El Real Madrid encajó un severo correctivo en Mestalla después de ver cómo tres errores se convertían en tres penaltis en contra, con mayor o menos acierto arbitral. Dentro de los problemas que adolece el equipo, hay uno que sorprende con respecto a la temporada pasada: el de los goles que ha encajado. Zidane ya no tiene ese muro que caracterizó al equipo la temporada pasada y el ritmo de estos últimos siete partidos ha mostrado las costuras defensivas. El Valencia le metió cuatro, pero la sangría no solo es exclusiva de este domingo.

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Siempre se achaca el gran problema de este equipo a la falta de gol, pero los blancos parecía que lo habían resuelto a través de mejorar su rendimiento defensivo. La zaga que forman Dani Carvajal, Raphael Varane, Sergio Ramos y Ferland Mendy parecía impenetrable. Pero el hecho de que falten alguna de esas caras en momentos puntuales por culpa de lesiones o sanciones y que el resto del equipo no tiene la misma intensidad en todos los encuentros provoca una gran falla a la hora de dejar la portería a cero este año.

De 11 choques que ha disputado el equipo de Zidane, solo son tres los que ha dejado la portería a cero. Son 16 los tantos que ha encajado ya Thibaut Courtois, una cuestión que preocupa teniendo en cuenta que el año pasado se basó el título de Liga sobre la fortaleza defensiva. Son 14 los balones que ha recogido el belga de dentro de su portería en los últimos siete encuentros y es que lleva más de un mes sin cerrar su meta.

Los merengues consiguieron la pasada temporada que un portero del Real Madrid volviera a ser el Zamora de La Liga. Con esas cifras, agravadas por el último mes de competición, es muy difícil que los blancos puedan repetir el éxito del año anterior y, mucho menos, volver a reinar en Europa. Este equipo necesita volver a ser ese equipo sólido para ir solucionando otros problemas que tiene. Pero es la premisa esencial para que los de Zidane rindan en su mejor forma.

El cambio

Courtois lo achacaba a la forma de defender del equipo, que ahora lo hace más agresivo. Lo de este fin de semana también es una excepción, porque no es normal encontrarte con tres penaltis en contra. Pero la solidez defensiva de la que gozaba el equipo y que contrarrestaba la falta de gol en ataque ha desaparecido. Zidane no es ajeno a la forma de jugar en el resto de países y la Champions League pasada fue un ejemplo de cómo se defiende para poder tener éxito: apretando arriba.

El francés aceptó el reto esta temporada. La presión que hace el conjunto blanco va más arriba, muerden en campo rival, trata de robar cerca del área rival. Eso también ha provocado algunas descordinaciones, sobre todo cuando Sergio Ramos no está sobre el campo. Los equipos están tratando de buscarle las cosquillas así y algunos lo han conseguido. Es una faceta en la que Zidane tiene que seguir trabajando ya que, si pretende jugar así todo el año, necesita unos automatismos más claros para no provocar que los dos centrales se queden ante tres rivales.

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