Raquel Nogueira
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"Lo que Grégoire ha hecho y sigue haciendo es increíble", afirma Suzanne Edwards, paciente del neurocientífico Grégoire Courtine. Y es que el ganador de los Premios Rolex en 2019 ha conseguido que Edwards vuelva a caminar tras 14 años completamente paralizada y sin sensibilidad en las piernas.

La proeza de Courtine parece superar los límites de la ciencia: su innovador sistema es capaz de restaurar la capacidad de moverse de pacientes con lesión medular completa, un hito que se creía inalcanzable.

Gracias a un puente digital creado por Courtine y la neurocirujana Jocelyne Bloch, Edwards está dando sus primeros pasos tras una caída que la postró en una silla. Esta tecnología consiste en una suerte de conector que convierte los pensamientos en acción mediante un implante en el cerebro y otro en la médula espinal.

Y aunque el sistema ya había demostrado éxito en pacientes con lesiones graves —aunque parciales—, la parálisis total se le había resistido hasta finales del año pasado.

"Lo emocionante de la operación de Suzanne fue que pudimos probar una nueva pieza de tecnología", explica Courtine.

Courtine junto a Edwards. Cedida

De lo que habla el neurocientífico es de unos "campos de electrodos mucho más precisos" que permiten que su puente digital se dirija "a todas las raíces nerviosas que controlan los músculos de las piernas", matiza.

Esto, añade, fue "crucial", ya que era su primera paciente con una parálisis total. "Necesitábamos la máxima precisión, y la nueva tecnología funcionó a la perfección", admite.

El puente digital

El puente digital desarrollado por el neurocientífico francés Grégoire Courtine, junto a la neurocirujana Jocelyne Bloch en el centro NeuroRestore de Lausana (Suiza), representa un avance revolucionario en el tratamiento de la parálisis causada por lesiones medulares.

Este sistema restablece la comunicación interrumpida entre el cerebro y la médula espinal mediante una interfaz cerebro-columna vertebral (Brain-Spine Interface o BSI) completamente inalámbrica que convierte los pensamientos en movimiento.

Este puente digital está compuesto por unos implantes cerebrales que se colocan sobre el cráneo, en la región de la corteza motora, responsable del control de las piernas, y un campo de electrodos conectado a un neuroestimulador que se implanta sobre la región lumbar de la médula espinal para controlar el movimiento de las piernas.

Una historia personal

El origen de la investigación de Courtine es personal. Como apasionado de la escalada que es, este neurocientífico francés se sintió "profundamente conmovido" por las personas que ha ido conociendo a lo largo de su vida con parálisis debido a accidentes deportivos.

Uno de sus encuentros con el actor Christopher Reeve, el emblemático Superman que se quedó paralítico tras una caída de un caballo, fue un momento decisivo. Ese, recuerda Courtine, fue el momento en que decidió invertir el resto de su carrera en desarrollar terapias para personas que sufren de parálisis.

A pesar del escepticismo inicial y los vaivenes financieros que ha sufrido a lo largo de su vida profesional, nunca ha dejado de creer en su visión. De ahí que, diga, recibir el Premio Rolex en 2019 supuso "un chute de energía" para todo su equipo y, sobre todo, para su investigación.