Raquel Nogueira
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La economía española encadena cinco años consecutivos de incrementos. Sin embargo, tal y como arrojan los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida publicada hoy, 5 de febrero, la situación de los hogares más vulnerables ha cambiado poco en los últimos años.

En concreto, el 25,5% de la población española está en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025. Eso sí, esto supone una ligera mejora respecto a 2024, cuando era el 26,1% quien estaba en esta situación.

A pesar de la leve mejora, desde las oenegés especializadas en infancia alertan de que no es suficiente. Los resultados de la encuesta muestran que el riesgo de pobreza infantil está reduciéndose para los menores, que ha pasado del 34,6% en 2024 al 33,2% en 2025.

Según la Plataforma de Infancia, se trata de la tasa que más ha disminuido en términos generales, pero la entidad lamenta que continúe siendo la más alta del conjunto de la población. Aun así, como denuncia UNICEF, son casi 2,7 los millones de niños que viven al límite en España.

Para Ricardo Ibarra, director de la oenegé, que esta haya descendido es un "avance importante", pero insiste en que "no podemos quedarnos ahí". "La brecha con respecto al conjunto de la población sigue siendo de 7,7 puntos, la segunda más alta de toda la serie histórica. Esto evidencia que, incluso cuando la pobreza baja, lo hace más lentamente para las niñas y niños, que continúan concentrando los niveles más altos muy por encima de la media europea", señala.

Gabriel González-Bueno, especialista en políticas de infancia de UNICEF España, asegura que "está claro que las políticas actuales destinadas a combatir la pobreza en la infancia no están teniendo el impacto necesario, y la situación hace urgente dotar políticas más eficaces y con un efecto más rápido". Para él y para el fondo para la infancia de la ONU, "la lucha contra la pobreza infantil debería ser una prioridad de país".

Pobreza en España

En términos generales, la pobreza en España se sitúa en el 19,5%, lo que supone una variación de 0,2 puntos menos respecto al año anterior.

Entre los menores de edad, esta se sitúa en el 28,4%, con un descenso de 0,8 puntos. Para la Plataforma de Infancia, se trata de "una reducción significativa que, sin embargo, no logra cerrar la brecha con el conjunto de la población, que se mantiene en 8,9 puntos, el segundo valor más alto desde 2008, sólo superado por 2024, cuando alcanzó los 9,5 puntos".

Eso sí, desde la entidad advierten de que esta ligera mejora no alcanza a toda la población, pues la tasa de pobreza crece un punto en los hogares monoparentales: el 43,4% de este tipo de familias vive en riesgo. Y el 19,8% de ellos en los que hay más de un menor asegura "llegar con mucha dificultad" a fin de mes.

En relación con la carencia material severa, la tasa en la infancia se sitúa en el 8,6%, lo que supone un descenso de 1,6 puntos respecto al año anterior. Se trata del grupo en el que más se ha reducido.

Ni carne ni pescado

"Detrás de estos porcentajes hay hogares con niñas y niños que no pueden mantener su vivienda a una temperatura adecuada o no pueden acceder regularmente a una alimentación saludable. Esta situación tiene consecuencias directas en su bienestar y desarrollo", subraya Ibarra.

Y recuerda que el 5,6% de los menores de 18 años en nuestro país sigue sin poder permitirse comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días, lo que supone un descenso de 1,3 puntos respecto al año pasado. Esto es, alrededor de 450.000 niños viven al límite en España.

Aun así, desde las oenegés advierten de que esta reducción no es suficiente: "Detrás de estos números hay niños y niñas con nombres y apellidos, cuyas familias tienen dificultades para alimentarlos como deberían", indica Pilar Orenes, directora general de Educo.

A lo que añade que "llenar la cesta de la compra es muy difícil para los hogares vulnerables, que no siempre pueden comprar lo más saludable y llevar pescado, carne, legumbres o fruta y verdura fresca a casa".

Desde el tercer sector exigen que se ataje de manera contundente esta situación. "No podemos permitir que esto siga pasando. La alimentación de la infancia es clave para su salud, pero también para otros aspectos, como su educación. Si no se come bien y lo suficiente, es muy difícil estar concentrado en clase", concluye Orenes.