"Para detener y revertir la pérdida de biodiversidad y salvaguardar la vida en la Tierra se necesitan urgentemente cambios profundos y fundamentales en la forma en que las personas ven el mundo natural e interactúan con él". Esa es la conclusión del último informe publicado por la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés).
Publicado en el mediodía del 9 de febrero, la Evaluación sobre las Causas Subyacentes de la Pérdida de Biodiversidad y los Factores Determinantes del Cambio Transformador y las Opciones para Alcanzar la Visión sobre la Biodiversidad para 2050 asegura que sólo una transformación total podrá evitar el "colapso de la biodiversidad".
El texto del IPBES, elaborado a lo largo de tres años por más de 100 expertos y científicos de 42 países de todas las regiones del planeta, explica qué es el cambio transformador que proponen, cómo se produce y cómo acelerarlo en aras de un "mundo justo y sostenible".
Tal y como indica Karen O'Brien, copresidenta del informe, el "cambio transformador para un mundo justo y sostenible es urgente, porque se está cerrando rápidamente la ventana de oportunidad para detener y revertir la pérdida de biodiversidad y de impedir que se desencadene el declive potencialmente irreversible y el colapso previsto de las funciones clave de los ecosistemas".
Asimismo, alerta de que "según las tendencias actuales, existe un grave riesgo de que se produzcan varios puntos de inflexión biofísicos irreversibles, como la desaparición de los arrecifes de coral de baja altitud, la extinción de la selva amazónica y la pérdida de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental".
Para O'Brien, este "cambio transformador es necesario porque la mayoría de los enfoques pasados y actuales de la conservación, que pretenden reformar los sistemas antes que transformarlos, no han logrado detener ni invertir el declive de la naturaleza en todo el mundo, lo que tiene graves repercusiones para la economía mundial y el bienestar humano".
La idea detrás de la propuesta del IPBES, por tanto, pasa por repensar los ecosistemas degradados para que sean capaces de adaptarse a la nueva realidad climática del planeta.
La propuesta, en cifras
Los autores insisten en que retrasar las medidas para detener e invertir la pérdida de biodiversidad, "aunque sólo sea una década", duplicará los costes, tanto económicos como ecológicos. Aun así, sostienen que el cambio transformador es "urgente, necesario y posible".
Lejos de plantear la acción climática y ecológica como un freno a la economía, el informe la presenta como una fuente masiva de oportunidades.
Estimaciones recientes citadas por la IPBES señalan que una transición hacia enfoques económicos sostenibles —como una economía positiva para la naturaleza, ecológica o centrada en la Madre Tierra— podría generar más de 10 billones de dólares estadounidenses (8,5 billones de euros) en valor de oportunidades empresariales y 395 millones de puestos de trabajo en todo el mundo de aquí a 2030.
Los expertos también cuantifican el coste de seguir como hasta ahora: los sectores más responsables del deterioro de la naturaleza generan costes externos anuales estimados en 10,7 billones de dólares (9,01 billones de euros).
Además, casi 58 billones de dólares (48,84 billones de euros) del PIB mundial provienen de actividades moderadamente o altamente dependientes de la naturaleza.
Desigualdad, desconexión, poder
El informe identifica tres grandes causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad: la "desconexión de las personas con la naturaleza", la "concentración desigual de poder y riqueza"; y la "priorización de las ganancias individuales y materiales a corto plazo".
Una cañería contaminando el océano.
Estas mismas causas, señala la evaluación, alimentan desigualdades e injusticias: quienes más se han beneficiado de actividades económicas dañinas para la naturaleza —en particular, países de renta alta y personas ricas— tienen "una mayor responsabilidad y capacidad de actuación" para impulsar el cambio.
El profesor Arun Agrawal, coautor del estudio, apunta que responsabilizar a estos actores, al tiempo que se implican otros sectores en decisiones más equilibradas, puede liberar recursos y capacidad política para transformar los sistemas.
Estrategias para el cambio
El documento no se limita a describir la crisis de biodiversidad, sino que propone cinco estrategias centrales para desencadenar el "cambio transformador" hacia un mundo justo y sostenible:
Conservar, restaurar y regenerar lugares de alto valor biocultural, mediante acciones basadas en el territorio que refuercen simultáneamente biodiversidad, producción sostenible y valores culturales.
Integrar la biodiversidad en los sectores más responsables del declive de la naturaleza —agricultura, ganadería, pesca, silvicultura, infraestructuras, desarrollo urbano, minería y combustibles fósiles—, con enfoques como el uso multifuncional y regenerativo del suelo.
Transformar los sistemas económicos para situar la naturaleza y la equidad en el centro, reformando subvenciones perjudiciales, internalizando los costes ambientales reales y redefiniendo objetivos e indicadores económicos.
Cambiar los sistemas de gobernanza para que sean más inclusivos, responsables y adaptables, integrando la biodiversidad en políticas sectoriales y dando voz a una mayor diversidad de actores.
Transformar perspectivas y valores para reconocer la interconexión entre seres humanos y naturaleza, a través de educación, experiencias en la naturaleza y la incorporación de conocimientos indígenas y locales en la toma de decisiones.
Según el análisis de cientos de estudios de caso, iniciativas que abordan varios factores indirectos de la pérdida de biodiversidad y reúnen a actores diversos logran resultados más positivos, en plazos que pueden ser de una década o menos.
Toda la sociedad
El informe del IPBES insiste en que "cada persona y organización tiene un papel que desempeñar". Subraya también que las coaliciones de actores —desde ciudadanos y pueblos indígenas hasta gobiernos, sector privado y sociedad civil— son más eficaces que las acciones aisladas.
Los gobiernos, en particular, son "facilitadores poderosos del cambio transformador" cuando alinean políticas, refuerzan la regulación ambiental, reforman subvenciones dañinas y fomentan la cooperación internacional.
Socios institucionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la FAO, el Programa de la ONU para el Desarrollo, la UNESCO y el Convenio sobre la Diversidad Biológica respaldan la evaluación y la describen como una "hoja de ruta" para reformar paradigmas económicos y sociales.
La secretaria ejecutiva del IPBES, Anne Larigauderie, resume el mensaje central del informe: existe un camino hacia un mundo más justo y sostenible, pero "actuar ahora con decisión" para cambiar visiones, estructuras y prácticas será "tremendamente difícil", aunque sigue siendo urgente, necesario y posible.
