Se podría decir que la estantería del despacho del doctor Javier Romero-Otero es una declaración de intenciones.
En el estante central llama la atención un grueso tratado de urología escrito por él mismo, junto con varias de sus recopilaciones de congresos médicos sobre técnicas ultramodernas y otros volúmenes especializados.
En la balda inferior, una colección de libros antiguos, en concreto, la primera edición de la enciclopedia médico-quirúrgica que se publicó en nuestro país y que perteneció a su padre.
Vocacional, de una familia de médicos, comunicador nato, "tiempo", "esfuerzo", y "dedicación" son algunas de las palabras que más repite Romero-Otero en esta conversación.
Con frecuencia menciona a su mujer y a sus tres hijos, y utiliza metáforas deportivas, citando a Nadal hasta en tres ocasiones y lo cita directamente: "el esfuerzo siempre vale la pena".
Aunque el estudio sistemático de la urología en nuestro país tiene más o menos un siglo, se trata de una especialidad médica que agrupa masivamente tanto a hombres como a mujeres (no se debe confundir con la andrología), puesto que atiende la primera afección estadística en hombres (próstata, en concreto cáncer e hiperplasia) y la cuarta en seres humanos (cánceres de vejiga y renal).
La buena noticia es que, como explica con ironía el afamado doctor, el peor de los médicos de la actualidad supera con creces al mejor en esta especialidad del pasado.
En su caso, además, explica:"Como tengo el privilegio de asistir a muchos congresos, estoy en contacto con todas las novedades y desde ROC participamos de muchas de ellas. En los ensayos clínicos voy viendo lo último, es decir, nos adelantamos incluso".
Habitual en las listas de mejores médicos de España, Romero-Otero se formó entre la Universidad Complutense de Madrid y el Memorial Sloan Kettering Cancer Centre de Nueva York, trabajó en el Hospital 12 de Octubre y fue pionero como especialista en cirugía prostática con láser, fundando luego ROC Clinic, un centro de referencia.
El 'Tratado de urología' escrito por Javier Romero-Otero.
Ahora, con medio centenar de congresos al año, su agenda comienza cada semana en Madrid y termina siempre convertida en internacional: en los próximos meses visitará jueves o viernes docenas de ciudades, entre las que vemos en su agenda, que nos comparte, Lima, Dubai, El Cairo y Estrasburgo.
Tras atravesar épocas complicadas como la pandemia, pronto su proyecto tendrá alrededor a un centenar de personas, sumando 32 años de experiencia y más de 16.000 pacientes —siendo responsable del Departamento de Urología de HM Hospitales en Madrid—.
Y se convertirá además en el primer grupo privado español en tener residentes médicos, "[algo] para lo que hemos invertido mucho tiempo, esfuerzo y dinero", señala.
Nace la Fundación ROC
Sobre el nacimiento de la Fundación ROC, el doctor Romero-Otero explica a Enclave ODS que ha sido algo "espontáneo y natural". Su misión es la de mejorar la vida de las personas a través de la salud y la educación, impulsando proyectos que combinan ciencia, humanidad y esperanza.
Se busca, en sus palabras, "profesionalizar nuestro futuro en relación a la docencia, la investigación científica y la cooperación internacional".
En relación al primer eje, la formación médica y la docencia, elabora cómo se han diseñado programas de becas, estancias formativas y rotaciones para profesionales sobre técnicas quirúrgicas avanzadas.
Subraya la diferencia entre "observers" y "fellows", además de otras figuras a las que ayudan para trasladar ese conocimiento a sus entornos de origen.
En relación a la investigación, el segundo eje, recuerda la diferencia entre ensayos clínicos —actualmente desarrollan 7 en diferentes fases sobre cáncer de vejiga y próstata— y estudios científicos —concretamente 27 han presentado el último año—.
Y la importancia de publicar y compartir los resultados en congresos médicos. Para Romero-Otero, la excelencia en medicina tiene que ver con la transparencia, con publicar los resultados y llevarlos a congresos. "Yo puedo decir que soy bueno al golf, pero no es igual si eso lo confirman los resultados en la Federación o tras un campeonato".
Javier Romero-Otero durante su entrevista con ENCLAVE ODS.
Respecto a la cooperación sanitaria internacional, la tercera línea de la fundación, explica que se desarrollan proyectos en otros países, para reforzar capacidades locales y favorecer el desarrollo de comunidades con recursos limitados.
"La cooperación sanitaria nace realmente desde el cariño, las ganas de devolverle al mundo lo que hemos recibido, ir y ponernos a ayudar allí", señala.
Recuerda un caso que vivió hace poco cuando pudo ayudar a "un hombre que cogió a su hijo en brazos, afectado con un riñón que se le estaba anulando, y tardó casi 48 horas en llegar al hospital donde íbamos a operar. Ver su gratitud, el sentimiento de ayudar, es algo muy bonito".
La Fundación trabaja ya en el este de Tanzania, en colaboración con la Fundación Española de Cooperación Sanitaria (FECS) y otros socios locales, como el Bugando Medical Center y el centro de salud de Mwanzugi.
Y presenta campañas de alta complejidad en Honduras junto al Hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, así como pone en marcha otros proyectos para poblaciones especialmente vulnerables.
Preconcepciones erróneas
El doctor Romero-Otero escribió un gran manual de urología que pretende ser "un resumen práctico y ágil", y comparte con nuestra comunidad de lectores y lectoras algunas ideas preconcebidas.
"La urología existe como especialidad, primero de todo por la próstata, por la patología más frecuente que padece el varón. Y es tan frecuente como que su prevalencia es similar a su edad".
Expone que existen erróneas suposiciones como que no puede existir afección "si la PSA [una proteína producida exclusivamente por la glándula prostática] está dentro de la normalidad: puede ocurrir en un porcentaje de casos", o que no es necesario realizar tanto rectal ya porque lo sustituyen las pruebas de imagen: "Es recomendable".
Otra sería que las mujeres no van al urólogo: "Sí que lo hacen, nosotros tenemos una funcional femenina súper potente, con siete personas trabajando". También que la vasectomía interfiera en la función sexual, aunque eso no es así.
En su opinión, el futuro de nuestra sanidad y la relación entre lo público y lo privado deben ser repensados. Respecto a lo que ha aprendido en su faceta de gestión es que cada decisión "tiene mil consecuencias que hay que tener en cuenta, y que gestionar no es fácil".
Para el doctor, la Fundación ROC permitirá "separar lo asistencial de las demás actividades que realizamos, que todas estén profesionalizadas y sean viables, que haya personas que se encarguen, que lo cuiden, que le pongan cariño, que nos ayuden a conseguir más fondos y medios", y colaborar con otras instituciones para hacer proyectos más ambiciosos.
Reconoce que en España "no hay cultura de mecenazgo, pero esto puede ser algo maravilloso". El experto se pregunta cómo se puede criticar que alguien paga sus impuestos y, además, hace una donación a unos hospitales. "La mayoría de las grandes universidades de Estados Unidos viven del mecenazgo, lo cual les permite ser punteras mundialmente en tratamientos y tecnología de última generación".
Se siente afortunado y, en dos ocasiones, reconoce: "He tenido mucha suerte en la vida. He trabajado mucho, me he sacrificado mucho, me he formado mucho, pero he tenido mucha suerte en la vida". Mientras tanto, además de llevar ROC y su fundación al siguiente escalón, su deseo es seguir desarrollando su vocación y compartir tiempo con los suyos.
