Mariana Goya
Publicada

"Las demandas del mercado continúan creciendo, especialmente en sostenibilidad, optimización logística y la necesidad de adaptación al e-commerce", afirma Bernard de Paauw, director general de Rajapack en España, la compañía parisina de soluciones de embalaje que ha trazado las principales tendencias del sector para 2026.

Este año se presenta como un punto de inflexión para una industria que, marcada por una regulación cada vez más estricta y una conciencia ambiental en alza, debe reconfigurar sus estrategias ante un panorama exigente y en rápida transformación.

La cuestión es que el papel de la sostenibilidad en el mercado del embalaje ha dejado de ser un mero valor añadido para convertirse en una exigencia imperativa. De hecho, los informes de mercado proyectan un crecimiento sostenido del sector sostenible a nivel global.

Se estima que el sector del packaging sostenible alcanzará los 331.800.000 millones de dólares —aproximadamente 282.000 millones de euros— en 2026, con previsiones de continuar expandiéndose en la próxima década, impulsado por normativas y demandas de los consumidores.

Sin embargo, este impulso no es casual, pues la regulación europea, como el Reglamento sobre envases y residuos de envases de la UE (PPWR), está redefiniendo el diseño de productos y embalajes, estableciendo requisitos más estrictos de contenido reciclado y limitaciones al uso de determinados plásticos.

Así, estas directrices obligan a las empresas a replantear sus soluciones desde la fase de diseño, diversificando materiales e incorporando trazabilidad en toda la cadena de suministro.

Sostenibilidad verificable

La sostenibilidad ya no se limita a etiquetas o promesas de marketing: se exige evidencia. Los expertos subrayan que el sector debe demostrar, de manera verificable, que sus embalajes son reciclables, reutilizables o compostables, pasando de meros "claim ambientales" a resultados tangibles.

Esto incluye, por ejemplo, especificar el porcentaje de material reciclado utilizado o cómo debe gestionarse el envase al final de su vida útil.

Las tendencias del embalaje para 2026 muestran un creciente uso de materiales alternativos y reciclados, con soluciones a base de fibra de papel y mono-materiales que facilitan la recuperación y reciclaje.

Una persona pegando caja de cartón. Istock

En ese sentido, la optimización del gramaje —es decir, reducir el peso del material sin sacrificar resistencia— se ha consolidado como una práctica ampliamente adoptada.

Y es que estos cambios responden tanto a la regulación como a la presión de los consumidores, cada vez más conscientes del impacto ambiental de sus decisiones de compra.

Tal es la importancia que ha adquirido esta transición que estudios recientes muestran que sectores como el alimentario y de bienes de consumo rápido lideran la incorporación de packaging sostenible, reflejando una tendencia global donde la sostenibilidad influye en las decisiones de compra y en la reputación de marca.

Un binomio inseparable

Otro reto clave para 2026 es la eficiencia logística. La expansión del comercio electrónico —que ha disparado la demanda de embalajes funcionales y protectores— obliga a las empresas a buscar soluciones que reduzcan espacio y peso, optimicen los tiempos de preparación y, al mismo tiempo, garanticen altos estándares de protección del producto.

Por ese motivo, el auge del e-commerce ha tenido un impacto directo en el volumen de envíos y, por ende, en el uso de materiales de embalaje.

Solo en el segmento de cartón y papel, se estima que se producen cientos de millones de toneladas cada año, con tasas de reciclaje superiores al 60% en Europa.

Así, este escenario ha puesto en primer plano la necesidad de optimizar la cadena logística. De ahí que la proximidad productiva —es decir, contar con proveedores locales o regionales— se erija como una estrategia clave para reducir los tiempos de entrega, asegurar la disponibilidad de materiales y minimizar las emisiones asociadas al transporte.

En plena transformación

La tercera tendencia señalada por Rajapack es la innovación continua. El mercado demanda embalajes "inteligentes": soluciones con sistemas de protección más eficientes, formatos optimizados y diseños que promuevan el uso responsable de recursos sin sacrificar operatividad.

Esto abarca desde estructuras que facilitan la logística inversa hasta tecnologías que integran trazabilidad y comunicación con el consumidor.

Ejemplos recientes de innovación en el sector incluyen la sustitución de plásticos por cartón reciclable, reduciendo hasta un 85% de materiales tradicionales, y reforzando la funcionalidad con soluciones adaptadas a múltiples ciclos de uso.

La combinación de presión normativa, evolución de la demanda y avances tecnológicos está impulsando una transformación profunda del mercado del embalaje. Y es que, tal y como indica Bernard de Paauw, empresas y cadenas de suministro deben entender el embalaje como "una herramienta para mejorar la sostenibilidad, optimizar la logística y mejorar la experiencia del cliente".