La plantilla del Real Madrid completó este domingo su séptima jornada de entrenamientos de la semana, consistente en una sesión basada en el trabajo de resistencia y balón. Marco Asensio ha trabajado en el interior de las instalaciones para seguir con su proceso de recuperación del edema en su rodilla que le sacaron de la concentración de la Selección.

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El club blanco informó en su página web de que "la resistencia física y el balón, por este orden, protagonizaron el séptimo entrenamiento consecutivo del Real Madrid en la temporada 2020/21". "La sesión comenzó con series de estiramientos antes de llevar a cabo ejercicios aeróbicos y anaeróbicos con y sin balón. A continuación, los jugadores completaron una larga e intensa fase de preparación física con un objetivo, la resistencia", explicó la entidad madridista.

Para cerrar la sesión, los jugadores que dirige el técnico francés Zinedine Zidane, vigentes campeones de La Liga, disputaron varios partidos en un campo completo y en campos de dimensiones reducidas. Mariano Díaz realizó toda la parte física en solitario. El delantero sigue esperando a que lleguen ofertas para firmar su salida del club.

El internacional español sufrió un problema durante un entrenamiento de la selección que dirige Luis Enrique y después de las pertinentes pruebas médicas se detectó que tenía un edema en la rodilla por ese golpe. Se perdió el choque frente a Alemania y tampoco estará este domingo ante Ucrania.

El problema de Asensio vuelve a ser en la rodilla izquierda, aunque en nada tiene que ver con la grave lesión que sufrió en julio de 2019, por la cual estuvo de baja durante once largos meses. Entonces, durante un partido de la International Champions Cup frente al Arsenal, el mallorquín se rompió el ligamento cruzado anterior y el menisco externo de la articulación.

La rodilla de Marco

Tras un periodo de cierto bajón en el que Marco fue, en parte, señalado, el jugador se planteó su situación en el equipo. El mallorquín sabía de su importancia que, año a año, debía ir creciendo hasta convertirse en una pieza clave en el conjunto blanco. El Real Madrid había apostado muy fuerte por él, y por ello se presentó en la pretemporada del curso pasado con ánimos renovados y con muchas ganas de volver a convencer a Zidane y de demostrarle que debía ser uno de los líderes de su nuevo proyecto. Ese proyecto que había perdido a Cristiano por el camino y que había vagado por un año pésimo. 

Entonces, llegó aquel fatídico 23 de julio del año 2019, el día en el que comenzó el calvario de Marco Asensio. El Real Madrid disputaba un partido de pretemporada frente al Arsenal con el que seguir preparando el nuevo curso. El mallorquín recibió la llamada de Zidane y saltó al campo en el descanso. Nada más salir, estrelló un balón en la madera con el que pudo haber marcado su primer gol del partido, pero tan solo tuvo que esperar unos minutos para poder celebrar su tanto. Pase sensacional de Marcelo y Asensio la metía en la jaula.

Las cosas le iban bien a Marco que estaba crecido, con confianza y esperando de que la temporada 2019/2020 podía ser su año, la de su confirmación definitiva. Sin embargo, unos minutos más tarde su produjo la tragedia. Su rodilla izquierda se quedaba completamente clavada y dijo basta. Los gritos de dolor del jugador alarmaron de que aquello que había sucedido, fuera lo que fuera, era muy grave y muy serio. No había duda de que el fútbol había perdido a Marco Asensio para muchos meses. 

[Más información: Marco Asensio y una rodilla maldita: la cruz que persigue al futuro líder del fútbol español]