Mariana Goya
Publicada

Cada día se levantan en el mundo 12,7 millones de metros cuadrados de nuevos edificios. En apenas una semana, esa superficie equivale a construir de nuevo toda la ciudad de París.

Según el nuevo Informe sobre la Situación Mundial de los Edificios y la Construcción 2025-2026, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Alianza Global para los Edificios y la Construcción (GlobalABC), los edificios y la construcción concentran actualmente el 37% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y el 28% del consumo global de energía.

De ahí que la conclusión de estudio sea que, aunque los edificios son hoy más eficientes que hace una década, el progreso es demasiado lento para cumplir los compromisos climáticos.

Las emisiones derivadas de su funcionamiento —las asociadas a la calefacción, la refrigeración, la iluminación y el uso de electrodomésticos— aumentaron un 1% en 2024, hasta alcanzar las 9,9 gigatoneladas de CO₂.

Sin embargo, para seguir una trayectoria compatible con la neutralidad climática en 2050, deberían reducirse a 4,4 gigatoneladas en 2030, es decir, caer un 56% en apenas seis años.

"El sector se encuentra en un punto de inflexión crítico. Es posible avanzar, pero se necesitan políticas más firmes y una mayor inversión para cumplir los objetivos climáticos sin dejar de lado la asequibilidad y la equidad", advierte la investigación.

Transformar el parque

La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, subraya el papel que desempeñan los edificios en la vida cotidiana y en la lucha contra el calentamiento global. "Pueden prolongar los riesgos climáticos o proporcionar condiciones de vida más aseguradas, saludables y asequibles", afirma.

Andersen recuerda además que aproximadamente la mitad de los edificios que existirán en 2050 todavía no se han construido o deberán ser renovados.

Por ese motivo, sostiene que ahora "los gobiernos tienen una oportunidad decisiva para impulsar construcciones resilientes y de cero emisiones mediante mejores políticas, normativas e inversiones".

Serán necesarias inversiones de 5,9 billones de dólares antes de 2030 para mantener vivo el objetivo de cero emisiones netas.

La urgencia es de gran tamaño. Pues, el informe señala que, desde 2015, la superficie construida mundial ha aumentado un 20%, mientras que la demanda energética de los edificios ha crecido un 11% y las emisiones operativas un 6,5%.

Aunque esta evolución muestra cierto desacoplamiento entre crecimiento y contaminación, el ritmo está muy lejos de lo necesario.

En datos

En la última década, la intensidad energética de los edificios —la cantidad de energía consumida por metro cuadrado— se ha reducido un 8,5%, y las certificaciones de construcción sostenible casi se han triplicado.

Además, la inversión acumulada en eficiencia energética ha alcanzado los 2,3 billones de dólares desde 2015.

Sin embargo, el problema sigue siendo la dependencia estructural de los combustibles fósiles.

En 2024, las energías renovables solo cubrieron el 17,3% de la demanda energética del sector, una proporción cuatro veces inferior a la necesaria para alinearse con una senda de emisiones netas cero.

La investigación insiste en que la electrificación de la calefacción, la instalación de paneles solares en edificios, el despliegue de bombas de calor y el desarrollo de redes urbanas de energía son esenciales para reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y contener el coste de la energía para los hogares.

Se trata, además, del sector con mayor huella material del planeta. Y es que cerca del 50% de todos los materiales extraídos en el mundo se destinan a levantar y mantener edificios.

En concreto, el cemento, el acero y el aluminio fueron responsables por sí solos del 9% de las emisiones globales en 2024, con unas 2,1 gigatoneladas de CO₂.

Por ese motivo, el informe propone una estrategia basada en tres principios: evitar el uso innecesario de materiales mediante diseños más eficientes y reutilización de edificios; sustituir materiales intensivos en carbono por alternativas de base biológica o de menor impacto; y mejorar los procesos de fabricación de estos materiales para reducir radicalmente sus emisiones.

Dos crisis inseparables

La publicación se presenta en un escenario de creciente crisis de asequibilidad de la vivienda y de la energía, donde más de tres cuartas partes de la superficie construida mundial corresponden a viviendas que, además, concentran el 70% de la demanda energética del sector.

Al mismo tiempo, alrededor de 1.000 millones de personas viven en asentamientos informales.

Para el PNUMA, ambas crisis deben abordarse conjuntamente. Pues, mejorar la eficiencia energética de los hogares reduce las fracturas, protege frente a las olas de calor y refuerza la resistencia ante inundaciones y tormentas, a la par que disminuye las emisiones.

"Abordar el cambio climático y la asequibilidad de forma conjunta genera beneficios económicos, sociales y ambientales", concluye el informe.

La principal barrera es financiera. Aunque en 2024 se invirtieron 275.000 millones de dólares en eficiencia energética de edificios, esta cifra es muy por debajo de lo necesario.

Para encaminar al sector hacia la neutralidad climática, la inversión deberá alcanzar los 5,9 billones de dólares antes de 2030, lo que equivale a unos 592.000 millones anuales.

De cara a 2050, la inversión acumulada necesaria asciende a 23,8 billones de dólares.

El informe identifica ejemplos prometedores en distintas regiones. La Unión Europea, por ejemplo, ha comenzado a regular tanto las emisiones operativas como las incorporadas en los materiales; Japón y Suiza han mejorado sustancialmente el rendimiento energético de sus edificios; y países como India, Pakistán y Australia han acelerado el uso de energías renovables en el sector.

También destacan las hojas de ruta nacionales de Bangladés, Indonesia, Ghana y Senegal, así como el crecimiento del financiamiento verde en Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido. Y es que la cuestión ya no es si se construirá más, sino si esos edificios serán parte del problema climático o de la solución.