¿Y si la forma más eficaz de combatir el hambre y potenciar el aprendizaje costara menos de una taza de café por niño o niña al día? Esa solución ya existe: las comidas escolares, que ofrecen soluciones sostenibles para combatir el hambre.

Cada día, World Vision es testigo de cómo una simple comida en la escuela transforma vidas, ayudando a la infancia a aprender, mantenerse sanos y construir un futuro mejor, plato a plato.

Sin embargo, millones de niños y niñas de todo el mundo siguen yendo a la escuela con el estómago vacío. ¿Podemos hablar realmente de progreso si millones de niños se quedan atrás a la hora del almuerzo?

Por qué las comidas escolares son importantes, ahora más que nunca

El último informe sobre El estado de la alimentación escolar en el mundo muestra un progreso real: 466 millones de niños y niñas reciben ahora comidas escolares en todo el mundo. Pero el vaso solo está medio lleno; hay que seguir trabajando para llenarlo hasta el borde.

Tres realidades globales hacen que las comidas escolares sean indispensables:

  • El desafío del hambre: 828 millones de personas están desnutridas y 2.300 millones sufren inseguridad alimentaria (moderada o grave). Entre la infancia, el 23% sufre retraso en el crecimiento y el 6,6% presenta emaciación. Si no se toman medidas urgentes, 600 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030.

  • La brecha educativa: 272 millones de niños, niñas y jóvenes siguen sin asistir a la escuela, y más de la mitad de la infancia de países de ingresos bajos y medios no es capaz de leer un texto sencillo a los 10 años. Solo el 58% de los alumnos de primaria de todo el mundo alcanzan el nivel mínimo de competencia lectora.

  • El argumento económico: Cada dólar invertido en comidas escolares genera hasta 9 dólares de beneficio gracias a la mejora de la educación, la salud y la productividad.

Soluciones locales que funcionan

Los programas de comidas escolares locales están cambiando las reglas del juego. Al vincular a las escuelas con los agricultores locales, estas iniciativas fortalecen los sistemas alimentarios y fomentan la resiliencia.

En Camboya, donde uno de cada tres niños y niñas menores de cinco años sufre retraso en el crecimiento, el Programa de Alimentación Escolar de Productos Locales de World Vision llega a más de 110.000 menores en 316 escuelas, con un coste de solo 0,20 dólares por niño y día. Como dijo una niña: "El desayuno en la escuela es fundamental y me ayuda a aprender mejor".

Comidas escolares en la República Democrática del Congo. World Vision

En el condado de Baringo (Kenia), propenso a las sequías, donde World Vision proporciona comidas escolares diarias a más de 3.300 niños y niñas, el coste es de solo 0,15 dólares por alumno. Los profesores informaron de una mejor asistencia y concentración, mientras que los padres expresaron su alivio al saber que sus hijos comen en el colegio.

Lecciones aprendidas

El pasado año marcó un punto de inflexión para las comidas escolares, ya que World Vision las proporcionó a más de un millón de niños y niñas, pasando de intervenciones aisladas a soluciones integradas y escalables.

Como madre y directora de Global School Meals, sé que una simple comida puede liberar el potencial de un niño o niña, incluso en los contextos más difíciles. Además de alimentar a la infancia, las comidas escolares impulsan el aprendizaje, la salud y el desarrollo humano.

Para que el programa de comidas escolares sea verdaderamente transformador y escalable, debemos centrarnos en tres cosas:

  • Incorporar las comidas escolares en las políticas y los presupuestos nacionales, convirtiéndolas en un compromiso sostenido, no en una intervención a corto plazo.

  • Garantizar una financiación específica para programas locales y climáticamente inteligentes que refuercen los sistemas alimentarios y la resiliencia.

  • Compartir las mejores prácticas y los modelos probados más allá de las fronteras para acelerar el impacto a nivel mundial.

Las comidas escolares son la mejor inversión que puede hacer una nación, un donante o una familia. Contribuyen a formar mentes más fuertes, cuerpos más sanos y futuros más brillantes. El momento es ahora. Llenemos el vaso, porque ningún niño ni niña debería tener que aprender con el estómago vacío.

*** Mary Njeri es directora global de comidas escolares, World Vision.