"Ofrecer a las familias un hogar cómodo y gratuito donde vivir durante la hospitalización prolongada de su hijo o hija con cardiopatía congénita". Con estas palabras, María Machón, responsable del área social de la Fundación Menudos Corazones, define el alma de su proyecto.
Su objetivo es atender una necesidad tan básica como a menudo invisible: tener un lugar donde descansar cuando la vida queda suspendida a las puertas de un hospital. Y es que, cada año, cientos de familias en toda España se ven obligadas a desplazarse a Madrid para que sus hijos reciban atención especializada por esta patología.
En ese sentido, hospitales como el Gregorio Marañón, La Paz o el 12 de Octubre son centros de referencia a nivel nacional, convirtiendo a la capital en un destino inevitable para estancias que pueden alargarse durante semanas, meses o incluso más de un año.
Así, a la complejidad médica se suma otra realidad menos visible: la de buscar alojamiento en una ciudad con precios elevados y escasa oferta flexible, en un momento marcado por el miedo, la incertidumbre y el desgaste emocional.
En cifras
Este tipo de cardiopatías son la patología congénita más frecuente en España. De hecho, 8 de cada 1.000 recién nacidos presentan una malformación en el corazón, lo que supone unos 4.000 nuevos casos al año.
De ellos, en torno al 80% de estos niños y niñas necesitará una intervención quirúrgica y, en los casos más graves, varias cirugías o incluso un trasplante.En este contexto, el programa de alojamiento de Menudos Corazones, reforzado gracias a la financiación del programa Involucrados del Grupo Tendam y a iniciativas solidarias como su rastrillo benéfico, se ha convertido en un apoyo clave para quienes deben atravesar esta situación.
El programa
El proyecto ofrece alojamiento gratuito, seguro y digno a familias con menores hospitalizados por cardiopatías congénitas, a mujeres embarazadas cuyo bebé necesitará una cirugía cardiaca inmediata tras el nacimiento y a personas adultas con esta enfermedad crónica.
Para la fundación, el objetivo es claro. "Lo esencial es que ninguna familia, paciente o acompañante tenga que preocuparse por dónde dormir o descansar cuando lo importante es centrarse en la salud", explica Machón, especialmente en una ciudad como Madrid, "con precios desorbitados y escasa oferta de alojamientos flexibles privados".
Alojamiento de la Fundación Menudos Corazones.
Y es que, en este tipo de escenarios, el impacto del desplazamiento forzoso se suma a una situación ya de por sí extrema. Desde el punto de vista emocional, las familias viven miedo, incertidumbre y agotamiento, a menudo lejos de sus redes de apoyo.
"Su mundo conocido se tambalea", señala la responsable del área social de la fundación. Y a ello se añade un fuerte impacto económico derivado de meses de alojamiento, manutención y transporte, así como de la pérdida de ingresos cuando uno de los progenitores debe dejar de trabajar para acompañar al menor.
De este modo, este recurso gratuito permite reducir de forma notable estas cargas y brinda la posibilidad de afrontar el proceso "con mayor estabilidad y sostén emocional".
Acompañar en la vulnerabilidad
En la actualidad, Menudos Corazones cuenta con un piso de tres dormitorios dobles, una casa con siete habitaciones dobles y una individual, y tres habitaciones de hotel cedidas por una entidad colaboradora.
Con estos recursos, en 2024 se ofrecieron cerca de 3.300 pernoctaciones a 340 personas. Aun así, la demanda supera ampliamente la capacidad disponible y alrededor del 30% de las solicitudes tuvieron que ser rechazadas por falta de espacio.
Sin embargo, ahora, la financiación de Tendam permitirá ampliar este programa con un nuevo piso de cuatro habitaciones dobles situado cerca del Hospital 12 de Octubre. Así, esta incorporación elevará la capacidad total hasta 18 habitaciones y permitirá incrementar en torno a un 20% el número de personas atendidas y de pernoctaciones.
Porque, como subraya Machón, este hito "no es solo una ampliación de nuestra capacidad de acogida, es resolver una necesidad urgente", recordando las dificultades de encontrar alojamiento temporal en Madrid cuando las familias llegan "muchas veces de un día para otro, sin planificación posible y en plena crisis emocional".
En este escenario, además, la cercanía al hospital es un factor determinante. Porque, explica Machón, "cuando un peque está en cuidados intensivos pediátricos o en proceso de trasplante, cada minuto cuenta", y reducir la distancia entre la familia y el centro sanitario "disminuye la ansiedad, facilita la presencia constante y mejora el bienestar del niño o la niña y de su entorno".
Una pareja residente en uno de los alojamientos de la Fundación Menudos Corazones.
Y es que, en muchos casos, disponer de este recurso evita situaciones límite en las que las familias no saben dónde dormir o se ven obligadas a separarse para poder afrontar los gastos.
Más que un alojamiento
Pero el proyecto no se limita únicamente al alojamiento. Las familias también reciben acompañamiento social, psicológico y emocional continuo, un apoyo que Machón define como "humano, constante y profundamente empáticos".
Desde la fundación, escuchan y orientan para responder a las necesidades inmediatas, así como al miedo, el estrés y el cansancio que deja la hospitalización prolongada, reduciendo, además, las secuelas emocionales, físicas y sociales que a menudo persisten tras el alta.
Es por ese motivo que para Menudos Corazones el respaldo del Grupo Tendam supone algo más que una ayuda económica. Tanto es así que Machón no duda en definirlo como "una alianza comprometida y sostenida en el tiempo".
