Un estudio de la Universidad de Birmingham asegura que las personas con trastorno del espectro autista (TEA) expresan sus emociones a través de sus rostros de manera distinta a las personas neurotípicas.
Esto, indica el texto, podría explicar los malentendidos emocionales que frecuentemente surgen entre ambos grupos.
La investigación, publicada en la revista Autism Research, constituye un análisis exhaustivo de las expresiones faciales utilizando tecnología de seguimiento facial de alta precisión.
Para llevarlo a cabo, el equipo de investigadores recopiló más de 265 millones de datos a partir de 25 adultos con autismo y 26 adultos sin TEA, que generaron en conjunto casi 5.000 expresiones faciales.
Los participantes fueron instruidos para producir expresiones de tres emociones básicas —ira, alegría y tristeza— de dos formas diferentes: sincronizadas con sonidos y mientras hablaban.
Los resultados mostraron diferencias significativas en la manera en que ambos grupos expresaban estas emociones facialmente.
Expresión emocional
Según los hallazgos, las personas con TEA utilizan diferentes zonas del rostro para cada emoción.
Al expresar ira, los participantes autistas dependen más de la boca y menos de las cejas en comparación con sus homólogos neurotípicos.
Para la alegría, muestran una sonrisa menos exagerada que no alcanza los ojos.
En el caso de la tristeza, producen una expresión de labios hacia abajo y elevan más el labio superior que las personas sin autismo.
El estudio también identifica otro factor relevante: la alexitimia, una condición frecuente en las personas con TEA que implica dificultades para identificar y describir las propias emociones.
Esta característica se vincula con expresiones de ira y alegría, lo que aumenta la probabilidad de que resulten ambiguas para los observadores.
Idiomas diferentes
Según Connor Keating, director de la investigación en la Universidad de Birmingham y miembro del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford, "los hallazgos sugieren que las personas autistas y las neurotípicas difieren no solo en la apariencia de las expresiones faciales, sino también en la fluidez con que estas se forman".
Añade, además, que estos desajustes podrían "ayudar a explicar por qué quienes padecen TEA tienen dificultades para reconocer expresiones no autistas y viceversa".
Por su parte, Jennifer Cook, autora principal del estudio, ofrece una perspectiva particularmente reveladora sobre los resultados de la investigación: "Las personas autistas y las que no lo son pueden expresar emociones de formas que son diferentes, pero igualmente significativas, casi como si hablasen idiomas diferentes".
Cook subraya que aquello que tradicionalmente se ha interpretado como dificultades de las personas con TEA "podría reflejar en realidad un desafío bidireccional en la comprensión de las expresiones ajenas".
Según Cook, el equipo se encuentra investigando actualmente esta hipótesis, lo que sugiere nuevas perspectivas sobre cómo entender las diferencias en la comunicación emocional entre ambos grupos.
