Mariana Goya
Publicada

Una nueva especie de avispa fósil ha sido identificada en el yacimiento de ámbar de El Soplao, en Cantabria, a partir de un ejemplar atrapado en resina hace unos 105 millones de años.

El hallazgo, realizado en ámbar del Albiense medio, añade un nuevo taxón al registro del Cretácico europeo y refuerza el valor científico de uno de los yacimientos de ámbar más importantes del mundo para el estudio de los insectos fósiles.

La especie ha sido bautizada como Cretevania orgonomecorum y pertenece al género fósil Cretevania, un grupo de avispas evánidas conocidas hasta ahora principalmente por ejemplares hallados en Asia.

Ha sido gracias a la conservación del fósil que se ha podido examinar con detalle su anatomía, lo que ha llevado a los investigadores a concluir que se trata de una especie desconocida hasta el momento.

El estudio ha sido publicado en la revista Palaeoentomology y ha contado con la participación de un equipo internacional en el que figuran el IGME-CSIC, universidades españolas, la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Oxford.

De este modo, la pieza se suma a las más de 1.500 inclusiones fósiles documentadas en el yacimiento, muchas de ellas claves para reconstruir la fauna y los ecosistemas de los bosques resiníferos que ocupaban la cornisa cantábrica hace más de 100 millones de años.

Una especie nueva

El ejemplar de Cretevania orgonomecorum destaca por su tamaño, cercano a los cinco milímetros, lo que la convierte en una de las especies más grandes conocidas de su género. Este rasgo la sitúa al nivel de algunos fósiles descritos en ámbar de Myanmar y China, y la diferencia de la mayoría de especies de Cretevania, generalmente de menor tamaño.

El análisis morfológico ha revelado además características distintivas en la estructura de las antenas y en la venación de las alas. La combinación de proporciones antenales, forma del tórax, disposición de las patas y patrón de venas alares no encaja con ninguna especie descrita previamente.

Descubren una nueva especie de avispa fósil en el ámbar de El Soplao de hace 105 millones de años. Gobierno de Cantabria Europa Press

De ahí que estos elementos hayan sido determinantes para establecerla como una especie nueva y han obligado a revisar los criterios diagnósticos utilizados hasta ahora para clasificar el género.

En este sentido, C. orgonomecorum ocupa una posición clave para comprender la diversificación de las avispas evánidas durante el Cretácico medio.

Pertenecen a la familia Evaniidae, dentro del orden Hymenoptera. Se caracterizan por un abdomen muy reducido y elevado, insertado en la parte superior del tórax, lo que les da una silueta inconfundible. Son avispas pequeñas, generalmente de color oscuro, con patas posteriores largas y aspecto frágil.

En la actualidad se conocen alrededor de 400 especies vivas, distribuidas prácticamente por todo el mundo, excepto en las regiones polares.

Su biología es parasitoide, es decir, las hembras ponen los huevos en ootecas de cucarachas, y las larvas se alimentan de los huevos del hospedador hasta completar su desarrollo.

El Soplao, un referente

El descubrimiento de Cretevania orgonomecorum se suma a una serie de hallazgos que han situado a El Soplao entre los yacimientos de ámbar más relevantes del mundo.

En este enclave se han descrito unas 30 especies nuevas de insectos y otros artrópodos, incluidos neurópteros, escarabajos, moscas, himenópteros y ácaros.

Algunos de estos fósiles han tenido un impacto notable, como la identificación de la que fue considerada durante años la garrapata más antigua conocida, preservada junto a decenas de insectos en una sola pieza de ámbar.

En conjunto, estos hallazgos permiten reconstruir con gran detalle la fauna, el clima y las relaciones ecológicas de un ecosistema costero del Cretácico.