Existen otros mundos, pero no están en este. Se llaman exoplanetas, y son, básicamente, planetas similares a la Tierra o que pueden tener condiciones para la vida como las del nuestro, pero que se encuentran en otros sistemas solares. Literalmente, nuevas Tierras.
Ahora la misión PLATO, de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) quiere localizar varios de estos nuevos mundos, y lo hará con tecnología española. La exposición En busca de nuevas Tierras, desarrollada por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), se acaba de inaugurar en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) de Alcobendas y explica cómo.
"Un exoplaneta se puede localizar con dos técnicas, una desde naves espaciales y otra en observaciones desde la Tierra, y necesitamos las dos para confirmar su existencia", explica Sebastiano de Franciscis, investigador IAA-CSIC. "En el caso de la nave espacial PLATO, lo hará por el método de las ocultaciones", añade.
Una ocultación es un eclipse parcial de una estrella debido a que el exoplaneta la 'tapa'. Si el exoplaneta orbita en la línea de visión entre PLATO y el astro, bajará la luminosidad. La nave buscará comprobar si estas ocultaciones tienen una periodicidad, y, por tanto, son responsabilidad de un cuerpo planetario con una órbita regular.
"Sin embargo, necesitamos una confirmación", añade De Franciscis. "Eso se consigue con otra técnica que llama velocidad radial. Tenemos que descomponer la luz de la estrella anfitriona en colores. Y ver la línea de absorción de esos colores oscilar. Esto se puede hacer solo con aparatos e instrumentos desde la Tierra".
Así pues, la misión tendrá dos componentes. Por un lado, la nave PLATO, orbitando a un millón y medio de kilómetros de la Tierra, en un punto de equilibrio de nuestro sistema solar llamado ‘L2’. Por otro, el trabajo de los científicos que desde la superficie hagan las llamadas observaciones de soporte.
Exoplanetas
Pero, ¿qué define exactamente a un exoplaneta? "Para que sea habitante tiene que cumplir ciertos principios, el más importante que potencialmente albergue agua en estado líquido. Así que no puede estar muy cerca de la estrella anfitriona, o sería vapor, ni demasiado lejos, o sería hielo", añade el investigador.
El exoplaneta ideal, como ocurre con nuestra vieja Tierra, debe estar en una franja intermedia. Así que los científicos necesitan conocer la temperatura de la estrella, la distancia con el planeta, la densidad del propio planeta… etcétera.
"Un exoplaneta habitable tiene que ser oscuro, es decir, sólido", añade De Franciscis. "No puede ser gaseoso. Para aclarar estas propiedades físicas lo que hace PLATO es caracterizar a su planeta y a la estrella anfitriona mediante una técnica de estudio que se llama astrosismología. Que es en la que somos más expertos en el Instituto de Astrofísica de Andalucía".
Imágenes de la exposición sobre la misión PLATO.
La misión buscará estrellas lo más parecidas posibles a nuestro sol, que se pueden detectar por su propiedad "pulsar". Es decir, por el "pulso" u oscilación de su luminosidad. A partir de ahí, se obtienen datos sobre las propiedades de cada estrella. Cuanto más parecido "pulsen" como la nuestra, mejor.
"Si podemos hacer un análisis completo de los periodos, de las frecuencias de pulsación de estas estrellas de tipo solar, nos va a dar muchas pistas sobre sus propiedades físicas", añade el investigador. A partir de ellas se calcula tamaño, energía, presión, temperatura…, "como un músico que a partir de una nota sabe si es un saxofón o un clarinete", explica De Franciscis.
De ahí también el nombre de la nave. Las misiones espaciales se suelen bautizar buscando un juego de palabras entre su acrónimo científico y el enfoque humanista que las define. Así, PLATO recibe su nombre de Platón, el filósofo griego, como se transcribe al inglés, pero significa PLAnetary Transits and Oscillations of Stars (tránsitos planetarios y oscilaciones de estrellas).
La exposición
La exposición se organiza en 15 paneles. Ocho de ellos explican la parte general de la muestra, dedicada a contextualizar la ciencia exoplanetaria, los objetivos científicos de la misión y los métodos empleados para la detección de exoplanetas. El resto están dedicados a la contribución de los distintos grupos que integran el PLATO España.
La muestra incluye una maqueta a escala de la nave espacial PLATO cedida por la ESA y con vitrinas que albergan componentes tecnológicos desarrollados en centros españoles implicados en la misión.
Maqueta de la misión PLATO.
Entre ellos se incluyen modelos de la Main Electronic Unit (MEU), desarrollada en el IAA-CSIC, con algunas tarjetas electrónicas originales en distintas fases de desarrollo —incluida la fuente de alimentación diseñada en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)— y la Focal Plane Unit (FPU), desarrollada en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).
La exposición En busca de Nuevas Tierras, de hecho, tras Alcobendas, en Madrid, donde permanecerá hasta abril, visitará las otras ciudades donde hay centros relacionados, como Granada o Valencia, además de las Islas Canarias.
Productos colaterales
Pero, ¿para qué sirve saber todo esto? Sebastiano de Franciscis considera que es "la pregunta más interesante. Por un lado, hay una parte filosófica, saber que la vida en el universo no está presente, o no tiene por qué estar presente, solo en la Tierra. Nos pone en otro sitio, nos hace sentirnos menos especiales".
Además de esto, "se puede decir que la utilidad de cualquier misión espacial, como de cualquier desarrollo tecnológico experimental, por pequeño o grande que sea, es desarrollar tecnología que tiene un reflejo en la vida cotidiana de todos nosotros", añade el investigador. "Piensa en internet o la radioterapia, que surgieron como productos colaterales de otras investigaciones".
Con todo, para él el objetivo es también "avanzar hacia una perspectiva en la que poco a poco descubrimos que ni la Tierra es el centro del universo, ni nosotros una especie única y elegida, sino parte de un todo más grande que ha evolucionado hasta tener la capacidad de descubrirlo. Si nos encontramos con vida en otros planetas, será un cambio conceptual tan grande como la teoría de la evolución de Darwin".
