En la UE, tal y como indica el Parlamento Europeo, cada persona compra de media 19 kilos de ropa al año, generando alrededor de 12 kilos de residuos textiles. Una cifra que no deja de aumentar como consecuencia del auge de las compras online y los hábitos de consumo acelerados.
La producción y el consumo de textiles contribuyeron en 2022 con aproximadamente 355 kg de emisiones de CO₂ por persona en la UE, es decir, el equivalente a recorrer unos 1.800 km en coche de gasolina, según la Agencia Europea de Medio Ambiente.
De hecho, este sector ocupa un lugar destacado en el uso de recursos, pues representa una de las categorías de consumo con mayor presión sobre el ecosistema, superada solo por alimentos, vivienda y movilidad.
Entre el 4% y el 9% de los productos textiles introducidos al mercado desaparecen sin haber sido usados, un síntoma del modelo de producción basado en tendencias efímeras y precios bajos, típico del fast fashion.
Además, las prendas usadas que no se recuperan suelen terminar incineradas o en vertederos en un 87% de los casos, mientras que solo el 1% se recicla para convertirse en ropa nueva, debido a que las tecnologías para reciclar fibras de forma eficiente aún están en desarrollo.
En España, los retos no son menores. Las cifras oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) muestran que se generan alrededor de 900.000 toneladas de residuos textiles cada año.
Esto supone entre 20 y 23 kilos por persona, de los cuales menos del 12% se recoge de forma separada para su reutilización o reciclado.
Un cómic para concienciar
Ante esta situación, la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ), con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, ha lanzado Los Relámpagos. Los trapos sucios, un cómic dirigido a adolescentes de 12 a 16 años que busca sensibilizar sobre los impactos del consumo excesivo de ropa y las condiciones laborales en la industria textil global.
'Los Relámpagos. Los trapos sucios' el cómic publicado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ).
La obra, concebida por el ilustrador Óscar Herrero Galán, combina aventura con reflexión crítica. Sus protagonistas —cuatro jóvenes idealistas con superpoderes que forman el grupo Los Relámpagos— descubren, a partir de un mensaje oculto en una etiqueta de ropa nueva, las duras realidades que hay detrás de muchas prendas.
La historia traslada a los personajes hasta fábricas en Asia, donde toman conciencia de las condiciones laborales y los impactos sociales y ambientales que impregnan amplias zonas de la cadena de producción.
Porque, tal y como explica la CECJ, su objetivo es que el cómic sea "una herramienta atractiva y lúdica para que el público adolescente tome conciencia de las consecuencias de la moda rápida", mostrando la importancia de un consumo responsable y resaltando alternativas como el Comercio Justo, que promueven mejores prácticas laborales y ambientales.
El 'fast fashion'
De este modo, la narrativa del cómic se inserta en una realidad más amplia. Y es que el modelo fast fashion se caracteriza por producciones aceleradas y constantes, prendas de bajo coste, escasa durabilidad y ciclos de uso reducidos, incentivando un consumo desmedido.
Este patrón, indican desde el Parlamento Europeo, aumenta la generación de residuos y, además, lleva aparejados impactos en agua y suelo, emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación química, que abarca desde el cultivo de materias primas —como el algodón— hasta la tintura y el acabado de tejidos.
De la mano de la presión sobre los recursos naturales, la industria enfrenta críticas por las condiciones laborales precarias en las cadenas de producción ubicadas predominantemente en países de Asia y África —donde se fabrica la mayor parte de la ropa—, con salarios que a menudo no cubren las necesidades básicas y con riesgos laborales persistentes.
Hacia un modelo sostenible
Frente a estos desafíos, tanto la Unión Europea como el Gobierno español están promoviendo cambios normativos y políticas públicas que impulsen modelos más sostenibles.
En Europa, la Estrategia para Textiles Sostenibles y Circulares busca que todos los productos textiles en el mercado sean duraderos, reparables y reciclables y que se reduzca la presión ambiental del fast fashion.
Por su parte, en España, la implementación de sistemas de responsabilidad ampliada de productos y la obligatoriedad de recogida selectiva de residuos textiles antes de 2025 constituyen pasos hacia una economía más circular.
En ese sentido, el uso de materiales reciclados, la promoción de la reparación, la reutilización y el consumo crítico, junto con la educación ambiental entre las generaciones más jóvenes —como la que propone el cómic— son piezas de un mismo rompecabezas que apunta a transformar un modelo insostenible.
