Mariana Goya
Publicada

Los edificios son responsables de alrededor del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía y consumen cerca de un tercio de la energía mundial, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

A ello se suma un parque inmobiliario envejecido en buena parte de Europa. En concreto, en España más de la mitad de los edificios superan los 45 años de antigüedad, lo que convierte la rehabilitación energética en una de las asignaturas pendientes de la transición ecológica.

En este contexto emerge Natersys, una compañía española especializada en transformación energética de edificios que asegura haber desarrollado una tecnología patentada única en el mundo para eliminar las emisiones asociadas a la climatización y reducir hasta un 90% el consumo energético.

La empresa, nacida en los años noventa y evolucionada desde la bioconstrucción hacia el desarrollo de soluciones propias de ingeniería, acumula más de 3.000 proyectos ejecutados y opera ya en más de 1.000 edificios de todo tipo, ya sean residenciales, educativos, deportivos, industriales e institucionales.

Su propuesta se basa en electrificar completamente la climatización y sustituir los combustibles fósiles por energías renovables, principalmente mediante sistemas avanzados de aerotermia.

El resultado, sostienen, es una reducción drástica del gasto energético, un mantenimiento mínimo y una mejora de las condiciones ambientales interiores. Todo ello en un momento especialmente sensible para Europa, marcado por la volatilidad de los precios del gas y la búsqueda de una mayor autonomía energética.

Instalaciones de Natersys. Cedida

Por ese motivo, para Luis Muñoz Goetsch, cofundador de la compañía, la clave está en aprovechar los recursos en el entorno inmediato. "Hablamos en gastronomía de las bondades de los tomates de producción local; hay que utilizar también la energía local", afirma.

Y esta, dice, es una filosofía que les ha llevado a desarrollar una solución que combina tecnología, ingeniería de sistema y conocimiento del funcionamiento de los edificios para reducir al máximo la dependencia energética exterior.

La última milla

La compañía sostiene que su principal elemento diferenciador es la capacidad de eliminar completamente el uso de combustibles fósiles sin recurrir a sistemas híbridos que mantengan parcialmente el consumo de gas o gasóleo.

Y es que, según explica Muñoz, sus instalaciones permiten cubrir hasta el 90% de las necesidades mediante energía renovable procedente de la aerotermia.

"Es uno de los proyectos de transición que más beneficio e impacto positivo genera", señala el directivo. Pues, a su juicio, el gran reto se encuentra precisamente en los espacios donde trascurre la vida cotidiana, como hogares, oficinas y colegios.

"Permiten la transición verde en el centro de nuestras vidas donde más difícil es, en la última milla, en nuestras ciudades, edificios y hogares", expone.

La empresa defiende además que las construcciones equipadas con sus sistemas pueden alcanzar un modelo Net Zero real al eliminar completamente las emisiones derivadas de combustibles fósiles.

La cuestión es que, aunque algunos proyectos continúan conectados a la red eléctrica para cubrir una pequeña parte de la demanda energética, desde la empresa recuerdan que esa electricidad puede proceder igualmente de fuentes renovables y evita la necesidad de grandes sistemas de almacenamiento mediante baterías.

Impacto social

Los mayores beneficios se producen en aquellos inmuebles con consumos intensivos de gas o gasóleo. Y, en ese sentido, los centros educativos, los complejos deportivos, las comunidades de vecinos o edificios institucionales figuran entre los principales destinatarios de esta tecnología.

El colegio Hélade, en Madrid, habría logrado reducciones de consumo cercanas al 90%, mientras que otras instalaciones presentan ahorros económicos de gran magnitud. El centro deportivo Mascardó supera los 65.000 euros de ahorro anual; el polideportivo López Zubero rebasa los 300.000 euros y un edificio ubicado en el Paseo de la Habana registra más de 130.000 euros al año de reducción de costes energéticos.

Luis Muñoz Goetsch, CEO de Natersys. Cedida

Uno de los casos que más destaca la compañía es el del Centro de Día Atenpace, especializado en la atención a personas con parálisis cerebral y otras discapacidades físicas.

En su caso, la escalada de los costes energéticos había dificultado el funcionamiento de su piscina terapéutica. Sin embargo, tras la transformación del edificio volvió a abrir sus puertas, recuperando un espacio para el ocio y la rehabilitación de los menores atendidos por el centro.

La empresa sostiene además que el ahorro generado permite financiar buena parte de las inversiones necesarias. De hecho, según sus estimaciones, las amortizaciones suelen situarse entre tres y cinco años, aunque existen proyectos que reducen ese plazo gracias a subvenciones públicas.

"Se empieza a ahorrar desde el primer mes", asegura Muñoz.

Edificios saludables

La compañía vincula directamente la eliminación de combustibles fósiles con una mejora de la calidad ambiental de los edificios. Y es que, al prescindir de procesos de combustión locales, desaparecen también determinadas emisiones contaminantes asociadas a grandes calderas.

"Sabemos que las islas de toxicidad son puntuales y están muy relacionadas con lo que estás emitiendo justo encima", explica el cofundador.

Para evitar esos riesgos, la empresa ha desarrollado sistemas basados en agua que sustituyen instalaciones cargadas de gases potencialmente tóxicos o inflamables y que, según sostiene, permiten mantener niveles adecuados de humedad y una filtración continua del aire interior.

Ahora, el siguiente reto pasa por la expansión internacional. De ahí que Natersys haya iniciado su desembarco en mercados como Portugal, Francia, Reino Unido y varios países de Latinoamérica, con la ambición de convertir una tecnología desarrollada en España en una referencia global de transición energética.

"Nos encantaría que los beneficios pudieran estar al alcance en todos los países", afirma Muñoz.