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Carmen Peñalver, como buena milenial, es hija de la crisis económica y financiera del 2008. "En su momento, empecé Educación social, pero me cambié a estudiar producción audiovisual, trabajé en ese sector unos meses y, después, siempre tuve trabajos de monitora de actividades con niños, de teatro, actividades ambientales, con personas con diversidad funcional…", cuenta esta gallega.

Se formó como guía turística y trabajó de ello, compaginándolo con el trabajo con niños. Durante años, como representante de la que se conoció durante años como la 'generación perdida', tuvo una "amalgama de empleos" con un elemento en común: la precariedad.

Pero todo cambió cuando se cruzó con el programa Tu Oportunidad, impulsado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial de MAPFRE (CESVIMAP), con el que viajó desde A Coruña a Ávila para aprender algo que le era completamente ajeno. Y así se convirtió, a los 40 años, en técnica de automoción.

Peñalver cuenta que llegó al proyecto a través del Centro Violetas, "el local relacionado con formación y empleo de Cáritas en A Coruña". Se animó a unirse, dice, precisamente porque era algo "totalmente ajeno" a su área de conocimiento. Y es que, matiza, "con el programa se empezaba de cero".

La coruñesa reconoce, además, que no tenía "ningún conocimiento ni relación directa con el mundo del motor". Pero ahora se pasa los días entre coches, carrocería y pintura.

Estabilidad laboral

Peñalver reconoce que, de primeras, cambiar radicalmente de profesión (y sector) le dio vértigo. Pero no por estudiar: "He estado siempre formándome y haciendo cursos, también de inglés, que me estaba sacando el C1, pero, claro, siempre había apostado por cosas que se me daban bien, que tenía controladas", confiesa.

Carmen Peñalver en su puesto de trabajo. Cedida MAPFRE

Sin embargo, podía formarse indefinidamente, pero "sería siempre sin mucho margen para seguir creciendo por la falta de oportunidades". Lo que le ofrecía el programa de CESVIMAP, en cambio, era algo nuevo: estabilidad. Y es que, afirma, "desde el primer momento estás contratada y, por tanto, cobras también mientras estudias".

Y es que, insiste Peñalver, "lo que ofrece este programa es algo a día de hoy muy complicado: un contrato indefinido, una jornada completa, un sólo trabajo, en un único centro… Es una cosa que, aunque parezca básica, ahora mismo es extraordinaria".

Aprender trabajando

Peñalver explica que el curso lo vivió a caballo entre Ávila y A Coruña, con un total de siete semanas formativas en la ciudad castellanoleonesa que "al ser un oficio, tenían mucho de práctica". De forma intercalada, la coruñesa volvía a su ciudad para "ir trabajando en el taller" Arrojo, del Grupo Pérez Rumbao, que desde junio de 2025 es su centro laboral.

Allí, dice, sigue aprendiendo a diario todo lo que puede de sus compañeros que, dice, "están siempre ahí para echar una mano y enseñarte".

Los inicios fueron complejos, pues tuvo que aprender la profesión de cero, "desde las partes del coche hasta por qué hay que pintar de una manera y no de otra". Eso sí, remarca que su área, al tratarse de un oficio artesanal, como es la pintura de vehículos, requiere un aprendizaje continuo.

Un mundo de hombres

Peñalver reconoce que en su promoción de Tu Oportunidad sólo eran dos mujeres. "Me metí de lleno en un mundo de hombres, pero por el momento la experiencia ha sido muy buena".

Para ella, en realidad, en mayor cambio fue la manera radical en la que se transformó su día a día: "Pasé de trabajar con niños, con personas, para encontrarme frente a un objeto inanimado al que tengo que dar forma". Cuenta que eso fue, precisamente, lo que más impresión le causó: pasar de socializar para ganarse la vida a depender sólo de lo que una hace.