo del buque de asalto anfibio Juan Carlos I rumbo a Kuwait. Desde ahí ultimarán su despliegue en las inmediaciones de Herat (Irak).

Gala Gallego sonríe ante la presencia de los periodistas. En las últimas semanas se ha acostumbrado a sus preguntas.

-Se ha hablado mucho de que sea una mujer quien dirija la unidad. ¿Es realmente una novedad o es más una cuestión que ha resaltado la prensa?

-Sin duda, eso último. Puede chocar en la opinión pública y en la sociedad, pero en el Ejército es un tema que está muy normalizado.

Gallego irá como jefe de toda la unidad de helicópteros: "Eso supone un gran reto. Abrir misión e iniciar todo lo necesario para que la unidad pueda efectuar sus misiones es un gran reto".

La base militar de Almagro acogió el acto de despedida de la unidad. G. Araluce

"El enemigo es asimétrico"

Nacida en La Línea de la Concepción (Cádiz), Gala Gallego será la segunda mujer que dirija una unidad del Ejército en una misión en el exterior, apuntan fuentes castrenses. Pero esta misión, la de Irak, tiene una particularidad: los helicópteros españoles estarán al servicio de la Coalición Internacional contra el Daesh. Los yihadistas ya han sido expulsados más allá de las fronteras iraquíes, pero aún quedan rescoldos de una guerra cargada de matices, con un sinfín de enemigos que alteran sus alianzas con grave frecuencia y una población civil al borde del colapso.

"El enemigo es asimétrico. Es verdad que prácticamente se ha expulsado el Daesh, pero siempre pueden quedar elementos resistentes que suelen estar camuflados entre la población civil", apunta la comandante.

Es jueves, día de despedidas en la base de Almagro. El general jefe de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), Juan Carlos González Díez, desea suerte, uno por uno, a los 75 militares encabezados por Gala Gallego que viajarán al agujero iraquí: "La clave del éxito reside en vuestro espíritu de equipo, cohesión, compañerismo y disciplina". El escaso sol rebota con calor sobre el asfalto de esta base militar. Cada uno de los efectivos recibe una bandera, acto protocolario antes de marcharse de misión. En el ambiente resuena, incesante, el eco de los motores de las aeronaves.

Ya concluido el evento, la comandante detalla ante la prensa los pormenores de la operación: "Es atípica porque vamos a integrarnos en una unidad de Estados Unidos. La mayoría del tiempo estaremos al servicio de la Coalición Internacional, pero también brindaremos apoyo al contingente español desplegado en Irak -477 efectivos, según los últimos datos del Ministerio de Defensa-. Es una necesidad que teníamos que cubrir".

Gala Gallego comanda la unidad compuesta por 75 efectivos. G. Araluce

Los riesgos

-Más allá de los posibles enemigos en una zona de conflicto, Irak es una zona desértica e inestable. El pasado mes de marzo se accidentó un helicóptero estadounidense.

-Los accidentes ocurren en territorio nacional y zona de operaciones. La información que tengo sobre ese accidente es que no fue por un ataque, fue por un fallo de la aeronave. Y sobre ese escenario desértico: el material siempre sufre un deterioro mayor, pero llevamos sistemas para que el material se desgaste lo menos posible.

Un desgaste de seis meses de misión en una de las zonas más inestables del mundo. La comandante deja en España a su familia, a sus dos hijos de corta edad: "Es un trago que hay que pasar". Y añade con mueca sonriente: "La despedida siempre es un momento duro, pero con las tecnologías siempre podemos verlos crecer... Y que mis hijos me puedan ver".

Acto de despedida en la base de Almagro. G. Araluce