Barcelona

En cuanto empezaron los comentarios sobre los problemas de Cataluña, Jordi Turull (Junts per Catalunya) dejó claro de qué quería hablar él en el último debate antes del 21-D, en TV3. Fue cuando Xavier Domènech, el candidato de Catalunya En Comú Podem le habló de la precariedad laboral y políticas sociales. "Yo no me imagino al PSUC en el 70 hablando de pantanos con Franco", dijo. O de las "exportaciones de coches" de la dictadura, añadió después. Porque lo volvió a repetir. 

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La frase retrató bien no sólo su estrategia sino también la de ERC y la CUP, que no quisieron hablar de problemas concretos de Cataluña o propuestas realistas sino exclusivamente de la independencia. Pero al hablar del PSUC, formación antifranquista y socialista con gran importancia en la Transición, Turull se colocó como exconseller de presidencia al otro lado. 

El debate fue un claro enfrentamiento entre los constitucionalistas y los independentistas, con un Domènech a medio camino entre unos y otros y a la caza del voto socialista. Miquel Iceta (PSC) estuvo un poco apagado y sólo revivió pasada la medianoche, cuando el programa encaraba la recta final. Mientras, Inés Arrimadas, la candidata de Ciudadanos, logró colocar sus mensajes aunque sin brillar tanto como en el debate del domingo en La Sexta.

Inés Arrimadas, Marta Rovira, Xavier Domènech (de espaldas) y Jordi Turull. Marta Pérez Efe Barcelona

Ni rastro de qué harán si se confirman las encuestas que no dan mayoría al independentismo y colocan a Catalunya en Comú Podem de árbitro. El posible pacto no se vislumbró por ninguna parte. 

"Prometieron una independencia. No sólo no ha llegado sino que se han cargado la autonomía de Cataluña", dijo Arrimadas. "Los independentistas tienen un problema con la realidad ¿Qué esperar de una persona que piensa que vivimos en una república?", le espetó a Marta Rovira, la candidata de ERC, con jersey amarillo en homenaje a Oriol Junqueras. Pretendieron llegar a la república "fulminando el Estatut y la Constitución", les reprochó Iceta. 

"El Estado tiene tanta fobia a la democracia que se ha negado a hablar de cualquier tipo de referéndum y ahora ha encarcelado a rivales políticos", dijo Rovira, que en otro momento prohibió hablar a Arrimadas de Junqueras porque el líder de ERC no podía hacer campaña. "La única respuesta del Estado ha sido represión y violencia", dijo Turull. 

Sin embargo, los constitucionalistas fueron muy eficaces a la hora de describir la situación a la que ha llevado el independentismo a Cataluña y sus propuestas para el futuro, poniendo nerviosos a los candidatos independentistas. Entre ellos estuvo la inversión en políticas sociales, la mejora de la financiación o un plan para que vuelvan las empresas.

Cuando Iceta les recriminó los datos de crecimiento, Rovira y Turull saltaron al unísomo, y éste estalló: "Habéis empobrecido el país con vuestra temeridad e irresponsabilidad", dijo mientras le interrumpían. "La gente de la calle sí nota las listas de espera, la bajada del turismo y de las inversiones. Algunos políticos viven en una república que no existe", dijo Arrimadas. "La primera medida que tomaremos desde el Govern será llamar a todas las empresas que se han marchado para que vuelvan”, prometió Albiol. 

Turull decide no hablar de propuestas

Turull no hizo apenas propuestas, concentrado en denunciar la represión del Estado. Las de Rovira, como bajar el IRPF, iban acompañadas de la promesa de "hacer república" sin que en ningún momento explicase cómo lo conseguirá, ya que el independentismo no ha pactado cómo encauzar el día después incluso si ganan.

Por su parte, Carles Riera, de la CUP, supeditó todas sus propuestas sociales a vivir ya en una república ante la incredulidad de los demás participantes, que poco menos que desconectaban cada vez que hablaba. En una intervención arremetió contra los constitucionalistas por "golpe de Estado que pretende imponer el autoritarismo de la monarquía española", que consideró una "dictadura". 

Domènech, a por el voto socialista

Domènech aproximó mucho su discurso al del PSC y criticó en muchas ocasiones a Iceta, quizás porque con él se juega muchos de los votos, y le acusó de estar secuestrado "en la habitación del pánico" del 155. 

"Me hubiese encantado, Miquel, que hubieses hecho lo mismo que Francina Armengol, presidenta de Baleares, que desde el segundo uno dijo que no apoyaría el 155", dijo. Ante eso, Iceta le recriminó que Ada Colau hubiese echado al PSC del Ayuntamiento de Barcelona rompiendo el único Gobierno transversal de izquierdas. En otro momento habló de un Gobierno desde el "catalanismo progresista", el mismo al que aspira Iceta. Entre ambas formaciones puede haber más partido del que pronostican algunas encuestas. 

La educación trilingüe

Otro de los puntos de tensión fue el de la educación, ya que una pregunta grabada de un colectivo de profesores preguntó a Arrimadas si mantendría el conocimiento del catalán como requisito básico de los docentes. A la candidata de Ciudadanos le costó tiempo reaccionar y trató de escurrir el bulto asegurando que su modelo era trilingüe. "Yo, que me he escolarizado en Andalucía, me hubiera encantado estudiar en un sistema trilingüe", dijo, diciendo después que primero habría que definir el modelo y luego qué lenguas se le exigían.

Según ella, a un profesor nativo de inglés no tiene por qué exigírsele más que dar bien su clase. Iceta respondió tajantemente que mantendría el requisito de catalán para los profesores y los demás aludieron al amplio consenso sobre la educación que dicen que Ciudadanos quiere romper al denunciar el adoctrinamiento en las escuelas.