Ala Khier
Farchana (Chad)
Publicada

    Nací en Nyala, en Darfur del Sur. Mi madre es de la ciudad; mi padre creció en una aldea cercana. Aunque mi familia se trasladó a Jartum cuando yo tenía cinco años, regresábamos a Darfur todos los años durante las vacaciones escolares.

    Jartum marcó mi vida cotidiana, pero Darfur moldeó mi identidad. Era el único lugar donde nunca me sentí un ciudadano de segunda.

    En 2022 inicié un proyecto fotográfico en Darfur que me ayudó a comprender lo que significa vivir casi dos décadas de conflicto. Muchas de las personas que conocí, pese a años de desplazamiento, seguían soñando con regresar a sus aldeas, cultivar sus tierras y recuperar las vidas que habían perdido.

    En aquel momento, algunas partes de Darfur parecían frágiles, pero aún conservaban un atisbo de esperanza. Pero se derrumbó el 15 de abril de 2023, cuando estalló la guerra en Jartum.

    Dos semanas después, Darfur volvió a sumirse en la violencia, esta vez con una brutalidad aún mayor. Millones de personas se han visto desplazadas por segunda vez. Incluso hoy, el sufrimiento de Darfur sigue siendo en gran medida invisible dentro del relato más amplio de la guerra en Sudán.

    Desde septiembre de 2023 trabajo como fotógrafo freelance con ACNUR, recorriendo Chad para documentar la vida de los refugiados sudaneses.

    Un tercio de la población de Sudán se encuentra desplazada. Chad y Egipto acogen a la mayoría de quienes han huido, a pesar de contar con limitados recursos y soportar una presión creciente.

    Mis primeros días en Adré, en el este de Chad, me resultaron abrumadores. Más de 200.000 refugiados sudaneses viven a apenas unos metros de la frontera; muchos están desplazados desde 2004, y cada día siguen llegando más personas. Para hacerse una idea de la magnitud de la crisis: uno de cada 13 refugiados en el mundo es sudanés.

    Hace unos meses realicé un segundo viaje y pasé más tiempo en Farchana, donde intenté comprender mejor qué significa vivir en un campo de refugiados sin horizonte a la vista.

    Casi tres años después del inicio del conflicto, Darfur sigue lejos de la paz y la población continúa huyendo.

    El este de Chad es una de las regiones más remotas del país. El agua es escasa, la tierra es implacable y las oportunidades de trabajo, educación o de labrarse un futuro son prácticamente inexistentes.

    Vi a personas luchar a diario simplemente por encontrar agua potable. Y, por mucho que intente comprender su realidad, me resulta imposible llegar a abarcar plenamente el peso que soportan.

    Lo que sí está claro es esto: la crisis de los refugiados de Darfur exige mucha más atención y apoyo del que está recibiendo. Sin una acción urgente, el sufrimiento que se está gestando ahora corre el riesgo de superar incluso las dos décadas anteriores de desplazamiento en Darfur.

  • Mohamed y Kaltoum

    Mohamed, de dos años, que recibe atención especializada en la unidad de malnutrición del hospital de Farchana, descansa en los brazos de su madre, Kaltoum, mientras su cuerpo intenta recuperarse de una malnutrición severa.

    Ante la reducción de las raciones de alimentos debido a los recortes de financiación, muchos refugiados sudaneses recién llegados a Chad pasan días sin tener acceso a una comida adecuada.

    En el caso de los bebés y los niños pequeños, la amenaza de la malnutrición es especialmente grave

    Ala Kheir
  • Campo de refugiados de Farchana

    Miles de personas que huyen de la violencia más reciente en Darfur del Norte se dirigen hacia el país seguro más cercano: Chad, que ya acoge a cerca de 900.000 refugiados procedentes de la guerra en Sudán.

    Sin embargo, a pesar de haber escapado de bombas y balas, muchos refugiados en Chad siguen luchando por sobrevivir, ya que la disminución de la financiación humanitaria amenaza con cortar una asistencia que salva vidas.

    Ala Kheir
  • La sequía amenazada Farchana

    La demanda de agua en el asentamiento de refugiados de Farchana ha aumentado de forma significativa.

    El clima seco y la llegada de nuevos desplazados desde Sudán han incrementado la escasez de agua potable.

    Ala Kheir
  • Chad está llegando al límite

    ACNUR, en colaboración con el Gobierno de Chad, proporciona ayuda esencial a los refugiados, incluyendo alimentos, agua y medicamentos.

    Pero con más de 1,3 millones de personas desplazadas en todo el país, la capacidad de Chad para apoyar a los recién llegados está llegando a su límite.

    Ala Kheir
  • En Farchana viven 22.000 personas

    El campamento de refugiados de Farchana, en el este de Chad, se encuentra a menos de 100 km de Adré, cerca de la frontera con Sudán.

    El asentamiento fue establecido en enero de 2004 para apoyar a los refugiados que huían del conflicto de Darfur.

    Actualmente, alberga a 22.000 refugiados sudaneses y ha experimentado un importante aumento de población en los últimos dos años.

    Si bien muchos han llegado durante los dos últimos años del conflicto, algunos viven aquí desde la primera ola de desplazamientos desde Darfur en 2003.

  • La crisis de la financiación humanitaria amplía las necesidades del hospital

    La unidad de nutrición terapéutica del hospital de Farchana proporciona alimentos terapéuticos listos para su uso y fórmulas nutricionales especializadas a bebés y niños de corta edad.

    Sin embargo, debido a los recortes presupuestarios, el servicio funciona actualmente solo con una cuarta parte del personal necesario.

    De no recibirse nuevos fondos, las existencias de material sanitario se agotarán de aquí a marzo de 2026.

    Ala Kheir
  • Amna Ishag y Hawa

    La pequeña Amna Ishag permanece bajo estrecha vigilancia por parte de los trabajadores sanitarios en el centro de malnutrición.

    Bajo la atenta mirada de su madre, Hawa, Amna recibe la nutrición que necesita para recuperarse.

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  • Una madre apoya su mano sobre las piernas extremadamente delgadas de su hijo

    Más de 80 niños reciben actualmente atención urgente en la unidad de malnutrición del hospital de Farchana.

    Este año, los trabajadores sanitarios informaron de que uno de cada 10 niños sudaneses menores de 5 años que llegan a algunas zonas de Chad sufrían desnutrición aguda grave.

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  • Alsadig Ahmed Hamed Yahya es un médico que trabaja en el hospital de Farchana desde 2013, tras recibir una beca de ACNUR

    Este médico ama su trabajo, pero subraya la necesidad de contratar a más personal sanitario para garantizar la continuidad de los servicios médicos en el campamento.

    "Es increíblemente gratificante ver cómo los pacientes recuperan fuerzas. Aquí hay muchas personas formadas; solo necesitan la oportunidad de poder ejercer su profesión. Los programas que permiten a los profesionales sudaneses trabajar aquí en Chad son esenciales", asegura.

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  • Hawaye y Halima

    Hawaye sostiene en brazos a su hija de un año, Halima, mientras espera para recibir tratamiento en el centro.

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  • Desplazados en el campo temporal de Koulbous

    Refugiados sudaneses se protegen del sol bajo los árboles en un campamento temporal en Koulbous, Chad, en la frontera con Sudán, en marzo de 2025.

    La escalada de violencia en El Fasher está obligando a más familias a dirigirse hacia la frontera.

    Chad acoge actualmente a más de 1,3 millones de refugiados sudaneses. ACNUR continúa prestando apoyo a medida que más familias cruzan la frontera cada día.

    Ala Kheir
  • Ikram Abdalkareem

    Ikram Abdalkareem relata que su madre y ella tuvieron que huir llevando únicamente la ropa que tenían puesta.

    Ahora, en Chad, intenta reconstruir su vida desde cero mientras se adapta a su nueva realidad como refugiada.

    Ala Kheir
  • Nidal Shamsaldin, psiquiatra en el campo de refugiados

    La psiquiatra sudanesa Nidal Shamsaldin trata de ayudar a otros refugiados a superar y sanar las heridas del trauma sufrido.

    "Mi conocimiento en materia de salud mental fue lo que me mantuvo estable", afirma.

    Y añade: "Muchas personas a mi alrededor pasaron por experiencias aún más traumáticas. Trabajar aquí en el hospital me permite apoyarlas, especialmente a las familias que no saben cómo afrontar las dificultades psicológicas".

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  • Uno de los farmacéuticos del hospital de Farchana

    Mohamed Ibrahim, farmacéutico del estado de Al Jazeera, en el centro de Sudán, huyó de la guerra junto a su esposa e hijos y ahora trabaja en el hospital de Farchana.

    Con el personal y los suministros médicos al límite, crece su preocupación por la salud del resto de refugiados en el asentamiento.

    "Necesitamos un mucho apoyo para proporcionar medicinas tanto a los refugiados como a la comunidad de acogida. La cantidad de personas aquí es insostenible, y las enfermedades y los brotes estacionales no hacen sino agravar aún más la situación", lamenta.

    Ala Kheir
  • El técnico de laboratorio de Farchana es también refugiado

    El técnico de laboratorio Ismail Babikr Abbas Hassan toma una muestra de sangre al refugiado sudanés Anwar Abdaalrasoul

    Siendo él mismo un refugiado, Ismail se enorgullece de poner en práctica sus conocimientos y experiencia en Farchana, contribuyendo así a reforzar los servicios sanitarios en una región que necesita urgentemente más apoyo médico.

    Ala Kheir
  • Un bebé que recibe tratamiento contra la desnutrición

    Este pequeño bebé de la fotografía es uno de los muchos que reciben tratamiento en la unidad contra la malnutrición del hospital de Farchana.

    Allí, cuidadosamente, se miden y se administran fórmulas especializadas para ayudar a los niños a recuperarse.

    Para innumerables familias, esta clínica es el único lugar seguro que queda para buscar atención nutricional, aunque su futuro está lejos de ser seguro.

    Ala Kheir
  • Ayub, de un año, sufre desnutrición aguda

    Los recortes sin precedentes de la financiación humanitaria mundial están teniendo un impacto directo en la vida de las personas en el asentamiento de Farchana.

    En él se han reducido las raciones de alimentos y algunos centros de salud se han visto obligados a cerrar sus puertas.

    Entre los niños que actualmente dependen de la atención proporcionada por el personal de la clínica se encuentra Ayub, que tiene solo un año y sufre desnutrición aguda.

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  • Nidal Shamsaldin en su pequeña 'casa' en el campo de refugiados

    En su hogar en el asentamiento de refugiados de Farchana, la psiquiatra sudanesa Nidal Shamsaldin cree que su trabajo en el hospital de Farchana también le está ayudando a afrontar sus propias experiencias traumáticas.

    Ala Kheir
  • A pesar de todo, la vida sigue

    En medio de los desafíos diarios de la vida en el asentamiento de refugiados de Farchana, los niños aún encuentran momentos para correr, reír y jugar juntos.

    Ala Kheir
  • Vista desde las alturas de Farchana

    En la imagen del asentamiento de refugiados de Farchana destaca tanto la magnitud de las necesidades actuales como los continuos esfuerzos de los socios humanitarios por brindar asistencia mientras persiste el desplazamiento desde Sudán.

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