Raquel Nogueira
Publicada

La menstruación podría convertirse en una herramienta clave para detectar el virus del papiloma humano (VPH) de manera no invasiva y prevenir el cáncer de cuello de útero.

Así, al menos, lo indica un nuevo estudio realizado en China y publicado en la revista médica The BMJ. En él, los investigadores concluyen que analizar la sangre menstrual con un prototipo de tira de muestreo llamado minipad es una "alternativa sólida o incluso un reemplazo" de los cribados cervicales tradicionales.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores llevaron a cabo análisis en siete comunidades urbanas y rurales de la provincia china de Hubei con 3.068 mujeres de entre 20 y 54 años con ciclos menstruales regulares entre septiembre de 2021 y enero de 2025.

Cada participante aportó tres muestras: sangre menstrual recogida con un minipad —una tira de algodón estéril adherida a una compresa estándar—, una muestra cervical tomada por un profesional para cribado de VPH y otra adicional para citología en laboratorio.

El objetivo principal del estudio era comparar la capacidad de estas muestras para detectar lesiones cervicales de alto grado (CIN2+ y CIN3+), que suelen requerir tratamiento para evitar su progresión a cáncer.

Eficacia similar

La prueba de VPH en sangre menstrual recogida con el minipad tiene una sensibilidad del 94,7% para detectar lesiones CIN2+. Este porcentaje, según los autores del estudio, es muy similar al de las muestras cervicales obtenidas por profesionales, que alcanzaron el 92,1%.

Si la sensibilidad es alta, la especificidad —el tipo de lesión detectada— es ligeramente menor en las muestras menstruales (89,1% frente al 90,0%). Sin embargo, la probabilidad de que una persona con resultado negativo realmente no tenga la enfermedad es idéntica en ambos métodos: 99,9%.

Tampoco se observan diferencias significativas en el valor predictivo positivo (9,9% frente a 10,4%) ni en la frecuencia de derivaciones a colposcopia (10,1 frente a 9,6 derivaciones por cada lesión CIN2+ detectada).

Los autores subrayan que estos datos sugieren que el análisis de sangre menstrual mediante minipads puede funcionar como una opción estandarizada, no invasiva y comparable en rendimiento al cribado cervical convencional.

Mayor acceso al cribado

El VPH es responsable de la gran mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino: se estima que está implicado en casi el 95% de estos tumores.

Cada año, más de 300.000 mujeres en el mundo mueren por cáncer cervical, y más del 80% de las muertes se concentran en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a programas de cribado organizados es limitado.

Incluso en países de renta alta, muchas mujeres no acuden a las citologías o pruebas de VPH por miedo al dolor, preocupaciones sobre la privacidad, estigma o falta de información.

Una ginecóloga realizando una prueba. iStock

Las directrices internacionales ya recomiendan las pruebas de VPH como método principal de cribado por su mayor sensibilidad frente a la citología, y proponen abandonar progresivamente los programas basados solo en el Papanicolaou.

En este contexto, los autores del estudio recalcan la importancia de un sistema que permita recoger la muestra en casa, de forma íntima y sin exploración ginecológica; podría reducir barreras y ampliar la cobertura de cribado, especialmente en zonas rurales o entre mujeres reticentes a las pruebas invasivas.

Tecnología al poder

En el estudio chino, las participantes pueden consultar sus resultados y recibir recomendaciones a través de una aplicación móvil de WeChat llamada Early Test, lo que facilita la comunicación con los servicios sanitarios y la organización de las derivaciones.

Según los investigadores, esta integración tecnológica refuerza la viabilidad de implantar el modelo a gran escala, siempre que existan infraestructuras digitales mínimas.

Sin embargo, como indican los autores, se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer relaciones causales firmes y presenta limitaciones metodológicas, como su realización en una sola región y en mujeres con ciclos regulares.

Harán falta investigaciones adicionales en otros países, sistemas sanitarios y grupos de edad para confirmar la eficacia, la aceptabilidad y el coste‑efectividad del cribado basado en sangre menstrual antes de incorporarlo de manera generalizada a las guías nacionales.