Barcelona

45 leyes, 750 medidas concretas y 79 objetivos básicos. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha presentado este martes un ambicioso plan de Gobierno que pretende reforzar las políticas sociales de la Generalitat. El president pretende llevar a cabo todas estas reformas en una legislatura corta, prevista inicialmente para 18 meses. Puigdemont, sin embargo, ha reconocido que este plazo seguramente se alargará. “No seremos prisioneros de ninguna armadura en forma de calendario”, ha matizado. El anterior Govern, con tres años de legislatura y un acuerdo de estabilidad con ERC, aprobó 47 leyes.

Puigdemont ha dejado el proceso soberanista y la “desconexión” en un segundo plano durante su exposición. El president prácticamente no se ha referido al intento de Cataluña de separarse de España durante una larga intervención de más de una hora de duración y ha centrado su plan de gobierno en tres ejes básicos: la defensa del estado del bienestar, la generación de empleo y la regeneración democrática de las instituciones. “Es un plan de Gobierno que prioriza las políticas sociales a pesar del ahogo económico y financiero y las amenazas de nuevos recortes por parte del Estado español”, ha detallado.

Puigdemont ha desplegado un ambicioso plan social que no ha detallado cómo va a financiar, ya que depende de la aprobación de unos nuevos presupuestos y de la negociación del techo de déficit con el Ministerio de Hacienda.

Entre las medidas que ha presentado se incluye el llamado “plan de choque social” que se pactó durante las negociaciones de la investidura. Este plan social prevé la ampliación de la Renta Mínima de Inserción -que pasaría a ser una “Renta Garantida de Ciudadanía”-, la puesta en marcha de una Agencia Catalana de Protección Social, la garantía del derecho a la vivienda y la ampliación de las famílias con derecho a percibir ayudas al alquiler.

En materia sanitaria, el Govern prevé reducir las listas de espera así como una ley que universalice el acceso a la asistencia sanitaria. “El blindaje de las partidas sociales se verá reflejado en los presupuestos”, ha afirmado Puigdemont, que también ha anunciado un aumento de la dotación destinada a las becas comedor.

En materia económica, Puigdemont ha priorizado la lucha por el corredor mediterráneo y la reclamación del traspaso total de la gestión de los trenes de cercanías. “Queremos la responsabilidad de la gestión y así nos podremos dejar de quejar”, ha afirmado. Puigdemont también se ha comprometido a acabar la parte de la línea 9 del metro que afecta a la Zona Franca de Barcelona.

El plan de Puigdemont también prevé aprobar la Ley de la Cataluña Exterior así como la ampliación de las delegaciones que tiene la Generalitat en el extranjero. Puigdemont también ha anunciado una “plan de gobierno abierto” así como la redacción de una ley de contratos del sector público para acabar con los problemas de corrupción. Acompañará esta ley un código ético de los altos cargos y trabajadores de la administración.

La reunión con Rajoy

Puigdemont no ha querido dar detalles de la reunión que mantendrá este miércoles con el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. El president, no obstante, ha explicado que llegará a la reunión con la intención de tratar cuatro aspectos básicos y ha reiterado su disposición al diálogo. “Este Gobierno hace un esfuerzo de diálogo permanente”, ha explicado.

El primero de ellos será un replanteamiento de la relación entre Cataluña y España. El segundo tema versará sobre “derechos básicos” y en este campo Puigdemont quiere hablar con Rajoy tanto de los refugiados como de la pobreza energética o el techo de déficit de las comunidades autónomas.

Puigdemont también pretende abordar los incumplimentos del Estado en infraestructuras y sentencias del Constitucional y, por último, la “judicialización de la justicia” en la que se ha instalado el Ejecutivo de Rajoy, según la opinión de Puigdemont.

Medidas sin estabilidad parlamentaria

Está por ver hasta qué punto el Govern puede llevar a cabo la aprobación de tantas leyes, con tan poco tiempo y con una mayoría parlamentaria que depende de una formación anticapitalista como la CUP.

En el pacto de estabilidad parlamentaria que firmaron con Junts pel Sí, los diputados de lla CUP se comprometieron a votar junto a la coalición soberanista en todos los asuntos relacionados con el proceso soberanista, pero esto no incluye todo el paquete normativo del Govern y ni siquiera los presupuestos. “Sabemos que la CUP no nos dio un cheque en blanco”, ha reconocido Puigdemont.

El president, no obstante, se ha mostrado esperanzado con las conversaciones con la CUP para los presupuestos. “Yo soy de los optimistas”, ha respondido Puigdemont. “Hay un interés de ambas partes por trabajar a fondo los presupuesto y yo soy de los que creen que lo habrá”.

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