Ana Romero Esteban Urreiztieta

El miércoles 19 de diciembre de 2012, el PP celebró la copa de Navidad en la sede la calle Génova. Los periodistas comentaban la ausencia de la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que estaba en Toledo en la reunión interparlamentaria del partido (¿se alegraría de ello su eterna rival, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría?, era la comidilla de aquella jornada). Sin embargo, nadie reparó en un detalle muy importante: el instante en el que un cargo del PP se acercó al presidente Mariano Rajoy, lo cogió suavemente por el brazo, lo apartó del corrillo navideño, y le espetó: "Presidente, tenemos un problema".

"Me acaba de llamar Luis (Bárcenas). Me dice que va a aparecer información sobre un fondo que él gestiona en Suiza", le avanzó a Rajoy. El máximo responsables del partido apenas movió un músculo de la cara, agradeció el mensaje y regresó al corrillo. Fue entonces, y no en enero durante una estancia en Almería, como dijo a Jordi Évole en la entrevista de este pasado domingo, cuando tuvo conocimiento del verdadero alcance del problema Bárcenas. Ahí fue cuando realmente se concienció de que el asunto que él personalmente gestionaba desde 2009 se le iba de las manos, según aseguran a EL ESPAÑOL fuentes conocedoras de lo sucedido.

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El famoso SMS a Bárcenas tuvo lugar un mes más tarde, el 18 de enero de 2013, cuando la información que él ya había recibido en Génova durante ese festejo se había convertido en dominio público. “Luis. Lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo”, escribió Rajoy a Bárcenas ese 18 de enero de 2013, el mismo día en el que El Mundo desvelaba que el tesorero había pagado sobresueldos en negro a la cúpula del PP.

"Anticípaselo a Mariano"

De esta manera, lo que ha contado Rajoy a Évole se contradice con el relato de lo sucedido el día de la copa de Navidad del PP. Según las mismas fuentes, procedentes del PP, Bárcenas pidió esa misma mañana del 19 de diciembre de 2012 a un intermediario que alertase a Rajoy de lo siguiente: “Va a salir una cosa mía en Suiza. No es dinero mío, es un dinero de un fondo que yo gestionaba. Anticípaselo a Mariano”.

Bárcenas no dio detalles sobre los titulares del fondo que él dijo gestionar pero quiso anticiparse a los acontecimientos que se iban a desencadenar de manera inminente. No en vano, al día siguiente, el 20 de diciembre, la Audiencia Nacional recibió la comisión rogatoria de Suiza con la información trasladada a Rajoy: el ex tesorero del PP tenía 22 millones de euros en una cuenta del Dresdner Bank en Ginebra.

El primer chivatazo al presidente

El chivatazo en Génova podría llegar a ser, si la versión expuesta hasta el momento por Bárcenas es cierta, al menos la segunda vía por la que llegó al presidente esta información con una considerable antelación al envío del mensaje de móvil. Cabe recordar que el ex tesorero ha relatado hasta el momento que avisó a Javier Arenas de la existencia de la fortuna suiza a finales de 2012 para que éste alertara a su vez a Rajoy y le trasladara la idea de que lo mejor sería que rescindiera su relación con el partido y le abonara el correspondiente finiquito.

Según el relato de Bárcenas, almorzó el 21 de diciembre de 2012 con Arenas en el restaurante Oriza de Sevilla. En dicho encuentro se debía abordar la respuesta de Rajoy a la propuesta de extinguir su relación con el partido. Según el ex tesorero, Arenas le trasladó en nombre del presidente que "como ya se había regularizado la situación fiscal, lo mejor era dejarlo todo como estaba". Según desveló el periodista Ernesto Ekaizer, Bárcenas grabó el contenido de esa comida y está dispuesto a hacerla pública si en algún momento considera que beneficia a su estrategia procesal.

"Si lo hubiera sabido durante 30 días..."

Frente a estos hechos, Rajoy negó ante Évole que su SMS respondiera a una estrategia premeditada, presentándolo como un acto espontáneo e intrascendente. Hasta el extremo de asegurar una semana después en una entrevista radiofónica que "no recordaba" cuándo lo había enviado. "Con franqueza, no lo recordaba", insistió el presidente.

Asimismo, negó rotundamente haber sabido con antelación a la publicación por parte de los medios que el ex tesorero tenía dinero oculto. "Si lo hubiera sabido no lo hubiera nombrado tesorero y si lo hubiéramos sabido durante 25 o 30 días, 25 o 30 años que estuvo en el partido... Es verdad que luego yo mandé un SMS desde Almería, cuando parece que se había confirmado que tenía unas cuentas en Suiza pero a partir de ahí ya se acabó cualquier tipo de relación".

La información que Suiza envió a España en aquellas fechas dio al traste con los planes de Rajoy de “solucionar” el problema de Bárcenas, según fuentes conocedoras de lo sucedido. Hasta entonces, Rajoy pedía “calma” al responsable de las finanzas del partido mientras Cospedal “apretaba” a la facción de la policía próxima al PP. El día de la copa de Navidad Rajoy entendió que Bárcenas era “insalvable” y que la única solución era “combatirlo”, añaden las mismas fuentes.

“Rajoy tiene mucha información. Es imposible que Lapuerta y Bárcenas fueran a las grandes empresas españolas a pedirles dinero sin que Aznar, Rajoy, Acebes y Arenas lo supieran”, concluyen. “ Pero Bárcenas se equivocó. Los únicos que podían ayudarle eran ellos (Aznar, Rajoy, Acebes, Arenas). El problema es que Bárcenas es muy visceral, nada frío, y decidió enfrentarse a ellos”.

La última intermediación

Así, el 18 de enero de 2013, cuando El Mundo publicó la información de los sobresueldos y Rajoy envió el SMS de respaldo a Bárcenas, un intermediario del PP intentó de nuevo obtener la colaboración del tesorero. El PP quería que Bárcenas hiciera un comunicado negando la información de El Mundo y pidió a este cargo del PP que mediara.

Bárcenas estuvo “toreándolo” todo el día, sin decidir si emitiría el comunicado o no. A las ocho de la tarde, y como Bárcenas seguía sin decidirse y sin llamar, al veterana Marilar de Andrés, encargada de la comunicación del PP, insistió ante el intermediario para que éste presionara a Bárcenas. Se aproximaba la hora de cierre de los medios. A partir de ahí, conseguir la colaboración de Bárcenas se haría cada vez más caro.

Fuentes oficiales de Moncloa se remitieron ayer en declaraciones a este diario a las "explicaciones intensivas que sobre este asunto lleva dando el presidente desde 2013". "El presidente ha dicho ya todo lo que tenía que decir. Incluso en el Congreso de los Diputados. Está todo publicado y contado", apostillaron.

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