Las claves
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Acceder a un empleo no debería depender de la capacidad para descifrar un formulario complejo o enfrentarse a una entrevista diseñada sin apoyos. Sin embargo, para muchas personas con discapacidad intelectual, el primer filtro no es su talento, sino las barreras que encuentran antes incluso de poder demostrarlo.
Esa realidad es la que trata de revertir la Fundación AMÁS Social con su Escuela de Formación de Oficios MásyMenos, un proyecto que ofrece formación práctica en sectores con alta empleabilidad y diseña itinerarios personalizados de inserción laboral.
Tal y como explica Ismael Carrillo, director general de Fundación AMÁS Social, "una de las grandes barreras para la inserción laboral es la falta de titulaciones oficiales y de certificados de profesionalidad adaptados a sus necesidades de aprendizaje". Y esa carencia, añaden, "reduce sus oportunidades y crea una brecha entre sus capacidades reales y las opciones que se les ofrecen".
El programa ha recibido un impulso clave gracias a la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de la Fundación Mutua Madrileña.
Su apoyo, subrayan desde la entidad, ha sido "determinante para consolidar el proyecto, ampliando el abanico de oportunidades y la personalización que ofrece la Escuela de Formación", así como para incorporar profesionales especializados en apoyos y adquirir el material necesario para garantizar una formación de calidad.
Romper barreras
La Escuela MásyMenos combina formación específica en oficios con alta empleabilidad —camarero de sala y barra, auxiliar de cocina, azafato de piso y limpieza, manipulados, lavandería, auxiliar administrativo, ordenanza, recepcionista o reponedor— con el desarrollo de competencias transversales.
"Formamos para un oficio, pero también para desenvolverse en cualquier entorno laboral de manera confiada y eficaz", señala Carrillo.
Comunicación, trabajo en equipo, autonomía, herramientas digitales, seguridad laboral, gestión del tiempo o resolución de problemas forman parte de ese segundo eje. Un enfoque que, según la fundación, mejora la empleabilidad y refuerza la seguridad personal de los participantes.
MasyMenos es una escuela de formación de oficio para personas con discapacidad intelectual.
La metodología sitúa a la persona y a su entorno familiar "como protagonistas". Y, a partir de ese punto, el equipo técnico diseña itinerarios individualizados que analizan capacidades, motivaciones y deseos para construir un plan ajustado a cada perfil.
En ese proceso, insiste Carrillo, la decisión final recae en el propio participante. "Nada se impone: se ofrece información, se prueban diferentes líneas formativas y se exploran distintos oficios para que cada persona pueda elegir hacia dónde quiere orientar su carrera laboral". El papel de la fundación, resumen, es "acompañar, descubrir y ofrecer oportunidades".
Retos persistentes
Las dificultades, no obstante, no desaparecen con la formación. Aunque los datos muestran un ligero aumento de la participación laboral de las personas con discapacidad intelectual, "su avance es más lento que en otros tipos de discapacidad", lo que mantiene al colectivo en una situación de especial vulnerabilidad.
A la falta de formación homologada se suman "barreras culturales y prejuicios en los procesos de selección", que pueden condicionar la percepción de las capacidades reales de los candidatos. También la accesibilidad de los propios procedimientos constituye un obstáculo.
"El lenguaje excesivamente capacitista de las ofertas o formularios de aplicación largos y mal configurados deja a los candidatos fuera antes incluso de aplicar", advierte Carrillo.
Incluso tras la contratación, la falta de apoyos adecuados puede comprometer la continuidad. "Impide la verdadera inclusión y se traduce en mayor temporalidad o en no superar los periodos de prueba", explican desde la entidad.
Un nuevo futuro
Con el respaldo de la Fundación Mutua Madrileña, el proyecto ha podido ampliar su alcance. "Solo gracias a Mutua apoyamos a 68 personas con discapacidad intelectual con dificultades de inserción laboral. 47 de ellas alcanzaron su meta personal de lograr un contrato de trabajo. Estamos hablando del 69% del total", detalla el director general de la fundación.
De esas inserciones, 21 se produjeron en empresas ordinarias y 26 en empresas de empleo protegido. Además, el equipo de inserción laboral ha participado en ferias organizadas en municipios como Leganés, Móstoles y Alcorcón para reforzar la conexión con el tejido empresarial.
Fundación Amás Social ofrece formación específica en oficios con alta empleabilidad.
Más allá de las cifras, la fundación destaca el impacto en la autonomía y la autoestima de los participantes. "Transformamos al alumnado en personas que se sienten útiles y valoradas", señala Carrillo. Las familias, añade, perciben cambios en la motivación y el bienestar emocional de sus hijos e hijas.
En su mensaje a las empresas, la organización insiste en desplazar el foco desde la obligación hacia el valor añadido. Las personas con discapacidad intelectual, afirma, son "trabajadores comprometidos, preparados y muy motivados, que aportan valor real a los equipos".
Por ello, concluyen desde la entidad, su contratación "no es una obligación legal o un acto de responsabilidad social, sino una decisión empresarial inteligente".
