La nube. Suena a algo etéreo e intangible, pero en realidad todo —desde el almacenamiento en línea, las llamadas que hacemos por internet (voz IP) hasta la inteligencia artificial generativa— se ejecuta en servidores físicos ubicados en centros de datos (datacenters, en inglés).

Estos centros albergan enormes cantidades de hardware, como microchips y GPUs, cuya fabricación y destrucción es compleja y genera gases tóxicos.

Además, su funcionamiento exige grandes cantidades de energía y agua para refrigerarse, liberando a su vez calor residual en el proceso.

Por lo tanto, aunque tengamos la sensación de liberarnos de hardware y consumir menos por operar en la nube, la cruda realidad es muy diferente.

De hecho, la proliferación de servicios alojados en la nube (SaaS, UCaaS, PaaS…) está provocando un aumento en el consumo de los datacenters.

Prueba de ello es el informe de Berkeley Lab, solo a nivel eléctrico, los centros de datos de Estados Unidos, consumieron unos 176 TWh en 2023, lo que representó cerca del 4,4% del consumo total del país.

La acción consciente

La sostenibilidad no es una moda, es una necesidad. Es una fuerza de pensamiento que se opone al consumismo para equilibrar la balanza.

Como seres humanos que habitamos en un planeta que requiere equilibrio, donde todo forma parte de un ciclo, debemos asumir con responsabilidad el papel que nos corresponde.

Cada vez hay más conciencia y las regulaciones sobre sostenibilidad nos obligan a cumplir ciertos estándares; sin embargo, seguimos produciendo mucho más de lo que necesitamos.

Centro de datos de alta tecnología con racks de servidores. Istock

Prueba de ello es el estudio de la organización Global Footprint Network, que calcula la fecha del año en la que llegamos a consumir más recursos de los que la Tierra puede regenerar. Este año, ese día —conocido como Earth Overshoot Day— fue el 24 de julio.

Siendo más conscientes de nuestro impacto, es preciso que, a todos los niveles —como individuos, empresas e industrias— busquemos mejores maneras de ser más sostenibles.

Buenas prácticas

  • Poner foco en reducir la huella de carbono del core del negocio. Esto pasa por seleccionar proveedores de servicios en la nube más ecológicos, ser más eficientes en los métodos que usamos para almacenar datos y reducir las emisiones de CO₂ evitando los desplazamientos innecesarios.

  • Promover los desplazamientos en transporte público como trenes, coches eléctricos, bicicletas o a pie.

  • Reducir el desperdicio, reciclando y reutilizando el mayor número de hardware posible.

  • Intentar que las oficinas estén alimentadas por energías renovables, como por paneles solares.

Procesos más sostenibles

Caminar hacia un futuro más verde exige ganar consciencia y convertirla en acción, incluso con gestos pequeños que, sumados, reducen nuestro impacto sobre el planeta.

La popularización de la nube y, más recientemente, de la inteligencia artificial, también deja una huella visible en la salud del medio ambiente.

Por eso, es responsabilidad de todos repensar la forma en que producimos, consumimos y diseñamos soluciones, con el objetivo común de construir una nube y un mundo más sostenibles.

*** Sergio Moreno, director de operaciones de Enreach.